miércoles, 16 de abril de 2008

LA NOVIA ENSANGRENTADA



La Novia ensangrentada (The blood splattered bride)
Director: Vicente Aranda
Guión: Vicente Aranda
Intérpretes: Alexandra Bastedo, Dean Selmier, Maribel Martin y Simon Andreu
Música: Antonio Pérez Olea
Fotografía: Fernando Arribas
(España) 1972

Una pareja de recién casados se van a vivir a un viejo caserón propiedad de la familia del marido, poco después de la noche de bodas en la que la joven (Susan) es tomada carnalmente por primera vez desarrolla un rechazo sexual hacia su marido. A partir del descubrimiento de un cuadro del siglo XVIII en el sótano de la casa que muestra a una joven cuyo rostro a sido recortado de la pintura y que luce un traje de novia ensangrentado así como una daga en la mano derecha, (se trata de Mircalla, antepasado familiar que acabó con la vida de su marido la misma noche de bodas), Susan comienza a tener sueños en los que aparece la susodicha ordenándole matar a su marido. La daga que portaba en el cuadro aparece en la alcoba de Susan, su marido la entierra en la arena de una playa cercana donde encuentra a una joven enterrada, Carmilla, a la cual lleva a su casa para prestarle cuidado. Susan y Carmilla entablan una extraña amistad, Carmilla y Mircalla resultan ser la misma persona y ésta convence a Susan de que acabe con la vida de su marido, en un primer momento la joven se muestra reacia y advierte a su esposo, finalmente accede pero éste rifle en mano acabará con la vida de ambas.

Adaptación del relato corto “Carmilla” de Joseph Sheridan Le Fanu. En principio se trataba de una película de encargo que el autor de “Fata Morgana” supo llevar a su terreno, alejándola desgraciadamente del género de terror para convertirla en una fábula sobre la sensibilidad femenina por la perdida de la virginidad.

En vez de captar la esencia vampírica del relato del escritor irlandés, Vicente Aranada realiza una actualización del mito bíblico de Judit, mujer casta, judia, que habitaba el pueblo de Betulia en el siglo II A. C. y que a través de su belleza sedujo y derrotó a Holofernes, quien lideraba las tropas Asirias de Nabucodonosor que asediaban al pequeño pueblo. Poco tiene que ver esta metáfora aleccionadora con la sucia, húmeda y excitante morbosidad que empapa cada página del relato de Le Fanu. En la película la sexualidad masculina es vista como un peligro para la mujer, asimismo ésta asume de antemano el rol de víctima en el ámbito conyugal, la visión del matrimonio es machista y ultra-conservadora, el hombre es experimentado y se maneja con soltura en el ámbito sexual, mientras la mujer lo ve como algo de capital importancia hasta el punto de crearle un fuerte trauma. La relación de la pareja está regida por una fuerte subordinación, hombre maduro, seguro y con fortuna con joven, bella e inocente. En su intento de ser un alegato contra el “supuesto” abuso que hacen algunos maridos de su matrimonio (no en vano el cartel promocional de la época rezaba “Matrimonio o violación legal”), convirtiendo a sus cónyuges en esclavas sexuales (en ningún momento de la película se ve escena alguna en la que el marido haga tal abuso) se convierte en una delirante venganza psicótica de una joven (con la inestimable ayuda de una atractiva vampiro) cuya infantil mente no está preparada para desarrollar una vida sexual sana y adulta. La esencia lésbica de la obra literaria también se pierde en la pobre adaptación perpetrada por Aranda, las penetraciones de los fálicos colmillos de Carmilla (envidia de pene que diría Freud) en el suave cuello de Susan son escasas y carentes de erotismo.


Los diálogos oscilan entre la ingenuidad moral (sobre todo en el personaje de Susan) y la pedantería formal en el resto de los personajes, el ritmo es totalmente inexistente, sin embargo, si que es digno el trabajo en la planificación y la puesta en escena que recuerdan a maestros del terror italiano como Ricardo Freda y fundamentalmente Mario Bava, en el dominio del encuadre y la profundidad de campo.

Las escenas gore son escasas, pero hay una a rescatar, el primer sueño en el que aparece Mircalla y junto a Susan apuñala brutalmente el cuerpo de su marido mientras la sangre que mana abundante salpica su rostro, la faena culmina con la extracción del corazón del barón. Una delicatesen para los paladares más refinados.