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miércoles, 30 de septiembre de 2009

INGLORIOUS BASTERDS

“Inglorious Basterds”
Director: Quentin Tarantino
Guión: Quentin Tarantino
Intérpretes: Brad Pitt, Mélanie Laurent, Christoph Waltz, Eli Roth, Michael Fassbender, Diane Kruger, Daniel Brühl, Til Schweiger, Gedeon Burkhard, Jacky Ido, B.J. Novak, Omar Doom, August Diehl, Denis Menochet, Sylvester Groth
(EE.UU, 2009)

Sinopsis:

Hans Landa, un oficial de las SS cuya misión es acabar con todo aquel judío que aún permanezca en suelo francés deja escapar a una joven llamada Shosanna, en una de sus carnicerías en una pequeña aldea, tras acribillar al resto de su familia. Mientras tanto, un grupo de soldados judío-americanos son adiestrados por el teniente Aldo Raine para torturar y matar nazis, su sanguinaria reputación les precede llegando incluso a oídos del Führer, se les conoce con el sobrenombre de “Los Bastardos”.

Tres años después, Shosanna, bajo una nueva identidad regenta un cine en París. Frederick Zoller, un soldado alemán, admirado entre los suyos por haber matado a 300 soldados rusos, se enamora de ella y convence al ministro de propaganda nazi, Joseph Goebels, para estrenar la última película de Lenni Riefensthal, de la que él mismo es protagonista, en el modesto cine de Shosanna. La ocasión idónea de la joven para vengar a sus familiares y al resto del pueblo judío.

El estreno de la película en el cine reunirá a toda la cúpula nazi bajo un mismo techo, incluso se rumorea que Adolf Hitler podría asistir a la proyección. Aldo Raine organiza un equipo de topos para colarse en el estreno ayudados por Bridget Von Hammersmark, una actriz alemana que trabaja como espía para el enemigo. Todos están preparados para recibir a los altos mandos del Tercer Reich como se merecen.

La última obra de Tarantino nace, como todas sus obras anteriores, del eclecticismo, de la hibridación, del pastiche, de la tradición de la música popular, el cómic y el cine de derribo, estamos ante la obra más postmoderna del director más postmodernista de occidente. Que nadie que se asome al cine a ver “Inglorious Basterds” se espere una película de cine bélico, Tarantino no nos da su visión sobre la Segunda Guerra Mundial, ni realiza un remake sobre el exploit italiano “Aquel maldito tren blindado”, tampoco estamos ante un velado homenaje-plagio de su adorada “Doce del Patíbulo”. No, Tarantino, simplemente nos cuenta su película, la que nos lleva contando desde “Reservoir dogs” que tampoco era una película de cine negro, la que volvió a repetir en “Pulp Fiction”, dónde el cuarto de libra con queso o los masajes en los pies tenían más peso que la supuesta trama noir, o lo mismo que nos contaba en “kill Bill”, dónde la conversación sobre la mitología de Superman tenía tanto protagonismo como los ecos del Spaghetti Western, las katanas y los golpes de Kung-Fú.

Con una trama lineal, en disonancia con los ejemplos anteriores, inteligentemente llevada para hacer converger a los diferentes personajes en un único lugar en su memorable último capítulo, se describe coherentemente a través de cuatro fragmentos previos las circunstancias que llevan a la catarsis final. “Inglorious basterds” no tiene un protagonista claro, no obstante, la simpatía del espectador cae del lado de los Bastardos, debido a su excéntrico y carismático carácter, además de por los evidentes motivos históricos. El líder del escuadrón, el teniente de sangre apache llamado Aldo Raine, es un personaje construido a base de trazos gruesos a través de una expresión oral que firmaría el Guy Ritchie de “Snatch…”, e interpretado con sorna por Brad Pitt, emulando con su mueca de mandíbula al Brando de “El padrino”. Al igual que el resto de la banda de psicópatas tortura-nazis, no es el personaje más logrado de la peícula. Le secundan Hugo Stiglitz, (acongojante presencia la de Til Schweiger), un judío alemán que emigra a EE.UU y vuelve a Europa para masacrar nazis; y Donnie Donovitch, apodado el oso judío, un amante del baseball que disfruta destrozando nazis con su bate, interpretado con entusiasmo por Eli Roth quien parece disfrutar tanto machacando cráneos en escena como rodando una de sus gamberradas gore.

Los Bastardos aportan gran parte de la hilaridad que sobrevuela el filme; sin embargo, las actuaciones más notables se encuentran en el bando enemigo. La caricatura de Hitler es un icono cinematográfico desde el estreno de “El Gran Dictador”. Sin elevase en esta ocasión a un retrato tan certero como el conseguido por Chaplin el personaje funciona como bufón, en escasas pero celebradas apariciones, en medio de la gran farsa que Tarantino teje a su alrededor. De mayor presencia goza un rígido y patético Joseph Goebels, bordado por Sylvester Groth, empequeñecido ante la presencia de su estupenda amante, una Julie Dreyfus siempre perfecta como femme fatale (recuerden “Kill Bill, vol 1.”). Menos vistosa resulta la presencia de Daniel Brühl en la piel del soldado Frederick Zoller, que responde a un cliché, aunque es indudable su papel fundamental en la resolución de la trama.


A pesar del escueto pero efectivo retrato de las principales personalidades del Tercer Reich, el personaje más trabajado, el que tiene mayor carga dramática, y, casi sin ninguna duda, el mejor interpretado, recae en el Coronel Hans Landa, apodado “Caza judíos”. Christoph Waltz, recrea un cínico personaje cuya ambigüedad le hace destacar del resto; la magistral interpretación del actor austriaco hace que se nos hiele la sangre incluso cuando Hans come un bocado de tarta y es capaz de hacernos reír aún sabiendo que está a punto de exterminar a una familia. El dominio de varias lenguas (gran parte de la riqueza de la actuación de Waltz se pierde en la versión doblada) y la excelente gesticulación, (sus metódicos movimientos nos llevan de la mofa al pánico en décimas de segundo) hacen que las apariciones de Landa se erijan en los momentos de mayor altura cinematográfica, su mera presencia justifica por si sola el visionado del largometraje.

La Némesis perfecta de Landa, es la joven Shosanna, la escena en la que se reencuentran en un restaurante de París (lógicamente Hans no recuerda a la joven) es quizá la que mayor tensión acumula de todo el filme, la interpretación de esta secuencia de Mélanie Laurent, a través de primerísimos planos en los que tan sólo gesticula, es una lección de interpretación por parte de la actriz parisina y de dirección de actores del genio de Tenesse. El personaje de Shosanna está dotado del coraje y la valentía habituales en las heroínas tarantinianas, desde Jackie Brown hasta la Mamba Negra. El horror que la joven francesa sufre ante el asesinato de su familia la hace más fuerte, el odio la alimenta y la venganza es la evolución lógica de su personaje. Tampoco le faltan agallas al otro gran personaje femenino, Diane Kruger está arrebatadora bajo la sensual envoltura de Bridget Von Hammersmark, la particular Mata Hari de la historia, que intentará ayudar a los Bastardos en su complicada tarea de aniquilar al Tercer Reich de una sola tirada.


Quentin Tarantino, vuelve a realizar el ejercicio de intertextualidad tantas veces repetido, las referencias son inagotables, desde el Spaghetti Western hasta clásicos del cine bélico norteamericano y europeo, hasta la propia autorrefencia (los maleteros no son necesarios para mostrar su contrapicado preferido) dentro de esta mixtura el director norteamericano se siente como pez en el agua y elabora su discurso propio escogiendo siempre el producto popular antes que el elitista.

Como bien sabe cualquier aficionado las inquietudes de Tarantino, por supuesto, no se limitan exclusivamente al ámbito cinematográfico, la música sigue jugando un papel predominante en sus producciones. Ennio Morricone ocupa en esta ocasión el grueso de la B.S.O, el contrapunto perfecto lo pone la versión de “Putting out fire”, que David Bowie interpretó para la película “El beso de la pantera” de Paul Schraeder, en una preciosista escena en la que Shosanna se maquilla momentos antes de poner en marcha su plan para aniquilar a los nazis. El clasicismo lo pone el tema de fondo a los créditos de apertura, una versión instrumental del célebre “Green leaves of summer” de la película “El Álamo”.

Los detractores de Tarantino tienen el trabajo terminado de antemano, enarbolaran su oxidado discurso sobre la separación de ética y estética que presentan las obras del director, considerando por tanto su obra vacía, carente de contenido moral y, por ende, carente de valor artístico, ya que el arte ha de ser trascendente. Se acusará su obra por tanto de formalista e incluso de reaccionaria. Sin embargo, la ficción que Tarantino decide abrazar en pos de dar la mayor libertad argumental posible al relato, consigue, no sólo divertirnos con una particular (per)versión de cierto momento de la Segunda Guerra Mundial, sino imbuirnos de lleno en la dureza de la contienda, hacernos partícipes del horror de la guerra, del pánico que sufrían los judíos perseguidos, de la inocencia de muchos de los combatientes; en definitiva, nos hace reflexionar sobre nuestro terrible pasado y las consecuencias de la guerra a la vez que nos arranca una sonrisa a través de sus Bastardos, con esa curiosa habilidad para convertir el acto más grotesco y salvaje en motivo de carcajada.


Los incondicionales, por el contrario, ensalzarán esta nueva obra por su indudable belleza formal, su salvaje sentido del humor, su espíritu de ficción netamente pulp y sus brillantes diálogos, (como el monólogo de apertura en el que Landa establece la comparativa alemán-halcón y judío-rata). No les falta razón, pero no podemos olvidar que todo esto estaba presente en sus obras anteriores. Quizá su discurso postmoderno haya llegado a su fin por agotamiento de la fórmula.

Vista en perspectiva la carrera cinematográfica de Tarantino tocó techo con “Kill Bill, vol 1.”, para más tarde caer bruscamente de su pedestal con la anodina “Death Proof.”. Ahora el director norteamericano vuelve a la senda que le dio el éxito, lo que le asegura el beneficio en taquilla y el parabien de sus admiradores. Pero hay algo de estático en su cine que le impide avanzar, desligarse de ese deslumbrante realizador nobel que sorprendió a todo el mundo en el Festival de Cannes de 1992. En “Inglorious Basterds” hay momentos de gran cine, pero el espíritu que respira el filme continúa teniendo un leve aroma adolescente, una falta de madurez cinematográfica, que, aún siendo premeditada, y posiblemente consecuencia lógica de la naturaleza popular de su cine, impide a Tarantino erigirse en portavoz de una generación de cineastas realmente rompedora. No cabe duda que nos encontramos ante un talento muy por encima de la media actual de cineastas norteamericanos; sin embargo, si continúa mirando hacia atrás en vez de hacia delante quizá nunca consiga realizar esa obra maestra ante la que, según Aldo Raine (una pirueta ombliguista más), nos encontramos.







martes, 29 de septiembre de 2009

SURROGATES

“Surrogates”
Director: Jonathan Mostow
Guión: Michael Ferris, John D. Brancato.
Intérpretes: Bruce Willis, Radha Mitchell, Rosamund Pike, Boris Kodjoe, James Francis Ginty, James Cromwell, Ving Rhames, Jack Noseworthy, Devin Ratray, Michael Cudlitz, Jeffrey De Serrano, Helena Mattsson, Michael Phillip, Danny F Smith, Brian A. Parrish
(EE.UU, 2009)

Sinopsis:

En una sociedad paralela los robots han sustituido a los seres humanos en la vida diaria. Los humanos renuncian a vivir sus emociones en primera persona a cambio de la seguridad que les proporciona su hogar y de tener un bonito continente acorde con las exigencias estéticas impuestas por la comunidad. Recluidos en su habitación y enchufados a una máquina manejan al sustituto que desempeña por ellos sus tareas. A priori todo son ventajas, la tasa de delincuencia cae en picado, así como la siniestralidad, la muerte de los sustitutos no supone daño alguno para el operador que lo maneja.

Sin embargo existe un pequeño grupo de personas en cada una de las grandes ciudades que se niega a tener un sustituto. Estos reductos viven en comunidades agrarias y tienen como líder a un hombre al que llaman el profeta. La coexistencia entre sustitutos y biológicos transcurre en armonía hasta que se produce un homicidio. Un humano mata a dos sustitutos con un arma que destroza a la vez la cabeza de los operadores, algo impensable hasta el momento, con lo que se produce el primer asesinato en años.

Tom Greer, acompañado por la agente Peters, es el encargado de la investigación a través de la cual irá descubriendo una serie de hechos que le enfrentarán con su propia vida, (la muerte de su hijo, la relación que mantiene con su mujer), todo le lleva hacia la misma pregunta ¿Merece la pena renunciar a las emociones en beneficio de la seguridad?

Jonatha Mostow, conocido fundamentalmente por sus anteriores largometrajes “U-571” y “Terminador 3”, estrena ahora en pantalla grande esta adaptación del cómic homónimo de Robert Venditti y Brett Veldele publicado en 2005. Obra que desconocía hasta la fecha y de la que, lógicamente, no puedo omitir opinión ni establecer comparativas con su recreación cinematográfica, tan sólo apuntar que en el cómic la acción se desarrolla en el 2054, mientras que en la película se toma un presente paralelo como escenario.

Lo que podía haber sido un pequeño clásico de la ciencia-ficción se queda en un blockbuster (habrá que esperar a los resultados de la taquilla) correcto para mayor gloria de Bruce Willis que sigue estando genial en la piel de cualquier héroe de acción y que tiene su clásica frase al estilo John McLane: “Cielo no se quienes sois, pero si sé que podrías ser un viejo sentado con la cola fuera”. La excesiva personalización del relato en el personaje de Tom es uno de los principales problemas que hace que la obra se enmarque más en el género de acción con drama familiar de trasfondo (insufribles las escenas en las que un apenado Greer visita la intacta habitación de su hijo para ver su fotografía) que en un ejemplo serio de ciencia-ficción. Un dilema moral como la utilización de máquinas para vivir nuestras vidas podría haber dado mucho juego, sin embargo la trama se centra excesivamente en dos personajes antagonistas y complementarios, por un lado está Older Canter como genio-magnate creador de los sustitutos, convertido en una especie de Dios intocable que mueve los hilos desde su mansión (hablar de la evolución del personaje sería desvelar por completo la historia), y por el otro el héroe, en clara desventaja, pero plagado de emociones humanas que le hacen superar los obstáculos que se interponen en su investigación. Ambos personajes están completamente solos, aislados, siendo sus particulares dramas personales los que les hacen tomar decisiones para cambiar el rumbo de su vida, y, por extensión, la del resto de la sociedad.

Con esta polarización del relato, los elementos que describen la extravagante sociedad habitada por los surrogates son pequeños detalles, fundamentalmente estéticos, repartidos a lo largo del metraje. Especialmente cuidada es la selección de extras que pueblan las localizaciones exteriores o los interiores más masificados (discoteca, centro comercial), así como su vestuario, jóvenes atractivos/as vestidos a la última moda caminan implacablemente con absoluta seguridad en si mismos. El maquillaje se erige en el mejor aliado para robotizar los rostros de los sustitutos. Mediante el uso de bases tipo paint stick (por citar algún tipo de maquillaje que produzca este efecto) desnaturalizan los músculos de la cara dando una apariencia hierática, tan bella formalmente como inquietante.
Los personajes que pueblan la película optan por lo fácil, personas mayores, víctimas de la alopecia, de eccemas consecuencia de su voluntaria reclusión, se camuflan en cuerpos perfectos con rostros parecidos a los suyos pero dotados de eterna juventud, o simplemente dejan volar su imaginación para convertirse en algo totalmente diferente (el genial chiste que convierte a un doctor blanco entrado en años en un doctor negro joven de metro noventa). El único personaje que consigue la difícil tarea de empeorar su presencia a través de su doble es, como es lógico, Tom Greer, ningún robot podría tener su incomparable presencia, además, el bronceado y el pelucón que luce su homólogo hacen dar las gracias por que el bueno de Bruce se haya quedado calvo hace años.

Tratándose de un thriller diseñado para el lucimiento de su estrella principal las escenas de acción deberían estar perfectamente medidas y hay que reconocer que en este apartado no se puede reprochar nada a Jonatha Mostow, o más bien a los directores de la primera y segunda unidad que son los que suelen llevar el mando en estas escenas. Lejos de un nuevo “Casino Royale”, las persecuciones, tanto en coche como a pie están rodadas con pulso firme, sin los habituales y molestos barridos; la planificación nos permite seguir sin problemas el desarrollo de la acción y además se dota a las escenas con un loable gusto preciosista sin caer en el manierismo, en este apartado se saca gran partido a las virtudes de los sustitutos, como en la estimulante escena del helicóptero.

En definitiva, Surrogates, tiene el mismo problema que otros títulos de ciencia-ficción recientes, como pasaba en “Gamer”, por citar un ejemplo. Tras un punto de partida interesante y un desarrollo de la trama sugerente, la película termina con un abrupto final que deja un sabor de boca agridulce, pues la película crea enormes expectativas y al final cristaliza simplemente en unas cuantas escenas de acción más o menos bien rodadas, un par de chistes de héroe machote, y algún momento ingenioso (la escena que abre la cinta en la discoteca con el salto del sustituto a la pista de baile y ese local plagado de gente guapa, vestida a la última y sin derramar una gota de sudor, o el genial cartel que anuncia un partido de fútbol extremo y en el que su puede ver una cabeza cercenada), el resto es lo de siempre, un protagonista bueno que lucha contra los malos y toma conciencia de su situación a medida que avanza la trama.



martes, 8 de septiembre de 2009

GAMER

“Gamer”
Director: Mark Neveldine, Brian Taylor.
Guión: Mark Neveldine, Brian Taylor
Intérpretes: Gerard Butler, Amber Valletta, Michael C. Hall, Kyra Sedgwick, Logan Lerman, Alison Lohman, Terry Crews, Ramsey Moore, John Legizamo, Milo Ventimiglia, Ludacris, Aaron Yoo, Jonatahn Chase, Dan Callahan, Brighid Fleming, Johnny Whitworth, Keith Jardine.
(EE.UU, 2009)

Sinopsis:
E.E.U.U en un futuro indefinido. Ken Castle, un excéntrico científico, ha creado un chip que mediante la transmisión de nanocélulas permite controlar la voluntad de la persona a la que le ha sido implantado. Gracias a ello, y aprovechándose de la popularidad de la que gozan los videojuegos y los reality televisivos, Castle desarrolla una serie de videojuegos online entre los que destacan “Society”, (la versión de “Sims” que permite controlar verdaderos seres humanos) y “Slayers” (juego de guerra al estilo “Call of Duty” donde los combatientes son en realidad reclusos controlados por gamers).
Kable, el personaje más admirado de “Slayer”, se encuentra a tan sólo cuatro partidas de obtener la libertad. Nadie hasta el momento ha vivido hasta superar las treinta batallas que permiten abandonar la prisión y él luchará hasta el final para recuperar su verdadera vida, aquella que está junto a su mujer y su hija. Por otro lado Simon, un adolescente rico, es el gamer que con destreza maneja a Kable en su cruzada, pero para él, como para el resto de la población (exceptuando el grupo de resistencia “Humanz”, que constantemente piratea la red de Castle) no es más que un personaje de un juego cuya vida tan sólo vale su prestigio como gamer.
Neveldine/Taylor son la frenética dupla de directores responsables de “Crank”, auténtico bombazo del cine de acción contemporáneo en su vertiente más salvaje y, eminentemente, heterosexual. Con el estreno en España de su secuela aún pendiente nos entretienen mientras tanto con altas dosis de violencia, cyber sexo bizarro y futurismo pop, con este juguete electrónico de última generación ideal para refrescar la última etapa del verano.
A pesar de la fuerte influencia estética de los videojuegos en primera persona o de los videoclips, la película deja un regusto ochentero tras su visionado. Las similitudes argumentales con ese gran clásico de la Sci-Fi hipermusculado titulado “Perseguido” (The running man), son más que evidentes. No sólo por el planteamiento, (presos que se juegan su libertad a costa de perder su propia vida en un hiper-violento concurso televisivo para el regocijo de millones de espectadores), sino por la figura del héroe que, encerrado injustamente, se encargará de demostrar su libertad ante el mundo y acabar con el poderoso que le puso contra las cuerdas.
Con esta máxima tan característica del Peplum más plano (el parecido de Kable con el Máximo de “Gladiator” es más que razonable) bajo la turmix más o menos postmoderna de Neveldine/Taylor el resultado es un auténtico festín para el amante del cine directo carente de pretensiones.
La acción del relato se desarrolla en tres escenarios bien diferenciados, por un lado están los dos reality games: Slayers y Society; por el otro la alucinada y perversa realidad.
SLAYERS:
La sangre riega las pantallas de los extasiados televidentes en “Slayers”. Paisajes urbanos, grisáceos y desolados, son el lugar ideal para que los “psicópatas del corredor de la muerte” obtengan su “merecido” a manos de sus propios compañeros en un baile de fuegos cruzados que, a través de rápidos barridos, apabullan nuestras retinas. En un país dónde el sistema penitenciario se encuentra saturado y la guerra por televisión es un gran negocio, ningún programa podría tener más éxito que este.
La gran atracción de esta salvaje realidad es el duro de Kable (Gerard Butler), identidad virtual de un hombre injustamente encarcelado al que han alejado de su familia, quien recupera la fiereza de Leónidas para convertirse en un gladiador que no dudará en despedazar a todos sus oponentes con tal de recuperar a su mujer y su hija.
SOCIETY:
Para los amantes del colorín,el ligoteo, y la fiesta, Castle también tiene su dosis. Idiotizados durante años ante reality shows, construyendo personajes que asuman los roles que a ellos les gustaría desempeñar en la vida real en un juego on-line sobre relaciones sociales, los clientes de “Society” pueden experimentar mediante realidad virtual todo aquello que les era negado en su triste existencia.
A través de una escena al acertado ritmo de “Discovery Chanel” de los Bloodhound Gang, se describe con excelente precisión visual todo lo que significa “Society”. Colores chillones, estilismo hortera, cuerpos duros con ropa ajustada que danzan como idiotas en medio de una plaza a la luz del sol. La lúbrica presencia de Amber Valetta, en la piel de Angie (esposa de Kable), se erige en diosa del ciber-universo pop con sus bragas ajustadas y su peluca blanca, cortesía del seboso pervertido que mueve sus hilos al otro lado de la red.
REALIDAD:
La brutalidad de Slayers y la frivolidad de Society se aúnan en una sociedad sin valores en la que la vida privada vale exactamente lo mismo que el PPV. Con las grandes corporaciones televisivas controlando a su antojo el gusto del público el megalómano Ken Castle se erije como dios absoluto. El pérfido multimillonario, interpretado por un sorprendente e histriónico Michael C. Hall en clara consonancia con su rol televisivo en “Dexter”, domina el mundo con sus ingenios mecánicos dignos del Mad Doctor más psicotrónico de la serie Z.
La escena final con el previsible duelo entre Máximo/Kable y el malvado Castle es tan artificial como refrescante, con claras resonancias al Bond más delirante (la mansión de Castle recuerda a la del personaje de Christopher Lee en “El hombre de la pistola de oro”) se introduce, además, el musical de Broadway entre el previsible reparto de hostias. Nuevamente el videoclip vuelve a ser un recurso, para algunos manido, que saca petróleo en manos de aquel que sabe manejarlo a su antojo.


En definitiva una película de acción cuya coartada de crítica social lejos de hacer reflexionar al espectador como lo hicieran ilustres predecesoras en el género como “Desafío Total” o “Terminator”, no impide el disfrute de un espectáculo pirotécnico mucho menos vacío y más divertido de lo que la mayoría comenta, con grandes momentos de comedia gamberra que son ya un sello característico de sus autores (no se pierdan el acalorado y alocado encuentro entre Amber Valletta y Milo Ventimiglia).



martes, 18 de noviembre de 2008

SÓLO QUIERO CAMINAR

“Sólo quiero caminar”
Director: Agustín Díaz Yanes
Guión: Agustín Díaz Yanes
Intérpretes: Diego Luna, Ariadna Gil, Victoria Abril, Elena Anaya, Pilar López de Ayala, José María Yazpik, Patricia Reyes Spindola, Carlos Bardem.
(España, 2008)

Cuatro “hermanitas de sangre” Aurora, Ana, Paloma y Gloria, son sorprendidas cuando intentan robar a unos mafiosos rusos, siendo una de ellas, Aurora, capturada y condenada a ocho años de cárcel. Las felaciones que las otras tres practican a dos poderosos hombres cambiarán sus vidas. Ana enamorará así a un mafioso mexicano que le pide matrimonio, mientras que Paloma y Gloria consiguen sacar a Aurora de la cárcel haciendo lo propio con el juez que la condenó. Tras conseguir Aurora la libertad en España las tres parten para México para atracar al marido de Ana, a la cual éste ha dejado en coma como consecuencia de sus constantes maltratos. La venganza femenina será cruel y contará con un inesperado aliado, Gabriel, amigo de la infancia del marido de Ana, cuya madre fue asesinada por su propio marido.

Agustín Díaz Yanes vuelve a la dirección tras la decepcionante Alatriste con una propuesta que, si bien comparte errores en cuanto a falta de ritmo en el montaje con su anterior obra, sorprende gratamente por su falta de prejuicios y la apuesta por una película de acción realizada desde las entrañas.

Tano, apodo por el que se conoce al director madrileño, recupera al personaje de Gloria Duque (interpretado por Victoria Abril) de su ópera prima “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, siendo lo único que recupera de aquella. Nada tiene que ver aquel thriller dramático y autoral con esta muestra de cine de género(s) o sub-género(s) (cine sobre mafias, vengeance movies), cómica y salvaje a partes iguales.

Estamos ante una película única en cuanto a su naturaleza. A pesar de tratarse de una película de género con todos los clichés, formalismos y estereotipos propios de su categoría, (violencia y sexo gratuitos, desigualdad económica como generador del conflicto), de intentar seguir (sobre todo en cuanto a planificación) los patrones de cierto cine de acción made in U.S.A desde Martin Scorsese a Quentin Tarantino (deudores a su vez del cine de acción made in Hong-Kong de finales de los ochenta y principios de los noventa), de tener un guión alocado, inverosímil y absurdo, (propio de una producción de serie b o z), cuenta con un reparto de lujo sobre el que recae el peso de la acción. Es decir, nos encontramos con una película de género acelerada, violenta y alocada que a la vez es una película de actores (muy bien interpretada). Cuando además de todo esto hablamos de cine español (subvencionado), el caso de “Sólo quiero caminar” más que único se antoja irrepetible.



El reparto coral no podría estar en mejores manos, sobresalen del conjunto Ariadna Gil y Diego Luna. La primera en un papel tan extraño como inolvidable. Una suerte de super-heroína vengadora (me niego a decir Mamba Negra porque Tarantino no se inventó este tipo de personajes) experta en la construcción de las armas más inverosímiles (atención a la bicicleta ametralladora, toda una delicia para los amantes del cine de acción sin prejuicios o los nostálgicos de McGiver o el equipo A) y adicta a los prostitutos a domicilio; una heroína de manga con vestido y sangre flamencos que Ariadna sabe interpretar magistralmente en todas y cada una de sus facetas. Diego Luna se calza el traje (¡y que bien le queda al condenao!) del elegante matón mexicano Baby face, conocido también como el arcángel (no en vano se llama Gabriel), quien tiene tan buena mano con las mujeres como con las armas de fuego. Con este personaje Díaz Yanes hace un guiño (plagio/homenaje, como gusten) al interpretado por Alain Delon en “Le samourai” de Jean-Pierre Melville (véase la escena en la que Gabriel sale de un cine que anuncia en su rótulo dicho título), salvando las evidentes distancias con la indiscutible obra maestra del cineasta francés, el joven actor mexicano construye un personaje más que digno, siendo quizá el más verosímil de la historia. La fuerte atracción sexual que se produce entre ambos personajes afecta en gran medida al desarrollo de la historia y la química existente entre actor y actriz es inmejorable, la falta de diálogos no impide la comprensión de una historia de amor tan pasional como trágica, como los mejores tangos.

Entre el resto de intérpretes destacar la grata e histriónica presencia de José María Yazpik quien con trajes horteras, ademanes macarras y lenguaje malsonante construye a la perfección su personaje. Capo de la mafia mexicana, marido maltratador y amigo del alma de Gabriel, su mano derecha. Un hombre tan duro e inflexible a la hora de negociar, como aventurero en asuntos del corazón, ¿o cómo llamarían a alguien que pide matrimonio a una prostituta después de que ésta le haya practicado una felación? (aunque tratándose de Elena Anaya…) Su obsesión por la historia de Pretty Woman no le saldrá tan rentable como sus anteriores business.


Quizá falte profundidad (mucha), escenas, o ambas cosas, al resto de personajes para que el espectador llegue a comprender sus acciones. Especialmente al de Paloma, interpretada por Pilar López de Ayala, una empleada de juzgado que a pesar de su puesto de trabajo roba y se prostituye como el resto de sus compañeras (absolutamente incomprensible la escena en la que aparece vestida de monja hablando con la virgen en una iglesia). Gloria Duque sobrevive como puede a las órdenes de Gabriel y confía la educación de su hijo a las cafeterías de la ciudad mientras realiza su trabajo. El niño escribe bien y tiene imaginación pero prefiere el toreo, como su padre. La presencia de Elena Anaya en el papel de Ana es breve (al menos en su estado consciente) pero Elena está bonita incluso en estado de coma, ya no digamos vestida de novia.

La falta de diálogo o de matización del carácter de algunos de los personajes no resta fuerza a la historia que nos atrapa a través de las acciones. La fuerza visual y el vigor y la maestría con la que están filmadas la mayoría de sus escenas salvan el conjunto a pesar de lo forzado de su argumento.

Lo que para muchos (no digo que les falte razón) pueda suponer una tremenda incongruencia en la realización del guión, debido a sus constantes cambios de tono, a mí me parece un sorprendente soplo de aire fresco (no digo que intencionado). La primera parte de la historia pasa de la sordidez y la incomodidad (la escena en la que un mafioso ruso orina sobre Aurora tras detenerla, o las felaciones que practican Ana y Paloma a los mafiosos) a la comedia más delirante (la escena de la boda con la canción de “Pretty Woman” o las constantes alusiones burlescas de Gabriel al matrimonio de su amigo con una prostituta: “Con putas no, güey”). A medida que avanza el metraje la historia va adquiriendo tintes dramáticos (escenas de gran altura cinematográfica como la conversación entre el jefe coreano y Gabriel) con la calculada y cruel venganza de las féminas heridas que terminará, como mandan los cánones, con la aniquilación de todos los barones (castración de por medio incluida).

Cine de acción, venganza, asesinato, mafias rusas, mexicanas y españolas, sexo, amor, odio, tragedia, comedia, todo tipo de armas de fuego, mujeres bellas y flamenco. Caspa cañí en formato de lujo en V.O sin necesidad de subtitulos y algunos minutos del “Grupo Salvaje” de Peckinpah en V.O. con subtítulos. No se puede pedir más.

viernes, 29 de agosto de 2008

LA CHICA METRALLETA (RUMBERA)

"Kataude mashin gâru", "The machine girl"
Director: Noboru Iguchi
Guión: Noburu Iguchi
Intérpretes: Minase Yashiro, Asami, Kentaro Shimazu, Honoka, Nobuhiro Nishihara, Yûya Ishikawa, Suguru Sugihara, Ryôsuke Kawamura, Demo Tanaka, Nahana, Taro Suwa.
(Japón, 2008)

Sinopsis:
Ami Hyuga, es una joven estudiante que lleva una vida normal, juega a baloncesto y cuenta con el apoyo emocional de una compañera de clase y sobre todo de su hermano, Yu. El maltrato físico y psicológico que una banda de niños (liderados por Sho Kimura, el hijo de un importante Yakuza), ejercen sobre Yu y su amigo Takeshi, acaba con la vida de ambos. Ami transforma completamente su pacífica personalidad y se convierte en una asesina implacable. No parará de derramar sangre hasta que la muerte de su hermano quede vengada. Su cuerpo va sufriendo heridas y amputaciones a medida que se va midiendo con la yakuza, pero con la ayuda de los padres de Takeshi, (sobre todo su sufrida y temeraria madre,) logrará su objetivo.
La primera película sorpresa proyectada en Peor… ¡imposible! X, el pasado Jueves a las 22:15 h. No defraudó. Jesús Parrado, avisó: -¡Cuidado con ésta que salpica!, - no mentía.
Una bomba de relojería que explota a veinticuatro fotogramas por segundo, porque no debe haber ninguno que no esté lleno de sangre. Noboru Iguchi, así se llama el papá de la criatura, quien empezó a dirigir cine y televisión en 2003 y que cuenta ya con un puñado de películas en su haber, la gran mayoría sin distribución internacional, sorprende con 96 minutos de humor negro y sangre a raudales donde no queda títere, japonés, ni la madre que lo parió con cabeza. Una auténtica carnicería feroz, enloquecida y frenética que empieza arriba y sigue subiendo, una atracción de feria sin tiempos muertos ni lugar para el respiro, aquí tendrás que vomitar en marcha.

La película es made in Japan de principio a fin. Lleva al paroxismo la estética manga, incluso hentai (la protagonista luce traje de colegiala y no pocas veces se deja ver su ropa interior), y la tradición ultra-violenta del cine de acción nipón con un humor intransferible al resto del mundo. O no te hace gracia o estarás toda la película con esa risa histérica de puro vicio sádico. La influencia del cine norteamericano moderno es evidente, la película que más nos viene a la mente mirando la pantalla es "Kill bill", sobre todo por sus títulos de crédito, por sus brutales escenas de acción (esos chorros de sangre que no dejan de manar tras cada amputación) y por la banda sonora. Pero hay más películas homenajeadas. Ami, pierde su brazo izquierdo en una escena memorable que prefiero no desvelar; tras el "accidente" se calza una espectacular ametralladora que sustituirá a su desaparecida extremidad, claro homenaje al intrépido personaje que interpretó Rose McGowan en "Planet Terror". La madre de Takeshi sufrirá la amputación de uno de sus pies, pero ni corta ni perezosa le acoplará una motosierra para seguir despedazando a los malos, como hiciera Bruce Campbell con su brazo en "Army of the Darkness". La pérfida madre de Sho Kimura, Violet, intenta despedazar el pecho de Ami mediante un "drill bra", sujetador de metal provisto de un taladro en cada seno (la sombra de Sex Machine, recuerden "Abierto hasta el amanecer", es alargada) En cuanto al desparramiento de sangre de principio a fin podria equiparársele con "Braindead", ese monumento al humor gamberro y al gore que hizo Peter Jackson antes de volverse blandito rodeado de elfos y hobbits.

Uno de los mayores aciertos de la obra reside en la forma de enfocar los crímenes y las torturas, de manera totalmente cambiante. Tan pronto le entran a uno ganas de reír por el chiste malo que supone la resolución de algunas escenas, así como por la estética casposa del maquillaje (veáse la cabeza que aparece flotando dentro de una olla), como se le hiela la sangre al ver la brutalidad y la brillantez con que están resueltas otras (el asesinato de la joven compañera de Ami y su posterior violación). La cámara acompaña de forma efectiva las escenas de acción realzando la espectacularidad de las coreografías. A pesar de ser evidente lo modesto del presupuesto la acción resulta rápida y dinámica. Los movimientos de cámara son en ocasiones frenéticos, pero no se abusa de barridos molestos que impidan seguir el desarrollo de la escena (algo tan utilizado en las producciones mainstream americanas). El uso de primeros planos y de ralentís enfatiza con acierto el carácter enloquecido de los personajes, que, evidentemente, no se sostendría sin un gran trabajo actoral. Muy notable la presencia de Minase Yashiro, tan creíble de niña indefensa, con esa sonrisa angelical, como de demonio sanguinario. Kentaro Shimazu borda su papel de yakuza tiránico y Honoka en el papel de Violet Kimura parece una auténtica villana de cómic, más sexy cuanto más sádica y malvada (grandioso el momento en que asesina a la criada, empleada del hogar, perdón)

No faltan los fascinantes personajes estereotipados. El padre de Sho Kimura es un yakuza de la vieja escuela, perteneciente nada más y nada menos que a la estirpe de... agárrense: ¡¡ Hattori Hanzo!!, Yu, el hermano de Ami, es la víctima perfecta. Niño bueno y apocado. Ami es la heroina, la luchadora infatigable que no se rendirá ante la adversidad y Miki, la madre de Takeshi, es la madre coraje, dispuesta a bajar al infierno y vérselas con Belcebú con tal de vengar a su hijo. No hay diálogos brillantes, ningún sentido tendrían en la trama. Los personajes hablan por sus acciones, esto es, derramando sangre sin descanso. No vaya a ser que lleguen los créditos finales y nos quede algún malo por matar.
Una película imprescindible para los amantes del humor negro, el gore, las pelis de kung-fu, el humor cafre, las colegialas sexys y para todo aquel que se quiera divertir y descargar adrenalina "sanamente". Aunque quizá nunca vuelvan a probar la comida japonesa.
Atención a los créditos finales con el temazo "Rumbera"
Aquí os dejo el tráiler para ir abriendo boca.

jueves, 28 de agosto de 2008

LA BANDA DE LOS TRES CRISANTEMOS (y la extraña vida y muerte de Dean Reed)

“La banda de los tres crisantemos”
Director: Ignacio F. Iquino.
Guión: Lou Cardigan, Ernesto Gastaldi.
Intérpretes: Dean Reed, Daniel Martín, Fernando Sancho, María Martín, Krista Nell, Luis Mariano Duque, Alice Sandro, Ángel del Pozo, Ramón Durán, Paola Barbara, Malisa Longo, Lina Canalejas
(España-Italia), 1969


Sinopsis:

Chicago, años 30. Una banda de atracadores formada por los hermanos Owen, Frank y Cliff Hollinger atracan el Gulf Bank, escapando con el dinero. Obligados a realizar un alto en el camino en la localidad de Stongville, para atender al malherido hermano menor de los Owen, donde el Sheriff local les planteará más problemas de los esperados.

Producción hispano-italiana rodada en Barcelona (donde se aprovecha el puerto para el desarrollo del atraco al Gulf Bank) y Aragón (el refugio de los forajidos, Strongville, es en realidad la pequeña localidad de Fraga).

Película de gangsters mediocre e insustancial. La peculiaridad de este tipo de producciones de medio pelo es que su disfrute es mayor cuanto peor sea la calidad de la misma. Siendo “La banda de los tres crisantemos” una película mala “a secas” el bostezo se hace irremediable. Con un vestuario bastante decente, a destacar la buena planta del protagonista Dean Reed, imponente en su caracterización de gangster (lástima que la interpretación no acompañe a su presencia). Las escenas son una sucesión de lugares comunes de este tipo de producciones que están rodadas con mayor o menor acierto: El atraco a un banco como punto de partida, las guerras dentro del grupo para hacerse con el botín, el secuestro de una joven para conseguir sus objetivos (en este caso hacerse con los servicios del único doctor en el pueblo para atender al menor de los Owen, herido tras el atraco) y el posterior intento de agresión sexual, los clásicos tiroteos desde el interior del refugio criminal (en este caso un burdel) y el inevitable trágico final (el clásico “lo que mal empieza mal acaba” como ingenua enseñanza moral) irrisorio homenaje al clásico del género “Bonny and Clyde” con unos pistoleros méxicanos a caballo persiguiendo al pobre Owen y a su prima.

Especialmente vergonzantes son los flasbacks (a través de los cuales conocemos la vieja rivalidad entre los hermanos y su tío el Sheriff, o el amor que siente desde niña la prima de Owen por éste) fotografiados en un pretencioso blanco y negro.



Pero si la película resulta poco interesante no puede decirse lo mismo de su intérprete principal, Dean Reed. Como explicó Javier G. Romero en el interesante coloquio previo a la proyección, Dean Reed, no fue famoso por su calidad interpretativa, sino, por la repercusión que su figura tuvo fuera de las pantallas.

Este Norteamericano nacido en Dean Ciryl Reed (Colorado) en 1938 viajó a Hoolywood para iniciar su carrera artística como cantante, el sello Capitol records accedió a grabarle un disco que pasó sin pena ni gloria por las listas de éxitos en EE.UU, sin embargo, uno de sus singles “My Summer romance” caló hondo en Chile, hacia dónde Dean Reed partió en busca de la fama que tanto ansiaba.

Es aquí, en el Chile socialista de los años 60, dónde Dean Reed comienza a convertirse en un personaje muy peculiar. A medida que va llenando estadios a base de su música rock (recordemos que los Beatles arrasaban a nivel mundial) en un país anti-americano comienza a vérsele desde el gobierno como una poderosa arma propagandística anti-capitalista, “el americano bueno” que hacía versiones rock de los temas de Joan Baez y que levantaba el puño en alto gritando ¡venceremos!

A pesar de ser un músico mediocre arrasaba entre la juventud chilena, pues hacía rock americano. Especialmente entregada tenía a la audiencia femenina debido a su envidiable físico: cuerpo escultural, sonrisa perfecta, ojos azules y cabellera dorada (aunque la verdad tenía unas orejas bastante desproporcionadas). Sus inquietudes ideológicas fueron en aumento y cada vez que se manifestaba lo hacía en contra del gobierno Norteamericano, llegando incluso a defender la Cuba de Castro. Ideas que le costaron la deportación cuando vivía en Argentina, debido a la llegada al poder del régimen militar.


Nikolai Pastoukhov, presidente de la organización juvenil soviética lo descubre en el Congreso Mundial de la Paz celebrado en Helsinki en 1965 y quiere llevárselo al otro lado del telón de acero. Rock americano para los jóvenes soviéticos (recordemos que estaba totalmente prohibido todo aquello que proviniera de países capitalistas) interpretado por un auténtico americano que además simpatizaba y defendía las ideas socialistas.

Comienza su periplo soviético que le llevaría finalmente a instalarse en el Berlín Oriental y le daría el sobrenombre de “Elvis rojo”. Pero antes, Reed, se instalaría en la España tardo-franquista, donde lejos de cosechar el éxito que lograra en los países del este, pasaría prácticamente desapercibido. No obstante realizaría un puñado de películas entre España e Italia en las clásicas co-producciones de la época con títulos “imprescindibles” como “Winchester no perdona”, “La muerte llama dos veces”, “La ley del kárate en el oeste”, “Besos para ella, puñetazos para todos”, “Dios los cría… y yo los mato” o “El pistolero ciego”, destacable su participación en “Adiós, Sábata” junto al gran Yul Bryner.

Un idealista como Dean Reed no podía conformarse con actuar en películas malas, por lo que decidió guionizarlas, e incluso, dirigirlas. Con financiación de la RDA e integrada por actores de la Alemania Oriental (excepto su presencia en el papel protagonista) llevaría al cine la vida de Victor Jara en “El cantor” en 1978. Su aventura como realizador tendría aún otro episodio donde volvió a otra de las temáticas habituales de su vida, el spaghetti-western, “Sing, cowboy, sing”. Título que vendría al pelo a una posible dramatización de su vida, la cual estaba realizando ya Tom Hanks, quien había comenzado el rodaje el pasado mes de enero en Alemania aunque hay rumores de que fuentes cercanas al actor le aconsejaron abandonar el proyecto por las posibles repercusiones.

No creo que extrañe a nadie, sabiendo como se las gasta el gobierno norteamericano, que Dean Reed fuera investigado por agentes de la CIA durante buena parte de su vida (estamos ante una figura muy popular durante años en los países socialistas y en general contrarios al capitalismo norteamericano. Llegó incluso a entrevistarse con Yasser Arafat), hasta su misteriosa muerte en 1986 en un lago cerca de su casa en Berlín.


martes, 26 de agosto de 2008

STRIKE COMMANDO

“Strike Commando”
Director: Bruno Mattei.
Guión: Claudio Fragasso, Bruno Mattei.
Intérpretes: Reb Brown, Christopher Connelly, Alex Vitale, Edison Navarro.
(Italia, Filipinas) 1987

Sinopsis:

Un comando del ejército americano lleva a cabo una misión suicida en Vietnam del Norte en la que supuestamente todos fallecen. Sin embargo, el sargento Michael Ransom, “el americano”, logra salir con vida y es rescatado río abajo por habitantes de la zona, los cuales requieren su ayuda para acabar con los soviéticos que intentan masacrarles.

Espectacular y alucinógeno exploit de “Rambo” rodado en Fillipinas que tiene además una continuación “Strike Commando 2” (Bruno Mattei, 1988). Sigue inocente y torpemente el esquema creado por la saga que popularizara Silvester Stallone: soldado valeroso sólo contra los malos en tierra enemiga y traicionado por su propio gobierno. No faltan tampoco las escenas de torturas, de matanza de civiles inocentes, ni las de casquería, pero todo rodado con un desenfado propio de la mejor caspa italiana. El hipermusculado rubiales Reb Brown da vida al sargento Michael Ransom, un héroe como los de antes, de una sola pieza: duro, noble, seductor e impresionantemente estúpido, una especie de Tarzán metido a voluntario de guerra (eso sí con un inquebrantable sentido del honor) que cambia las lianas por las metralletas. Siempre dispuesto a ayudar al prójimo hace rápidamente buenas migas con los habitantes de la aldea asediada, especialmente con una muchacha y con un niño que sueña con que su héroe americano lo salve del horror de la guerra y se lo lleve con él a Norteamérica a comer palomitas.

La película es un divertidísimo despropósito de principio a fin. Desde el prólogo inicial donde los soldados americanos pasan tranquilamente delante de un soldado enemigo mientras éste fuma un puro sin darse cuenta de su presencia hasta la psicotrónica parte final, que incluye dos peleas espectacularmente ridículas entre Ransom y su antagonista, el sargento Jakoda, un armario empotrado made in Moscú interpretado por Alex Vitale, cuya cabeza rasurada y su mirada perdida recuerdan al soldado patoso de “La chaqueta metálica”.

En la primera de ellas, Ransom, después de acabar el solito con todo el comando, formado por soldados soviéticos y por viet cong, se bate en duelo con Jakoda en una coreografía que hace que los luchadores de wrestling americano parezcan haberse preparado en el Actor’s Studio. Tras el intercambio de los habituales mamporros una secuencia a cámara lenta muestra como ambos contendientes toman carrera para chocar después, en un impagable plano, cabeza contra cabeza. La escena no se muy bien si es más propia de un cartoon o de una película de terror, de lo que no cabe duda es de que es inolvidable. No contento con este toque de estilo el realizador nos regala un plano general en el que Jakoda, tras un puñetazo del bueno de Mike, cae cascada abajo.

Tras finalizar la guerra Michael Ranson no ha terminado su cruzada personal y pretende acabar con la vida de su superior, quien estaba compinchado con los soviéticos. Con una cinta atada a su frente, su impresionante fúsil y cientos de balas encima irrumpe en el cuartel donde se encuentra el traidor, (donde sorprende que todo el personal, incluida la secretaria, va armado) en una ensalada de tiros que mataría de envidia a John Woo Ranson cobra su venganza despedazando, literalmente, a su ex-superior. Pero aún queda lo mejor. Cuando todo parecía terminado y el cartel de FIN parecía inminente aparece nuevamente nuestro amigo Jakoda, sí, el que se había caído por una cascada. Ahora lucía dentadura nueva, en reluciente acabado metálico (las risas de la sala me impidieron oír el diálogo pero el tipo se la señalaba orgulloso mientras farfullaba algo) Esta vez el combate sería mucho más breve, “el americano”, siempre con un as en la manga, le mete al soviético una granada en su nueva dentadura que lo hace volar en pedazos, de nuevo literalmente, la dentadura cae a los pies de Mike quien exclama: “Los dentistas rusos hacen unas bonitas dentaduras”

FIN



martes, 3 de junio de 2008

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL




Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull
Director: Steven Spielberg
Guión: David Koepp (escrito sobre una historia de George Lucas y Jeff Nathanson)
Música: John Williams
Fotografía: Janusz Kaminski
Intérpretes: Harrison Ford, Cate Blanchett, Shia LaBeouf, Karen Allen, John Hurt, Ray Winstone, Jim Broadbent, Ian McDiarmid, Joel Stoffer
(EE.UU) 2008

El comienzo es muy prometedor. Un Indy reciclado por el inevitable paso de los años (su aparición no puede ser más nostálgica, esa silueta recortada sobre el vehículo militar coronada por su sempiterno sombrero) pero que aún conserva la chispa y la ironía de antaño, (se podría decir eso de que el que tuvo retuvo), acompañado por su compañero de aventuras Mac, es sorprendido como siempre por los malos, en esta ocasión agentes soviéticos, en pleno desierto del suroeste de los EE.UU.

La acción comienza rápido, una de las características más positivas de la saga. El maduro arqueólogo consigue huir, como no podía ser de otro modo, y aparece en un pueblo prefabricado, cuya única función es ser pasto de las pruebas nucleares (uno no puede dejar de pensar en el magnífico re-make de “Las Colinas tienen ojos” del excelente realizador galo Alexandre Aja y las pruebas nucleares en el desierto de Nuevo México) Justo antes de la explosión, Indy, consigue meterse en una nevera que le salva de morir abrasado (Es que Indy es mucho Indy).

En la universidad, el veterano profesor ya no es acosado por sus alumnas como lo fuera en el pasado, el F.B.I es ahora el que no le da tregua, hasta tal punto que se ve obligado a dejar la docencia. Cuando se disponía a viajar hasta Londres en busca de un nuevo hogar donde poder retomar sus clases, se cruza en su camino el joven Mutt Williams (encarnado por la refrescante presencia de Shia LaBeouf, cuya aparición en pantalla, con chupa de cuero y gorra, a lomos de su deslumbrante Harley Davidson, homenajea a Marlon Brando en “Salvaje” Laszlo Benedek, 1954 de moda por aquel lejano e ingenuo 1957) el cual le pide un favor personal, que les llevará tras la pista de la calavera de cristal. He aquí el Mac Guffin: La calavera antropomórfica echa de cristal de cuarzo de una sola pieza. La coartada perfecta para viajar a mundos ocultos y olvidados, en este caso el corazón de Perú, donde habitan peligrosas civilizaciones para el urbanita moderno.



Dieciséis años se lleva gestando el proyecto de la cuarta entrega de la saga de Indiana Jones, y durante todo este tiempo, no han sido pocos los que han señalado lo innecesario del proyecto. ¿Por qué ha desembarcado ahora Indy en las pantallas de todo el mundo? ¿Está realmente el personaje acabado, como, supuestamente, lo estaban los slyanos Rocky y Rambo?.

El caso de los films de Stallone quizá sea diferente, por un lado, "Rocky Balboa" viene a refrescarnos la memoria con una idea que siempre tuvo mucha fuerza en el pasado y que parece perdida en estos tiempos de fama rápida y tecnología multimedia (la frase de Warhol sobre los quince minutos de fama nunca tuvo tanto sentido), la idea del esfuerzo, de la superación humana, parece necesaria en nuestra sociedad actual. Por su parte, "John Rambo", la película, sorprendió con su violencia hiperrealista, aunque eso no haya sido suficiente para tapar las deficiencias de un guión más que flojo. A través de estas películas, el viejo Sly ha intentado (y a juzgar por las recaudaciones de ambas, logrado con éxito) recuperar parte del prestigio perdido, al menos entre sus seguidores.

¿Qué prentende el tándem Spielberg-Lucas con esta cuarta entrega de las aventuras del arqueólogo más famoso de la historia? En mi opinión es una manifestación más del miedo actual de EE.UU a todo país que no promulgue con su política exterior

La acción se sitúa en 1957, en plena era Eisenhower, (un presidente obsesionado con el anti-comunismo y con el poder atómico) los momentos más crudos de la guerra fría. ¿No existe en la sociedad post 11-S una desconfianza sobre el mundo islámico similar a la que había en la guerra fría sobre el comunismo? ¿Qué hay que se parezca más a la paranoia atómica posterior a la II Guerra Mundial, que el actual miedo a un nuevo atentado terrorista, ya sea este en forma de aviones kamikaze, bombas a civiles en capitales super-pobladas, ataques bacteriológicos, o como apuntaba la "Jungla 4.0" Len Wiseman, 2007 o la serie "24" (claros ejemplos de la paranoia política norteamericana llevados a la ficción), un virus informático capaz de colapsar la economía occidental?

La película está cargada de ideología pro-americana, más cerca del propagandismo político que del cine de evasión. El patriotismo rancio y chusco de Indiana Jones llega a límites vergonzosos cuando, encañonado por el arma de la coronel Irina Spalko (interpretada magistralmente por una fría y sensual Cate Blanchett), no se le ocurre otra cosa que decir (¡como última voluntad antes de morir!): “Viva Eisenhower” (Ex general famoso por dirigir el desembarco de Normandía y presidente republicano entre 1953 y 1961. Firmó pactos anti-soviéticos, entre otros países, con la España franquista)

Por lo demás la película responde al clásico guión de la cinta de aventuras: buenos en apuros con malos más numerosos que les pisan los talones y que están a punto de matarlos en numerosas ocasiones, pero por una razón u otra, todas igual de forzadas, nunca lo logran. El final es el consabido Deux ex Machina, en el que el héroe es salvado in-extremis por la providencia, en el caso de esta entrega casi de manera literal, en un final más propio de “Expediente X”

La resolución de las escenas de acción no pasa del aprobado, no deja de ser lo mismo que hemos visto a lo largo de la saga y en innumerables producciones de acción, sin introducir nada nuevo. A pesar del cacareado respeto del clasicismo (sólo un treinta por ciento de las escenas con fx han sido realizadas por ordenador) del espíritu de la película, las persecuciones ya no tienen la garra que poseían en los años ochenta. Precisamente por eso mismo; no se puede pretender mantener pegado a la butaca al espectador actual, acostumbrado a las últimas tecnologías, con los trucos que sorprendían hace dos décadas.

Lo que si supone un acierto es el trabajo de Spielberg con el director de fotografía, el genial Janusz Kaminski (¿Quién no recuerda los dramáticos tonos sepia de “La lista de Schindler”) respetando el cromatismo y la textura clásicas que Scolombe había desarrollado en las tres anteriores entregas. Deliciosa la escena que abre el film, desde los títulos de crédito, que recogen con una deslumbrante panorámica el desierto, hasta la explosión de la bomba describiendo una gran nube de fuego y arena, justo después de desintegrar los maniquís que poblaban la zona de pruebas. La escena de la cafetería, en la que Mutt e Indy comienzan a conocerse, tiene un gusto impecable en la elección de la paleta de colores. La trifulca que se provoca hacia el final de la escena, entre moteros y estudiantes, homenajea nuevamente a las pelis de bandas de los años cincuenta.

Una vez más la pareja Lucas-Spielberg juegan a convertir la caspa en lujo amparados en sus grandes presupuestos, escogiendo lo peor de cada mundo (la acción abrumadora, el ambiente familiar y el humor castrado de las grandes producciones y el argumento fantástico-folletinesco de la serie-b más delirante e incoherente). En esta ocasión su vena de adolescentes traviesos les ha llevado a colar hacia el final de la película una marabunta de hormigas gigantes y ultra-veloces, buscando no sé si la sorpresa, la risa, o la tensión del espectador; en lo que a mí respecta sólo consiguieron el bostezo.

El desarrollo de “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” resume de forma perfecta la trayectoria profesional de sus creadores. Comenzaron revolucionando la industria con películas tan refrescantes e interesantes como “American Graffiti” George Lucas, 1973, “El diablo sobre ruedas”, Steven Spielberg 1971 o “Tiburón” Steven Spielberg, 1975. Tras dar con la gallina de los huevos de oro; la saga “Star wars”, y reventar las taquillas de todo el mundo con las trilogías de Indiana y de Parque Jurásico (además de inventar el merchandising, el sonido THX, la industria de efectos especiales Light and magic, crear la productora Dreamworks, etc…) han acabado anquilosándose con el paso de los años. A pesar de que el público sigue acudiendo a las salas para ver sus producciones, ya no son los reyes del enterteinment (aunque a juzgar por la última escena de la película ellos deben de creer que aún lo son, ¿o que sino quiere decir, aparte de la vigencia de Harrison Ford como Indiana Jones, esa recuperación del sombrero que ya tenía entre sus manos el joven Mutt? ¿Los dinosaurios siguen dominando la tierra?) y sus propuestas carecen de la originalidad y frescura de la que gozaban. Los monarcas ahora están sentados cómodamente en sus tronos, mirando únicamente sus laureles y su ombligo (lo cual me parece de lo más lógico, pero, si han perdido el gusanillo de rodar que se dediquen a producir a nuevos talentos y dejen de colocarse detrás de las cámaras). Un mal que parece acuciar a gran parte de la sociedad norteamericana actual (me refiero a lo de estar sentado mirándose el ombligo, bueno, si hay petróleo… entonces si que echan un vistazo en otros países) una sociedad que durante el siglo pasado siempre se caracterizó por su dinamismo. ¿La muerte de una cinematografía? A juzgar por la producción que nos vienen ofreciendo durante la presente década todo hace indicar que lleva muerta bastante tiempo.

jueves, 8 de mayo de 2008

IRON-MAN







Iron-man

Director: Jon Favreu
Guión: Art Marcum, Matt Holloway, Mark Fergus y Hawk Ostby
Fotografía: Matthew Lebatique
Música: Ramin Djawadi
Intérpretes: Robert Downey Jr., Gwyneth Paltrow, Terrence Howard, Jeff Bridges, Shaun Tour, Leslie Viv, Bill Smitrovich.
(EE.UU) 2008

Apuntes sobre el personaje:

Nacido bajo la pluma de Stan Lee (quien se inspiró en el magnate Hogar Hughes para crear el personaje), guionizado por Larry Liebre y los dibujantes Don Heck y Jack Kirby , el hombre de hierro (como se dio a conocer en España), que vería la luz en 1963 en la serie de historietas “Tales of suspense” es una rara avis dentro del universo marvel, multimillonario playboy, huérfano desde temprana edad a causa de un accidente de tráfico, heredero de una importante empresa, lleva una vida solitaria en su mansión dónde trabaja día y noche en sus inventos con la única compañía de su ayudante Virginia “pepper” Potts (percibirán los paralelismos con Batman, el icónico personaje de D.C que el dibujante Bob Kane creó en 1939) Iron-man no es un mutante, no posee ningún poder, tan sólo cuenta con la baza de su inteligencia, su mente matemática es capaz de pergeñar los inventos más sofisticados en el campo de la robótica, los cuales además de contribuir a amasar su fortuna le llevan a la creación de la armadura que le convierte en super-héroe, le permite volar, además de estar equipada con numerosas armas. Su construcción surge de manera forzosa, Tony Stark es capturado durante la guerra de Vietnam y se ve obligado a construir su armadura para librarse de un ataque al corazón y escapar de sus captores, en versiones posteriores la guerra del Vietnam se cambiaría por la primera guerra del Golfo, mientras que en la película el conflicto elegido es la guerra de Afganistán, debido a que su director Jon Favreau no quería hacer una película de época.

Iron-Man es el creador del grupo de superhéroes conocido como “Los Vengadores”, sus principales rivales son: A.I.M. (organización terrorista, ex-subdivisión de la organización HYDRA), Fin Fang-Foom (Dragón Alienigena, del planeta Maklu IV), Inmortus (Futura versión de Kang el Conquistador), Iron-Monger, (más conocido por su nombre real, Obadiah Stane), Justin Hammer (hombre de negocios), M.O.D.O.C.K. , (Científico de A.I.M), Mandarín (monje chino y científico) y Spymaster (mercenario dedicado al espionaje) Es amigo íntimo del Capitán América, al que recientemente se enfrentaría en la serie Civil War, debido a que Stark defendía, tras la masacre de Stamford, al igual que el gobierno norteamericano, la necesidad de que los super-héroes desvelasen su identidad para que pudieran ser juzgados en caso de utilizar indebidamente sus poderes.
Estamos ante uno de los héroes de cómic más humanos, movido en muchos casos por intereses personales más que por el puro heroísmo, adicto al alcohol en muchas etapas, fabricante de armas, mujeriego. Iron-Man es víctima de la debilidad que posee todo bicho viviente, se deja arrastrar por las bajas pasiones, capaz de desarrollar las mejores invenciones durante años y de tirar toda su vida por la borda en un instante, esa inestabilidad es lo que lo hace más interesante que otros imperturbables y modélicos super-héroes.

Sinopsis:

Tony Stark, un multimillonario y brillante científico norteamericano heredero de la boyante empresa armamentística de su padre, Stark industries, viaja hasta un pequeño pueblo de Afganistán para presentar su última arma, el Jericó, allí le tienden una emboscada, es encerrado, torturado y amenazado con la muerte si se niega a construir un arma similar para sus captores, un grupo terrorista llamado los 10 anillos. Su compañero de cautiverio, Yin-Sen, le salva la vida instalándole una batería en su corazón que impide que la metralla que ha entrado en su cuerpo llegue hasta el órgano mencionado, además le ayuda a construir un traje mecánico a base de deshechos metálicos controlado por ordenador capaz de aniquilar a cualquier adversario, con el que Stark logra salir indemne del lugar. De vuelta en EE.UU, Tony, quien cobra conciencia de la destrucción que provocan sus inventos, aquellos que pensaba defendían la libertad, convoca una rueda de prensa en la que anuncia el cese de creación de armas por parte de su empresa. Su avaricioso socio, Obadiah Stane, no está dispuesto a que esto suceda, la junta de accionistas (supuestamente) aparta a Stark de la empresa mientras el cabecilla de los 10 anillos sigue con vida, mientras Tony se dedica por entero al perfeccionamiento de su traje que pretende utilizar para defender a los más débiles, Obadiah se reúne con los terroristas (a los que había contratado para acabar con la vida de Stark y hacerse con el poder absoluto de la empresa), les arrebata los restos de la tosca armadura que Tony había creado durante su encierro, que entrega a los ingenieros de su empresa para que le preparen un traje similar al de Tony con el que intentará acabar con éste. Tony convertido ya en Iron-Man luchará contra Obadiah con la ayuda de Jim Rhodes (amigo, guardaespaldas e importante miembro del departamento de defensa) y Virginia “Pepper” Pots (alguien más que su fiel secretaria)

El prólogo que abre la acción es impecable, la llegada de la expedición yankee a tierras afganas con un trajeado y narcisita Tony Stark haciendo de maestro de ceremonias en mitad del desierto en la presentación de su nueva y espectacularmente destructiva arma, acaba con la brusca captura del magnate (pasa de un aspecto impecable y una actitud soberbia, al sufrimiento más agónico en escasos minutos) y su posterior reclusión en una cueva antes de que aparezca el rótulo de Iron-Man en pantalla.



A modo de flash-back se nos explican los acontecimientos acaecidos escasas horas antes en Las Vegas, mediante los cuales nos hacemos una idea perfecta del carácter del personaje. Mientras se le entrega un premio en una sala del casino Caesar Palace (donde mediante un video nos ilustran sobre la vida del protagonista) de la mano de su amigo militar Jim Rhodes, Tony Stark se encuentra en la parte baja jugando a los dados y disfrutando de la compañía de bellas señoritas. Cuando Jim localiza al hedonista inventor y le entrega el premio, éste se lo regala a un empleado del Casino disfrazado de César. A la salida de la casa de juego una hermosa periodista intenta incomodar a Stark con preguntas sobre el estado de su conciencia siendo el mayor fabricante de armas del país, Tony respondiendo con sarcasmo seduce a la joven que pasa la noche en su espectacular mansión construida frente a una kilométrica playa de Malibu.

Stark es un tipo solitario, brillante, bebedor, mujeriego y socarrón, que busca la evasión en el alcohol y las mujeres, pero que pasa la mayor parte del tiempo encerrado, concentrado en sus inventos, sus grandes apoyos son su secretaria Virgina “Pepper” Potts (interpretada de manera insulsa por Gwyneth Paltrow) una especie de Mony Penny, quizá la mujer que más interesa a Tony, pero la única con la que no ha mantenido relaciones sexuales y su socio (heredado de su padre) Obadiah Stane (interpretado magistralmente por un siempre eficiente Jeff Bridges) quien más tarde le traicionaría convirtiéndose en su enemigo, además de ellos cuenta con su amigo Jim Rhodes, quien ocupa un alto cargo en el ejército estadounidense y que a la postre (en la película se insinúa en un plano en el sótano de la mansión dónde Jim mira el traje reserva de Iron-Man de soslayo) se convertirá en su ayudante, su Robin particular (seguramente en la segunda parte, por la que ya han firmado sus intérpretes principales)

Se nota la colaboración de Robert Downey Jr. en la elaboración de los diálogos, el aire canallesco que le da al personaje, le viene tan bien como sus elegantes trajes, sus lujosos coches (impresionante el audi R-8) o su reloj Bulgari (la publicidad está presente en cada fotograma, con primeros planos de todas las marcas que han colaborado poniendo dinero al servicio del proyecto)


No estamos ante una historia con vocación melodramática, sin embargo, el tema de la pérdida del padre, subrayada sucintamente indica la soledad de Tony Stark, rodeado de chismes mecánicos que el mismo ha creado, con la inteligencia suficiente para ayudarle en sus inventos pero sin la capacidad de traicionarle, quizá a ello se deba su miedo al compromiso, a las relaciones personales, es todo un play-boy, un imán para las mujeres de las que nunca recuerda el nombre, pero le falta apoyo emocional, personificado en la dulce “Peppers” quien está enamorada de Tony, quien es demasiado hermético para abrir su corazón.

La espectacular acción está sazonada por hilarantes gags visuales puramente slapstick, recordando en ocasiones al maestro Búster Keaton, inolvidable el golpe que se da Tony cuando prueba por vez primera la propulsión del traje de Iron-Man

Una de las sorpresas más agradables junto con la interpretación de Robert Downey Jr. Es la presencia del siempre genial Jeff Bridges (Bueno quizá a excepción de en “King kong” Jhon Guillermin, 1978) en el papel del maquiavélico Obadiah Stane, su rotunda presencia física, cráneo totalmente afeitado, barba cana, notoriamente entrado en carnes, unido al estilismo de sus trajes y su composición facial le confieren un aspecto temible que anticipa su condición de super-villano.

La película sin ser paradigma de la originalidad ni ejemplo de estilo, ni se caracterice por el virtuosismo en la elección de planos, tiene una realización correcta, un montaje preciso, tal vez la parte del cautiverio de Tony Stark sea un poco previsible y se alargue demasiado, por lo demás los tiempos están perfectamente medidos, dosis perfectas de amor (nunca consumado, dejan al espectador con las ganas para la secuela) , los efectos especiales son impecables, los trajes tanto el de Iron-man como el de Obadiah son de una verosimilitud extrema, (en principio éste era uno de los principales problemas para llevar Iron-Man a la pantalla, que su traje resultase lo suficientemente creíble) se agradece este trabajo artesanal que nos recuerda a clásicos como Robocop o Terminador en estos tiempos infográficos. La trama recuerda a la saga Bond, especialmente a su última entrega “Casino Royale” (Martin Campbell, 2006) Destacable es el preciosismo apreciable en buena parte de las explosiones, el realizador no sólo alegra generosamente el cotarro abrasando la pantalla a base de llamaradas, además tiene gusto a la hora de chamuscar el marco, estética parrillada sazonada por un puñado de extras.

La lucha final entre Iron-Man e Iron-Monger es digna del mejor Kaiju-eiga, mamporros por doquier entre las dos latas antropomórficas en plena ciudad provocando destrozos a su alrededor, lucha en la tierra y también en el espacio, ¡Colosal!

Para los que quieran pasar un rato divertido, experimentar la sensación de volar, partirse la cara con perversos conspiradores y librar al mundo del terrorismo embutido en un bonito traje dorado y rojo relámpago construido con oro y titanio, no lo duden Iron-Man es su película.




martes, 22 de abril de 2008

ÁNGELES DEL INFIERNO



Ángeles del infierno (Hell´s angels)
Director: Howard Hughes, (no acreditados: James Whale y Edmund Goulding)
Guión: Harry Behn, Howard Estabrook, Joseph Moncurre March, sobre un argumento original de Marshall Neilan
Música: Hugo Riesenfeld
Fotografía: Antonio Gaudio, Harry Perry
Intérpretes: Ben Lyon, James Hall, Jean Harlow, John Darrow, Lucien Prival
(EE.UU) 1930

Argumento: (Esquema completo de la película, incluyendo el final. Si no la has visto…¡sáltatelo!)

Poco antes del comienzo de la I Guerra Mundial, los hermanos británicos Roy y Monte Rutledge pasan unos días en Alemania junto a su amigo germano Karl Armstdet. Monte es sorprendido en uno de sus muchos escarceos amorosos por el Barón Von Krantz metiendo mano a su esposa, el oficial alemán lo desafía a batirse en duelo con él, el joven huye a Inglaterra y es su hermano Roy quien va al encuentro en su lugar, sufriendo el roce de una bala en el brazo. Una vez el trío de amigos se encuentra en Inglaterra Karl recibe una carta que le obliga a incorporarse a filas, Alemania a declarado la guerra a Francia. Roy se alista más tarde como voluntario en la RFA (Real Fuerza Aérea), Monte que no quiere alistarse se verá obligado a hacerlo cuando besa a una joven que ofrece sus labios para reclutar jóvenes para la aviación. Una vez comenzada la instrucción Roy presenta a Monte a su novia Helen, a la que considera una chica decente, sin embargo ésta se acuesta con Monte, el cual no puede resistirse a sus encantos. Karl muere en combate tras eludir el bombardeo sobre Trafalgar Square mientras Roy y Monte consiguen derribar el “pájaro” alemán que intentaba destrozar Londres. Tiempo después, en el frente francés la guerra continúa, en el turno nocturno de la RFA muere al menos un piloto cada día, el último en morir había cambiado el turno a Monte, éste es acusado de cobarde. Para resarcirse de las críticas Monte acepta la misión suicida de bombardear una base alemana a bordo de un avión robado al enemigo, Roy le acompaña en su misión. La noche antes de volar Roy se desengaña cuando descubre a Helen ebria besuqueándose con un teniente de infantería, los dos hermanos se emborrachan hasta la hora de la batalla. Tras acabar con la base germana un avión consigue derribarlos, salen ilesos pero son capturados como prisioneros, el encargado de juzgarles es el Barón Von Krantz, quien reconoce a Monte al instante, les ofrece un trato si les dicen los planes de su ejército. Para que Monte no confiese Roy se ve obligado a dispararle por la espalda, Roy es fusilado pero gracias a su acción el frente británico logra avanzar y sorprender a los alemanes.

La superproducción hollywoodiense llevada a cabo por el megalómano Hogar Hughes, una de las mayores de la historia, es además de una película bélica, una de las pocas dedicadas a la gran guerra, un drama de tintes épicos, incluso podría calificarse como tragedia, las espectaculares escenas rodadas en exteriores por la aviación son técnicamente asombrosas y sin duda se encuentran entre las mejores escenas de acción jamás rodadas, el ballet aéreo al que asistimos sin en el uso de transparencias pone los pelos de punta, el rugir de los motores es música celestial para los oídos. La moralidad de la película es de una contemporaneidad apabullante, la cínica visión que tiene el apuesto y mujeriego Monte sobre el sexo femenino se confirma en la “peligrosa” rubia que interpreta a la perfección la malograda Jean Harlow (claro antecedente de la otra rubia indiscutible del celuloide, Marilyn Monroe), no es de extrañar que la misoginia que desprende la historia fuera idea del propio Hughes un hombre muy cercano al carácter del personaje que interpreta Ben Lyon, el dueño de la RKO era todo un playboy dentro de Hollywood (lo que es como decir un playboy universal) mantuvo affaires con Katharine Hepburn, Ava Gardner, Bette Davis, Olivia de Havilland, Ginger Rogers o la propia Jean Harlow. El año de producción de la película, anterior al código Hays permitió que se realizaran algunas escenas subidas de tono, como la que se produce en la fiesta de alta sociedad en la que Roy presenta a Helen a su hermano, ella luce un vestido escotado sin sujetador, pide a Roy que le vaya a buscar un ponche, momento que aprovecha para besar a Monte… ¡si amigos, en Hollywood las chicas ya tomaban la iniciativa en los años treinta! El consabido puritanismo americano no aparece en ningún momento a lo largo del relato, más bien está teñido de un elegante decadentismo europeo.

La película es un claro alegato antibelicista (como suele ocurrir con las mejores películas bélicas) el personaje de Monte cuando es acusado de cobarde por sus compañeros al intentar escaquearse de su turno de vuelo expone uno de los discursos más lúcidos que se hayan dicho en contra de la guerra en la historia del cine:

“no es verdad, no soy un cobarde. Puedo ver las cosas como son, eso es todo. Y estoy harto de este negocio bestial. Tontos. ¿Por qué permitís que os maten así? ¿Por qué estáis peleando? Patriotismo. Deber. ¿Estáis locos? ¿No os dais cuenta que son sólo palabras? Palabras acuñadas por políticos y buitres para conseguir que peleen por ellos. ¿Qué es una palabra comparada con la vida? La única vida que tenéis. Os daré una palabra. ¡Asesinato! Eso es ésta podrida guerra de los políticos. ¡Asesinato! Vosotros lo sabéis tan bien como yo. ¿Cobarde yo? ¡Vosotros sois los cobardes! ¡Yo tengo agallas para decir lo que pienso! ¡Vosotros tenéis miedo de decirlo! ¡Tanto miedo de que os llamen cobardes que preferís que os maten primero! Tontos. Infelices y estúpidos tontos”

EN EL PÁRRAFO QUE SIGUE SE DESVELA EL FINAL (Aviso para navegantes)

El final de la historia, con el sacrificio que hace Roy de la vida de su propio hermano no lo considero un acto de patriotismo, sino más bien de compañerismo, si Monte hubiera facilitado la información a los alemanes hubieran muerto tres mil hombres, tres mil compañeros, por tanto es un gesto heroico que nace del humanitarismo del que, por otra parte, el personaje hace gala a lo largo de toda la película.



viernes, 18 de abril de 2008

KILLING ZOE





Killing zoe
Director: Roger Avary
Guión: Roger Avary
Música: Tomandandy
Fotografía: Tom Richmond
Intérpretes: Julie Delpy, Eric Stoltz, Jean-Hughes Anglade, Bruce Ramsay, Gary Kemp, Tai Thai, Kario Salem
(EE.UU) 1994

Argumento:

Zed, un norteamericano experto en abrir cajas fuertes viaja a París debido a que un amigo suyo de la infancia le ha prometido un trabajo, pretende asaltar el Bastille Day Bank. Allí contrata a una chica de compañía que se paga así sus clases de Bellas Artes además de con un trabajo convencional que ejerce tres veces por semana. Tras acostarse y tener una breve conversación surge algo profundo entre ambos que Eric interrumpe cuando llega para hablar del plan y presentarle al resto de la banda, echando violentamente a Zoe de la habitación. Llegado el momento del golpe descubrimos que Zoe trabaja como empleada del Banco. Mientras Zed se encuentra en la parte de abajo intentando abrir la caja fuerte, el tiránico carácter de Eric unido a la incompetencia de sus compinches hacen que uno de los guardas logre disparar la pierna de uno de los asaltantes, los disparos hacen que la policía rodee el edificio, Eric desesperado toma a Zoe como rehén, Ze salva su vida cuando están a punto de dispararla. Eric lleno de ira intenta ahora matar a la pareja pero acaba tiroteado por la policía.

Roger Avary, "maestro" de Quentin Tarantino, (fue el que le consiguió el puesto de trabajo en el videoclub Video Archive donde el cinéfilo chiflado absorbería buena parte de la sapiencia cinéfaga que luego escupiría en sus películas), lleva a cabo en su segunda película como director, once años después de su desconocida “The Word Turns” una revisión-perversión de los códigos del cine negro como hiciera en la elaboración del guión de “Reservoir Dogs”, “Amor a Quemarropa” o “Pulp Fiction” (junto a su compañero, por aquel entonces, Quentin Tarantino)

Film Noir, cinefagia, drogas alucinógenas, tiros, sangre, una historia de amor y actitud gamberra y postmoderna en la coctelera para parir un estruendoso y ultra-violento thriller. Sello de la casa son los delirantes diálogos que no van en función de la acción del relato, pero sí nos muestran el carácter de los personajes, un clásico de la cultura popular es el diálogo que abría “Reservoir Dogs” sobre el tema de Madonna “Like a virgin”, en Killing Zoe se trata de un chiste grosero, escatológico y por ello delicioso, en mitad del atraco al banco:

Es la historia de un tío que ha pasado diez años en la cárcel, el tío durante esos diez años sólo tiene una obsesión: chuparle el culo a una tía… pues bien cuando sale de prisión el tío tiene sólo 20 pavos en el bolsillo y piensa…¡algo es algo! Y va directo al primer burdel de la esquina, tira los 20 pavos en la recepción diciendo:

- Quiero chupar un culo

El gordo que dirige el burdel le dice

- ¿20 pavos, pero que quiere hacer con 20 pavos, no podrá ir muy lejos con esto amigo?

Entonces el tipo lo coge por el cuello de la camisa y le dice:

- Escucha amigo llevo 10 años en la cárcel y le quiero chupar el culo a una tía y tiene que ser ahora, ¡sí! ¡ahora mismo!

- De acuerdo está bien, tranquilo, no te enfades (contesta el gerente)

Entonces le lleva a un cuarto sucio, mugriento y allí hay una puta gordísima, repugnante, con unas tetas así (el tipo que cuenta el chiste baja sus manos hasta debajo de la cintura) y unos pezones así (ahora simula unos grandes pezones juntándose dos dedos) pero el tío se lanza sobre la gorda y empieza a chuparle el culo… y chupa y chupa y chupa y al rato sale de su boca un trozo de huevo

- Que raro, creo que no he comido huevos esta mañana

Le extraña pero sigue chupando, y chupa y chupa y chupa y rato más tarde encuentra en su boca un trozo de carne que se le ha quedado entre los dientes, esta vez está seguro de que no ha comido carne desde hace mucho tiempo, pero aún así vuelve por tercera vez… y chupa y chupa y chupa y de repente encuentra un trozo de maíz y entonces dice (eructo de rigor) creo que voy a vomitar y la puta le contesta:


- (simulando no tener dentadura) El último cliente dijo exactamente lo mismo.




Este tipo de diálogos hermanan directamente con los de “Pulp Fiction”, sobre todo los que intercalaban los personajes de Jules y Vincent Vega, ambas obras se estrenaron en 1994, el salvaje tiroteo de Eric a manos de la policía que se produce al final recuerda a “Reservoir Dogs” así como a “El precio del Poder” (Scarface, Brian de Palma 1986) y la espectacular muerte de Tony Montana, la irrupción de la banda en el banco con sus caretas sardónicas riendo y vociferando recuerdan la escena de la “Naranja Mecánica” (A Clockwork Orange, Stanley Kubrick 1971) en la que Alex y sus drugos irrumpen con violencia en casa del escritor para posteriormente violar a su esposa, no es la única referencia al cine ultra-violento que podemos observar, la trágica resolución de los acontecimientos propiciada por el descuido de los asaltantes se asemeja a la escena que abre “Grupo Salvaje” (Wild Bunch, Sam Peckimpah 1969)

El tratamiento que hace Avary de la violencia es mucho más crudo que el de Tarantino, mientras el genio de Knoxville se vale del humor negro y las canciones molonas para ironizar sobre el tema (claro ejemplo de ello es la amputación de la oreja que el Sr. Rubio practica al ritmo de “Stuck in the middle with you” en “Reservoir dogs”) el canadiense no da tregua al espectador, su estilo es frío y cortante, especialmente violenta es la escena en la que Eric mata a una clienta del banco ante la negativa de uno de los trabajadores a abrir la caja fuerte, a pesar de que Zed sabía como abrirla, ese tipo de crueldad hermanaría a Roger Avary con otros directores, como los integrantes de “la generación de la violencia”, fundamentalmente con Siegel, Fuller y Peckimpah o otros de más reciente hornada como Rob Zombie.

La interpretación de Eric Stoltz, icono del cine indie por antonomasia es excelente, el chico malo que tras su descenso a los infiernos se redime a través del amor de una prostituta que le otorga la posibilidad de volver a empezar de cero. No brilla menos Jean-Hughes Anglade en el papel del pérfido guía del abismo que intenta arrastrar a todos a la quema en su autodestrucción personal. Impresionante el bohemio local parisino en donde la banda al completo pasa la noche antes del atraco rodeados de todo tipo de drogas mientras escuchan jazz, “este es el París auténtico, esto, este sótano, ¡Arriba en las calles lo único que hay es basura, tienes el centro Pompidou, la torre Eiffel, todo es una mierda, el Louvre, oh dios mío, el jodido Louvre, eso no le gusta ni siquiera a los guías, la gente de París es toda una mierda, a nadie le gusta Francia… pero aquí… lejos de todo lo de arriba, de los turistas, de las atracciones, de las jodidas tarjetas, la gente cambia, se está bien porque parece que no estemos en París, sino en cualquier parte” puro nihilismo en boca del tiránico líder de la cloaca.



El personaje interpretado por Julie Delpy, que de picar a nuestra puerta, teniendo en cuenta su angelical e inocente rostro, así como, su menudo y poco desarrollado cuerpo bien podríamos pensar que se trata de una colegiala que viene a vendernos papeletas para su viaje de fin de curso en vez de una fogosa prostituta ya estaba presente en el guión de la fascinante “Amor a quemarropa” (True romance, Tony Scott 1993) en aquella ocasión interpretada por una sensual y pizpireta Patricia Arquette que convertía en realidad el húmedo sueño de un valiente cinéfilo al que daba vida Christian Slater.

Si somos capaces de ver la película sin entrar en valoraciones sobre que hay de Tarantino en ella (al margen de ser uno de los productores ejecutivos) o que hay de Avary en “Pulp Fiction” (a juzgar por la posterior carrera de ambos directores, sobre todo en el caso de Tarantino, bien podrían volver a juntarse) disfrutaremos de una buena dosis de acción, sangre (con efectos especiales de Tom Savini) y ultra-violencia.