lunes, 14 de diciembre de 2009

I MUESTRA DE CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR ULTRAMUNDO


Finalmente, allí estuvimos. Esta escueta frase es la que mejor resume la sensación que nos quedó a todos en el cuerpo (organizadores y espectadores) una vez finalizada la I Muestra de Cine Fantástico de Ultramundo. Finalmente porque no fueron pocas las dificultades con las que se topó el entusiasta y altruista equipo de Ultramundo para organizar esta fiesta del cine para disfrute de los aficionados.

Una serie de contratiempos de última hora impidieron que el ciclo se desarrollara en el lugar inicialmente escogido por la organización, lo que amenazaba con dar al traste con todo el proyecto. Lejos de amilanarse, los organizadores supieron reaccionar a tiempo y conseguir como sede las magníficas instalaciones de la Casa de Cultura de Mieres que cedió su amplio, cómodo y moderno Teatru para la exhibición de las tres películas que tuvimos el placer de degustar durante la tarde y la noche del sábado. A pesar de eliminarse, por falta de sala, las proyecciones del viernes y el domingo, la triple sesión del sábado condensó el espíritu lúdico y festivo de esta I Muestra de Cine Fantástico.

PRIMER ACTO

A las cinco de la tarde comenzaba puntual la primera proyección, lamentablemente sin apenas espectadores debido a los cambios de última hora y al escaso margen de maniobra para informar al público de dichas modificaciones en tan poco tiempo. Afortunadamente, un mail de uno de los organizadores, en respuesta a una duda previamente formulada, me informaba horas antes del cambio de sede, lo que permitió mi presencia en tan especial acontecimiento.

La película escogida para abrir la Muestra fue “El Imperio del Fuego”, pelín conservadora para mí gusto, lejos de ser una mala película (tiene momentos de lo más gracioso, como la representación teatral de uno de los momentos más dramáticos de “El Imperio Contraataca” ante una audiencia de niños que no saben lo que es el cine o la aparición de la caballería mecánica de los americanos, encabezados por un enorme Mathew McConaughey), abusa demasiado de convencionalismos en la elaboración del guión (todos los personajes son buenos excepto los dragones, que son buenos en los suyo; personaje femenino como complemento del protagonista; niños y adolescentes como esperanza de un posible nuevo mundo), envolviendo un relato fantástico de dragones en un futuro apocalíptico bajo la corrección política del cine de aventuras para todos los públicos.





No se le puede negar la corrección técnica. Se saca buen provecho de la infografía para representar a los dragones (que gustan de un estilizado diseño) y sus fieros y abrasadores ataques. La utilización de planos medios y cortos en lugar de grandes panorámicas, tan característica de la serie b clásica, permite a la película mantener ese empaque de serie a durante buena parte del metraje, sin faltar las escenas espectaculares (la batalla aérea o la parte final en un Londres devastado). El conocido reparto masculino es otro de los puntos fuertes de la película, que logró reunir a un Christian Bale (pre-Batman), a un Gerald Butler (pre-300) y a un McCounaughey (pre-…) ¡Bueno, y a Mathew McConaughey! En el apartado femenino destaca la delicada belleza de Izabella Scorupco, la arrebatadora chica bond de “Goldeneye”.

El director, Rob Bowman (“Expediente X. La película”, “Electra”), realiza un digno trabajo artesanal consiguiendo un producto competente pero que no destaca por encima de otras producciones dentro de la aventura fantástica.

Una película correcta, sin más, que se deja ver sin problemas a pesar de lo manido de la historia, pues no le falta ritmo a la narración, tampoco un puñado de buenas escenas de acción. Por lo demás salen dragones s y la acción se desarrolla en una Inglaterra rural apocalíptica. Como aperitivo no se puede pedir más.

SEGUNDO ACTO

A las siete llegaba, a priori, la mejor película de la Muestra (no en vano, a pesar de todo, la gente empezó a dejarse caer por la Casa de Cultura superando la veintena de espectadores), esa joya oculta en la, por otro lado, mediocre filmografía de Tobe Hooper que es “Lifeforce”. Un batiburrillo de ideas provenientes de la sci-fi, el terror, e, incluso, el pulp, se aúnan en ésta desprejuiciada e interesante producción de la Cannon (¡qué gozada disfrutarla en pantalla grande y con sonido amplificado!)

Como bien comentaba Miguel Díaz González, maestro de ceremonias, en la presentación, Hooper tenía bien cubiertas las espaldas en esta producción. Ahí estaban Dan O’ Bannon, en la confección del libreto, la banda sonora de Henry Mancini o el extraordinario equipo de efectos especiales para dar entre todos el toque personal e intransferible que rezuma la producción.

Largometraje de sabor añejo, incluso para su época, porque a pesar de que corría el año mil novecientos ochenta y cinco cuando se estrenó la película hay en ella no pocos elementos (desde la planificación fisheriana en ciertas secuencias hasta la ingenuidad de los personajes) que recuerdan al cine sesentero de la Hammer Films. La delirante trama, que comienza con el descubrimiento de tres alienígenas de aspecto similar al de los humanos en una nave perdida en mitad del espacio, no tiene complejos en mezclar temas recurrentes del cine fantástico como los vampiros, los zombies e incluso la menos explotada figura del súcubo, más irresistible que nunca bajo la lúbrica presencia de una Mathilda May que se pasa desnuda casi toda la película para regocijo de los espectadores.



La fuerza vital que da nombre al filme es la que los alienígenas succionan directamente (en forma de apasionado beso cuando es la fémina la encargada de tal cometido) a los humanos. Una vez fallecida la víctima dicha fuerza sale de su cuerpo hacia la nave alienígena en forma de torrente de luz azul. Creo que ya pueden hacerse una idea de lo alucinado de la propuesta.

A pesar de que ciertas partes de la película tienen una acusada falta de ritmo (se proyectó la versión del director, quizá con demasiados minutos sobrantes) el final de la película con un Londres devastado (otra vez) por hordas de zombies (humanos a los que habían robado prácticamente toda fuerza vital) hambrientos (de fuerza vital) es una auténtica gozada. La naturaleza artesanal de la masacre recuerda más al cine de maquetas tan característico de las kaiju-eiga que a las películas de zombies. En lo que respecta a la secuencia final, con una lisérgica estampa de erotismo soft entre la bella Mathilda May y uno de los atribulados protagonistas, bien la hubiera firmado el bueno de Jean Rollin, tanto por el abigarrado esteticismo como por la excitante sombra del vampirismo, aunque en este caso provenga del espacio.

TERCER ACTO

La fiesta continuaba a eso de las nueve de la tarde. De los peligrosos cielos de Londres, en los que se había concentrado la amenaza contra nuestra especie en los dos primeros largometrajes, descenderíamos de manera brusca al metro de Nueva York.

La retorcida imaginación de Clive Barker y sus “Libros de Sangre” continúa dándonos alegrías en forma de celuloide, sobretodo cuando el relato cae en manos de alguien tan genial y marciano como el nipón Rhyuei Kitamura. Aunque teniendo en cuenta su país natal es probable que el cine que pueda rodar cualquier habitante de Marte nos parezca más convencional que el suyo.

La película en cuestión toma el nombre homónimo del relato, es decir, “The midnight meat train”, titulada bruscamente en castellano “El vagón de la muerte”. Semos asín.

El inquietante relato está, en líneas generales, correctamente adaptado a la gran pantalla, aunque el filme no se libre de las molestas concesiones comerciales, como la inclusión del personaje de la novia del protagonista. Por otro lado, las obsesiones que mostraba la obra de Barker (voyeurismo, vampirización de la cámara, canivalismo de la ciudad) están perfectamente reflejadas en la película, que tampoco escatima en hemoglobina con unos FX rudimentarios pero sobrados de líquido rojo.

"La vida es como una caja de bombones"


Un fotógrafo sumido en la mediocridad artística y obsesionado con retratar el alma de la ciudad encuentra su inspiración tras seguir a tres delincuentes que intentaban abusar de una joven en una estación de metro. La noticia en el periódico del día siguiente de la desaparición de la joven aquella misma noche lleva al fotógrafo nuevamente al metro en busca de respuestas. El descubrimiento de un extraño personaje que parece relacionado con la desaparición de la joven obsesionará al fotógrafo hasta el punto de comenzar a seguirlo y fotografiarlo. En el tren que pasa después de las dos de la madrugada encontrará la respuesta.

Una trama mínima y previsible que da pie a todo un carrusel de asesinatos a cual más brutal, precedidos y/o acompañados de puntuales dosis de humor negro puramente británico. Algo sólo al alcance de un realizador japonés.

El correcto cast sube enteros con la presencia del carismático e inquietante Vinnie Jones haciendo de metódico y contundente psicópata en los subterráneos de la gran ciudad. La actuación que lleva a cabo es sencillamente genial, sin articular prácticamente palabra su rostro y su lenguaje corporal son capaces de transmitir un inmenso abanico de emociones al espectador.

Un perfecto postre para el ágape cinéfago que habíamos degustado. La sonrisa nos duró hasta que tuvimos que coger el tren a eso de la medianoche.

DESPEDIDA Y CIERRE

La noche finalizó en un mesón ovetense donde tuve ocasión de compartir mesa con los organizadores y charlar distendidamente sobre las películas proyectadas en el ciclo y un buen puñado de títulos más.

A pesar de las ya comentadas modificaciones de última hora, la impresión que me deja la experiencia es inmejorable, tanto por la selección de los títulos, la comodidad y calidad (espectacular el sonido) de proyección del Teatro de La Casa de Cultura, como por la hospitalidad de los organizadores.



7 comentarios:

Portnoy dijo...

Tu fuiste por la cena, que te conozco
:-)

GeckoBrother dijo...

Gran tarde la que pasamos juntos, fuimos pocos pero qué bien nos lo pasamos.

Un placer haber contado contigo Kraven en tal disfrute de cinefagia.

Y sí, la cena estuvo de puta madre.

Sobre tu reseña de las películas, nada más que añadir, 100% de acuerdo.

Un saludete!

Lady Vengeance dijo...

Seguro... :P

Ya sabes que se apunta a un bombardeo.

Azirafel dijo...

Otros nos levantamos a las 15 horas de la tarde, aproximadamente, así que para la siguiente ocasión tendrá que ser. De todos modos me parece mal que no mentes a Kneale al hablar de Lifeforce con la tabarra que te he dado en los últimos meses...

Kraven dijo...

Portnoy: En realidad no creí que pudiera quedarme por problemas de transporte, pero cuando la cosa se arregló fue un auténtico subidón. Jajaja. Por cierto, ¿has notado el cambio en mi valoración de "El vagón de la muerte"? No hay nada como ver las películas en pantalla grande... y sin dormirse. Jajaja.

GeckoBrother: La única pega fue la escasa asistencia, todo lo demás fue sobre ruedas. El año que viene más y mejor. Próxima cita: "Zombieland".

Lady Vengeance: Espero que a la próxima tu también te apuntes.

Azirafel: ¡Si es que eres un Rock Star!.

Lo de Kneale lo dejo para tí que eres el especialista.

Quimerico Inquilino dijo...

Dichosos los que lo teniáis al alcance de la mano. Me hubiera gustado tanto por verlo como por saludar algún compañero bloggero personalmente.
En cualquier caso celebro que fuera un éxito. Lo del público lo da la constancia. El año que viene más y mejor ;)

Franck dijo...

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Franck
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