martes, 24 de junio de 2008

PERVERSÃO

Perversão, (Estupro), (Rape)

Director: Josér Mójica Marins
Guión: José Mójica Marins, Crounel Martins
Intérpretes: Josér Mójica Marins, Arlete Moreira, Ricardo Petráglia, Nadia Destro, Elza Leonetti, Diva Medrek, Jaime Cortez, Mara Prado
(Brasil) 1978

Sucia, malsana, original, cutre, casposa, hipnótica, ridícula, cómica, macabra, hilarante, cafre, hortera, visceral, lúcida, horrible, sangrienta, cursi, edulcorada, violenta, soez, primaria, retorcida, demencial… todos y muchos otros calificativos podrían aplicarse a este canto al mal gusto, a caballo entre el vídeo doméstico y el cine de arte y ensayo, que es “Perversão”, obra del bizarro José Mójica Marins.
Rey indiscutible del cine de terror brasileño, José Mojica Marins, Coffin Joe para los norteamericanos, nacido en Sao Paulo en 1936, introdujo el género fantástico en la cinematografía brasileña en los años sesenta, cuando hasta el momento no se había visto nada parecido en el país de la samba, siendo el género más popular por aquel entonces la chanchada (comedias musicales). En 1963 culminaría su primera obra, “Á Meia-noite levarei sua alma”. Esta película, además del debut cinematográfico de uno de los directores más personales que ha dado el género fantástico; si me apuran, el cine en general, supuso el alumbramiento de uno de los villanos más curiosos y queridos por el fandom fantaterrorífico: Zé do caixao (vamos, Zé el de los ataúdes), un siniestro sepulturero de largas y afiladas uñas, ataviado con sombrero y capa negra, que hace gala de su amoralidad y falta de escrúpulos. Zé do caixao viola, tortura y asesina. Encarnación del mal en estado puro, el personaje vino a la mente de Mójica Marins en mitad de una alucinación tras un periodo de febril convalecencia, lo cual no es de extrañar, pues el tipo en cuestión sería más que digno de la peor de las pesadillas.

Tras el shock que supuso en Brasil el estreno de “Á Meia-noite levarei sua alma”, (sobre todo para los censores) el loco de Marins volvería a la carga con su alucinada secuela “Esta noite encarnarei no teu cadáver”, de 1966, donde mostraría un particular mundo onírico de desbordante originalidad. La cinta supondría la última aparición como personaje protagonista del malvado enterrador, posteriormente aparecería en otros títulos en forma de sueño o visión, integrante ya del más allá.

Las dos perturbadoras películas dedicadas a la figura de Zé do caixao proporcionarían a Marins, sino el ansiado éxito económico que le hubiera permitido financiar más películas sobre el personaje, si un fuerte apoyo por parte de los intelectuales brasileños de la época, como los integrantes del cinema do lixo (movimiento cinematográfico que surgió en la ciudad de Sao Paulo como oposición al cinema-novo), lo que le permitiría participar en producciones ajenas como “O abismu, ou sois todos de mu”, “O profeta da fome” (en ambas únicamente como actor).

El reconocimiento internacional le llegaría en 1974 al ser invitado al Festival de Cine Fantástico de París, donde cambiaría impresiones con el erotómano Jean Rollin y hasta con el mismísimo Christopher Lee. Desarrollando en la época de los setenta películas de corte más convencional como “Exorcismo negro” (exploit del clásico de Friedkin) o “Infierno carnal”, en 1978 realizaría “Perversão”, película que nos ocupa, que a pesar de no contar con la mágica inspiración de las obras dedicadas a Zé do Caixao, si nos regala con fuertes escenas de sexo y gore.

Sinopsis:

Vittorio Palestrina, “El Comendador”, es un empresario multimillonario que tiene comprado el respeto de todo Sao Paulo. Tras violar salvajemente a una joven virgen, Silvia, y arrancarle un pezón de un mordisco, queda totalmente impune por falta de pruebas, continuando con su rutina, consistente en dar fiestas en su mansión en las que seduce a nuevas jovencitas para satisfacer sus más bajos instintos. Un día conoce a la cándida Verónica, de la cual se enamora, pero ésta no quiere más que su amistad. Tras darle calabazas en repetidas ocasiones, finalmente, la joven accede a la insistencia de Vittorio. Tras consumar el coito, Verónica, que es la hermana mayor de Silvia corta de cuajo los genitales del empresario en venganza por la afrenta.

Clásica historia de venganza femenina frente al macho maltratador, tan en alza en la década de los setenta. En realidad, los finales de justicia poética en los que el hombre solía acabar con sus miembros amputados como en “La violencia del sexo”, 1978, o “El día de la madre”, 1980, no eran más que el pretexto para poder construir un relato plagado de sexo explícito y violencia gratuita, éstas cintas obtenían el éxito de taquilla tanto por la venganza final, como por las vejaciones previas de las que era objeto la dama en cuestión. Al igual que con los giallos o con los slasher, el espectador suele tender a identificarse antes con el verdugo que con la víctima.

La obra se abre de manera contundente. Un plano detalle de las largas y sucias uñas del Comendador Vittor Palestrina (uñas reales que caracterizaron siempre la figura del atípico realizador) muestran al indeseable sujeto portando un vaso cargado de alcohol que ofrece a una virgen y cándida muchacha, a la cual emborracha para abusar sexualmente de ella y posteriormente arrancar de un mordisco uno de los pezones de la joven. La sangre emanando del recién mutilado seno da paso a los títulos de crédito. El desarrollo de la escena no puede ser más lento y violento, ante las negativas de la joven, Vittorio insiste una y otra vez, obligándola a beber y posteriormente desnudándola con malsana recreación. Primeros planos del atormentado rostro de la víctima se intercalan con el lento discurrir de las agujas en un reloj de cuco mostrando de manera tortuosa el “eterno” tormento que está experimentando Silvia.

A partir de aquí, tras dejar clara la psicopatía del Comendador, la película cae en un lento discurrir, acumulando, una detrás de otra, escenas intrascendentes, hilvanadas por un tosco y desaliñado montaje. Un post aparte podría dedicársele a las innumerables faltas de raccord o a la molesta finalización de secuencias desenfocando el objetivo de la cámara. Por contra, se articula un interesante, a pesar de superficial, discurso en torno a la hipocresía de la alta sociedad, de las cuidadas apariencias, y sobre todo del poder corruptor del dinero, que convierte a quienes lo ambicionan en buitres en busca de carroña. A pesar de lo exagerado, es muy ilustrativa la escena en la que el pérfido Vittorio exhibe en mitad de una fiesta el pezón de la joven que guarda como quien guarda un trofeo, los tempranos gestos de rechazo (tan sólo en el rostro de algunos invitados) pronto tornan en aprobación claramente mayoritaria.

El repentino enamoramiento que sufre el malvado empresario no deja de ser curioso, cuando hasta el momento era un auténtico castigador (no sólo en el aspecto físico), que rechazaba cualquier compromiso con cualquier dama para mantener su status de soltero de oro. El grasiento play-boy se convierte de la noche a la mañana en cazador cazado, necesidades argumentales obligan, dando paso a la parte más aburrida de la película. El cortejo de Vittorio a Verónica es de una cursilería insoportable, a saber, paseos por el campo oliendo las florecillas silvestres, carreritas por la playa (todo debidamente edulcorado con las canciones ¿románticas? de turno)… y por supuesto ¡nada de sexo!, ¿qué digo sexo?, ¡ni un casto beso!

Afortunadamente el color de rosa que se estaba apoderando inesperadamente de la cinta se tornará rojo oscuro con la salvaje escena final.

Sesión ultra-hardcore con la esperada castración post-coital, recreada satisfactoriamente al ralentí. Tras el tajazo sufrido por el frío corte de la navaja, manejada con clínica frialdad por la vengativa estudiante de medicina, Vittorio, el otrora torturador, se convierte en indefensa víctima, desangrándose lentamente entre gritos de dolor, su oronda figura, desnuda, luce más patética que nunca, su rostro, con gesto estúpido y bobalicón, despierta cualquier tipo de sentimiento (odio, asco, risa), antes que pena o piedad. Mientras continúa gritando tumbado boca arriba, Silvia, le coloca con inusitada templanza unas gasas para cortar la hemorragia.

11 comentarios:

MarioBava dijo...

Toda una joya del maestro Mojica...Tuve la suerte de conocerle en el festival de cine fantastico y de terror de San Sebastian..Las fotos que me hice con el y con su hija las guardo como oro en paño...Despues de Bava es mi director preferido...

Larga vida al maestro brasileño..!!!!!!!!!

babel36 dijo...

Pues es la primera vez que oigo hablar de este señor... habrá que catarlo, suena a Bava por todos lados. Me estoy aficionando a este tipo de cine, del que conozco lo básico solamente.
Tu reseña, además... pues eso, que invita a ello (je, je...)
Saludos ;)

Kraven dijo...

mariobava: ¡Que envidia! ¡conociste a Mójica Marins!... Larga vida!!!

babel36: Que disfrutes de tu aventura por la cinefagia. Aunque te advierto que Marins tiene bien poco que ver con Bava, sobretodo con Mario, se parece mucho más a Jess Franco o Jean Rollin, por esa mezcla entre erotismo y gore, como el tito Jess también llegó a dirigir cine X, "24 horas de sexo ardente", una peli de encargo, pues el productor de la misma le había prometido producirle la segunda secuela de Zé do Caixao, cosa que no cumplió.

Gracias por vuestros comentarios!!

Un saludo!!

Un solitario con pipa y copa de coñac dijo...

Qué cabronazo! Te has adelantado de manera pasmosa y alucinante a mi próximo (pero ya descartado) artículo en mi blog! Juas! Increíble.. Yo iba a escribir tb sobre Ze do Caixao, aunque no tanto ni tan documentado como tú, ya sabes que yo me dedico a abriros ventanas sin más... A mí me gustaron mucho las pelis de Esta noitte encarnarei no teu cadáver y o despertar da besta... Enhorabuena por el artículo y por tu anticipación... xP

Por cierto, no comentas en el artículo que las famosas cuchillas de Freddy Krugger salieron gracias a las uñas de este monstruo brasileiro, y es, cuanto menos, un dato curioso!! ;)

Hostia!!! Y creo que tb sería curioso nombrar que los fresones rebeldes le hacen una especie (o algo así) de homenaje, visualmente, claro, porque la canción es una puta mierda...
http://www.youtube.com/watch?v=e44-bNqCxqw

Kraven dijo...

jajaja, semos bizarros!!

Lo del Freddy no lo mencioné porque siempre que leo algo sobre Marins sale a relucir, no quería ser repetitivo. Desconocía lo de los fresones, y eso que habré escuchado la canción unas mil veces en pubs y discotecas. Todo un hit festivo-popero, tiene su punto ese estilo cursi-cutrongo de los fresones, el video es supercachondo.


Gracias por tu ilustrador enlace y escribe el artículo igualmente que seguro que le das otro enfoque.

¡La semana de Zé do Caixao!

Tirso dijo...

Kraven eres una máquina. No tenía ni idea de la existencia de Josér Mójica Marins. Si es que el arte tiene múltiples facetas.

Nunca he tenido mucha pasión por el ese gore rojo de los 70 (ni de los 80 ni 90 vamos) pero a este paso... me está picando la curiosidad.

Aunque por lo que he leído... esta película tiene poco que ver con "Marcelino pan y vino" ¿no?

Babeco dijo...

Hola, alguien me puede dar un mail de contacto del autor del blog. Mil gracias.

TRONCHA dijo...

Ojo con Ze do Caixao, que era un fenómeno dentro y fuera de la pantalla, interesa leer un poco de su propia vida, porque era bastante peculiar.

Saludos...

Kraven dijo...

Tirso: Te recomiendo que te adentres en el particular universo del Sr. Marins. Es muhco más que gore, tiene un sentido estético personalísimo.

Troncha: Mojica Marins es un monstruo (en el sentido más amplio del término) tanto dentro como fuera de la pantalla, que duda cabe. Habrá más artículos dedicados a su persona, éste era sólo sobre "Pervercao".

Saludos!!

Moito obrigado por vuestros comentarios!!

darkerr dijo...

No la he visto, pero me parece que me va a gustar. De Mojica Marins empezaré viendo "Esta noche..etc.etc.", que es la que tengo a la mano. Saludos¡¡

Kraven dijo...

A juzgar por tu amor por el fantaterror seguro que te gusta Darkerr, que aproveche!!