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viernes, 2 de octubre de 2009

JENNIFER'S BODY


“Jennifer's body”
Director: Karyn Kusama
Guión: Diablo Cody
Intérpretes: Megan Fox, Amanda Seyfried, Johnny Simmons, Adam Brody, Sal Cortez, Ryan Levine, Juan Riedinger, Colin Askey, Chris Pratt, Juno Ruddell, Amy Sedaris, Cynthia Stevenson
(EE.UU, 2009)

Sinopsis:

Needy, una joven y aplicada estudiante, lleva una vida tranquila en la pequeña localidad de Devil's kitlle junto a su novio Chip y su popular amiga Jennifer, la capitana de las animadoras. Amigas desde la infancia en la actualidad no tienen nada en común, la humildad de Needy contrasta con el carácter egocéntrico y caprichoso de Jennifer. Cuando “Lost Shoulders”, una banda de rock de ciudad, se desplazan hasta el garito del pueblo, el Melody Lane, para dar un concierto, Jennifer arrastra a su amiga al evento. Cuando la banda comienza el concierto el local se incendia reduciéndose a cenizas en cuestión de minutos y causando la muerte de la mayoría de los asistentes. Jennifer y Needy consiguen salir con vida, al igual que los integrantes de “Lost Sholuders”, quienes invitan a las jóvenes a la furgoneta, Needy rehúsa pero Jennifer no duda en acompañar a los rockeros. La preocupación de Needy por el estado de su amiga aumenta cuando recibe una inesperada visita en mitad de la noche, a partir de este momento ya nada volverá a ser como antes.

La productora Fox Atomic unida a los nombres de Jason Reitman y Dan Dubiecki, (responsables de Juno), el libreto de Diablo Cody y la presencia de la irresistible Megan Fox en el papel de una animadora poseída por Satán con insaciable sed de sangre, hacían que un aficionado heterosexual al las comedias negras y al cine de terror no pudiera dejar pasar la oportunidad de ver “Jennifer's body” en el cine. La producción tenía todos los ingredientes necesarios para hacer coincidir en una misma sala a los fanáticos del cine de terror adolescente, los amantes de la actual comedia indie norteamericana y los seguidores incondicionales de Megan Fox (varones heterosexuales entre 13 y 50 años). ¿Por qué entonces está película ha sido un fracaso en los U.S.A?.

Los pobres resultados obtenidos en taquilla, unidos a ciertas críticas al otro lado del Atlántico y el insustancial trailer oficial nos había quitado la ilusión a aquellos que estábamos entusiasmados hace meses con este proyecto que ponía al icono lúbrico por antonomasia del cine actual al servicio de una trama satánica absolutamente delirante sin escatimar en bidones de sangre. El despertar de las carteleras nos hacía escoger otros proyectos, a priori de apariencia más sólida, y no arriesgarnos a tragarnos un bodrio sobre una masacre de teens en la High School sólo por ver las virtudes anatómicas de la Fox. ¡Pero que desconfiados somos!. Desconozco a que se debe la mala acogida de esta gozada de espíritu gamberro que es “Jennifer's body”, quizá sea por el excesivo y forzado protagonismo, para bien o para mal, que desde todos los medios de comunicación se le da a su estrella principal, convertida en un atracción mediática desviando la atención del público de su carrera cinematográfica. Puede que entre la publicidad de los medios y el divismo de la joven hayan convertido su nombre en veneno para la taquilla, lo que es una pena porque impide que películas tan notables, sorprendentes y gratificantes como ésta pasen desapercibidas para la mayoría de la audiencia.




Los elementos sobre los que se construye el filme no son nuevos para el público, por muy pocos kilómetros de celuloide que lleve sobre sus retinas, tenemos la High School con su rompedora animadora, aquella de las que todas las chicas quieren ser amigas y con la que todos los chicos quieren acostarse, su mejor amiga sirve como perfecto contrapunto: el patito feo, la empoyona, etc... Por otro lado se sitúa la luciferina banda de Rock and Roll que viene de la ciudad a pervertir a los devotos provincianos con su música estridente, su ambiguo look y su perversa puesta en escena., ¿recuerdan aquellas películas ochenteras sobre rock satánico? Aquí se comentó una no hace mucho, “Black Roses”. Como los tiempos que corren son más blanditos se aparca el rock duro, las greñas, y las chupas de cuero, para abrazar el pop rompe-bragas, las corbatas y el cuidado toque de rímel. Otro elemento básico en el cocktail es el elemento fantástico, las ciencias ocultas siempre fascinan a la audiencia más joven y aseguran una buena recaudación en taquilla, cabría destacar la impresionante sección ocultista que existe en todas las bibliotecas de instituto de los EE.U.U, aquí en España como mucho tendríamos un par de libros de J.J. Benítez o, con peor suerte, algún panfleto del infame Iker Jiménez.

Partiendo de estos topicazos la película podría ser un bodrio insufrible si se tomara en serio así misma, pero el ingenio de Diablo Cody, (quien parece haber firmado un pacto con el maligno para esquivar el estereotipo), parodia con mala leche los códigos del género sin dejar de respetar su esencia. Los diálogos son descarados y escupen al espectador sin rodeos, destacando el personaje de Jennifer que no tiene pelos en la lengua. Contestaciones del tipo “Cómeme la almeja” que sonaría cutre y ordinario en cualquier teleserie española son palabras celestiales (o diabólicas) que te impiden parar de reír en boca de Megan Fox. Las conversaciones entre los personajes ridiculizan el petardeo de la MTV y el Disney Channel. WARNING!! SPOILER: Cuando Jennifer se encuentra amordazada a punto de ser cortada en pedazos por el cuchillo de Nikolai, el lider de “Lost shoulders” se arranca con un monólogo que justifica su adoración al diablo. “Tú sabes lo difícil que es para una banda de rock indie triunfar hoy en día. Somos muchos, y todos chicos monos. Satán es la solución”. El batería que no quiere participar en la matanza es reprendido por el líder: “Quieres ser camarero toda tu vida o un tío rico y guay como el de Maroon Five”.


Toda esta ironía no impide que el relato terrorífico pierda su fuerza y crudeza, al contrario, en la mejor tradición de las oscuras comedias de los ochenta (“Un hombre lobo americano en Londres”, “Noche de miedo”, “Jóvenes ocultos”, por citar las más conocidas) la orgía de sangre repele a la vez que fascina. La presencia amenazante, que recuerda a un súcubo, de Jennifer cubierta de sangre con esa sonrisa diabólica resulta excitante y haría caer encantado a cualquiera de nosotros sobre sus garras y colmillos. Con un puñado de efectos especiales de andar por casa se le da la credibilidad necesaria a las escenas más fantásticas y violentas, a pesar de que en ocasiones algún que otro efecto chirríe. Una excelente fotografía y una cuidada elección de las localizaciones nos brindan momentos de una belleza gótica inusual en las producciones actuales. Está claro que la película está cuidada al detalle por gente que ama el género y tiene muy en cuenta el gusto del aficionado.

Al contrario que otras actualizaciones genéricas tomando como base la autoparodia como en el caso de la saga “Scream”, “Jennifer's body”, con un sabio uso del in medias res, se erige en una película original que toma elementos de sobra conocidos pero mezclados con gusto por una diestra DJ. Homenajea el género pero sin caer en el plagio de títulos concretos, construye una historia fresca partiendo de bases clásicas sin caer en la nostalgia.

La inteligencia del espectador se respeta en todo momento. Un detalle que llama la atención es la ausencia del clásico personaje machito-matón en la High School que no se extraña en ningún momento en un ambiente estudiantil que tampoco necesita de bullying, ni de ningún otro supuesto mal que aqueje las aulas en la actualidad. La película lejos de explotar el drama hormonal se burla sátiramente de él. La tragedia que se produce en el “Melody Lane” y los posteriores salvajes asesinatos que van minando la comunidad van entristeciendo a la población, (¡que a pesar de ello no renuncia al baile del instituto!), mientras que Jennifer, y el espectador, se burla sin pudor de sus vecinos, realizando una hilarante crítica a la doble moral que impera en la moralista comunidad.

Existe un claro cambio de roles en el filme. Las mujeres son las que mueven única y exclusivamente el relato, la figura de Jennifer (antes de su diabólico encuentro), como animadora no se limita a intentar ligarse al capitán del equipo de football (convertido en un gordo bastante lerdo), sino que es plenamente consciente de su poder sobre los hombres a los que utiliza para su satisfacción física y aumentar su prestigio popular. El personaje de Needy es el más fuerte de la trama, una chica fuerte e íntegra cuyo novio está en clara desventaja intelectual. El magnetismo de Jennifer es tan fuerte que llega incluso a turbar a su mejor amiga, dejando para el recuerdo una de las escenas más húmedas que se recuerden entre las dos protagonistas, con el mérito de dejar prácticamente todo a la imaginación.

No sólo estamos ante una película de terror plenamente disfrutable, sino ante un sano ejercicio de crítica a la absurda sociedad que nos rodea. Una ocasión ideal para reírnos de nosotros mismos y disfrutar con una terrorífica historia que, a diferencia de la mayoría, hace uso de un guión y unos personajes inteligentes que superan con creces el mero estereotipo.

Una película ideal para la noche de Halloween.





martes, 8 de septiembre de 2009

GAMER

“Gamer”
Director: Mark Neveldine, Brian Taylor.
Guión: Mark Neveldine, Brian Taylor
Intérpretes: Gerard Butler, Amber Valletta, Michael C. Hall, Kyra Sedgwick, Logan Lerman, Alison Lohman, Terry Crews, Ramsey Moore, John Legizamo, Milo Ventimiglia, Ludacris, Aaron Yoo, Jonatahn Chase, Dan Callahan, Brighid Fleming, Johnny Whitworth, Keith Jardine.
(EE.UU, 2009)

Sinopsis:
E.E.U.U en un futuro indefinido. Ken Castle, un excéntrico científico, ha creado un chip que mediante la transmisión de nanocélulas permite controlar la voluntad de la persona a la que le ha sido implantado. Gracias a ello, y aprovechándose de la popularidad de la que gozan los videojuegos y los reality televisivos, Castle desarrolla una serie de videojuegos online entre los que destacan “Society”, (la versión de “Sims” que permite controlar verdaderos seres humanos) y “Slayers” (juego de guerra al estilo “Call of Duty” donde los combatientes son en realidad reclusos controlados por gamers).
Kable, el personaje más admirado de “Slayer”, se encuentra a tan sólo cuatro partidas de obtener la libertad. Nadie hasta el momento ha vivido hasta superar las treinta batallas que permiten abandonar la prisión y él luchará hasta el final para recuperar su verdadera vida, aquella que está junto a su mujer y su hija. Por otro lado Simon, un adolescente rico, es el gamer que con destreza maneja a Kable en su cruzada, pero para él, como para el resto de la población (exceptuando el grupo de resistencia “Humanz”, que constantemente piratea la red de Castle) no es más que un personaje de un juego cuya vida tan sólo vale su prestigio como gamer.
Neveldine/Taylor son la frenética dupla de directores responsables de “Crank”, auténtico bombazo del cine de acción contemporáneo en su vertiente más salvaje y, eminentemente, heterosexual. Con el estreno en España de su secuela aún pendiente nos entretienen mientras tanto con altas dosis de violencia, cyber sexo bizarro y futurismo pop, con este juguete electrónico de última generación ideal para refrescar la última etapa del verano.
A pesar de la fuerte influencia estética de los videojuegos en primera persona o de los videoclips, la película deja un regusto ochentero tras su visionado. Las similitudes argumentales con ese gran clásico de la Sci-Fi hipermusculado titulado “Perseguido” (The running man), son más que evidentes. No sólo por el planteamiento, (presos que se juegan su libertad a costa de perder su propia vida en un hiper-violento concurso televisivo para el regocijo de millones de espectadores), sino por la figura del héroe que, encerrado injustamente, se encargará de demostrar su libertad ante el mundo y acabar con el poderoso que le puso contra las cuerdas.
Con esta máxima tan característica del Peplum más plano (el parecido de Kable con el Máximo de “Gladiator” es más que razonable) bajo la turmix más o menos postmoderna de Neveldine/Taylor el resultado es un auténtico festín para el amante del cine directo carente de pretensiones.
La acción del relato se desarrolla en tres escenarios bien diferenciados, por un lado están los dos reality games: Slayers y Society; por el otro la alucinada y perversa realidad.
SLAYERS:
La sangre riega las pantallas de los extasiados televidentes en “Slayers”. Paisajes urbanos, grisáceos y desolados, son el lugar ideal para que los “psicópatas del corredor de la muerte” obtengan su “merecido” a manos de sus propios compañeros en un baile de fuegos cruzados que, a través de rápidos barridos, apabullan nuestras retinas. En un país dónde el sistema penitenciario se encuentra saturado y la guerra por televisión es un gran negocio, ningún programa podría tener más éxito que este.
La gran atracción de esta salvaje realidad es el duro de Kable (Gerard Butler), identidad virtual de un hombre injustamente encarcelado al que han alejado de su familia, quien recupera la fiereza de Leónidas para convertirse en un gladiador que no dudará en despedazar a todos sus oponentes con tal de recuperar a su mujer y su hija.
SOCIETY:
Para los amantes del colorín,el ligoteo, y la fiesta, Castle también tiene su dosis. Idiotizados durante años ante reality shows, construyendo personajes que asuman los roles que a ellos les gustaría desempeñar en la vida real en un juego on-line sobre relaciones sociales, los clientes de “Society” pueden experimentar mediante realidad virtual todo aquello que les era negado en su triste existencia.
A través de una escena al acertado ritmo de “Discovery Chanel” de los Bloodhound Gang, se describe con excelente precisión visual todo lo que significa “Society”. Colores chillones, estilismo hortera, cuerpos duros con ropa ajustada que danzan como idiotas en medio de una plaza a la luz del sol. La lúbrica presencia de Amber Valetta, en la piel de Angie (esposa de Kable), se erige en diosa del ciber-universo pop con sus bragas ajustadas y su peluca blanca, cortesía del seboso pervertido que mueve sus hilos al otro lado de la red.
REALIDAD:
La brutalidad de Slayers y la frivolidad de Society se aúnan en una sociedad sin valores en la que la vida privada vale exactamente lo mismo que el PPV. Con las grandes corporaciones televisivas controlando a su antojo el gusto del público el megalómano Ken Castle se erije como dios absoluto. El pérfido multimillonario, interpretado por un sorprendente e histriónico Michael C. Hall en clara consonancia con su rol televisivo en “Dexter”, domina el mundo con sus ingenios mecánicos dignos del Mad Doctor más psicotrónico de la serie Z.
La escena final con el previsible duelo entre Máximo/Kable y el malvado Castle es tan artificial como refrescante, con claras resonancias al Bond más delirante (la mansión de Castle recuerda a la del personaje de Christopher Lee en “El hombre de la pistola de oro”) se introduce, además, el musical de Broadway entre el previsible reparto de hostias. Nuevamente el videoclip vuelve a ser un recurso, para algunos manido, que saca petróleo en manos de aquel que sabe manejarlo a su antojo.


En definitiva una película de acción cuya coartada de crítica social lejos de hacer reflexionar al espectador como lo hicieran ilustres predecesoras en el género como “Desafío Total” o “Terminator”, no impide el disfrute de un espectáculo pirotécnico mucho menos vacío y más divertido de lo que la mayoría comenta, con grandes momentos de comedia gamberra que son ya un sello característico de sus autores (no se pierdan el acalorado y alocado encuentro entre Amber Valletta y Milo Ventimiglia).



domingo, 14 de diciembre de 2008

ESTÓMAGO

“Estômago”
Director: Marcos Jorge
Guión: Lusa Silvestre, Marcos Jorge
Intérpretes: João Miguel, Fabiula Nacimiento, Carlo Briani, Babu Santana, Zeca Cenovicz, Paulo Miklos, Jean Pierre Noher, Alexander Sil.
(Brasil, Italia, 2007)

Presentada en la sección “Esbilla”, la segunda película del brasileño Marcos Jorge llegaba a Gijón tras haber arrasado en la última edición de la Seminci de Valladolid, donde se alzó nada menos que con cuatro premios: Espiga de oro a la mejor película, Premio al Mejor Nuevo Director, Mejor Actor para João Miguel y el Premio de la Juventud.

Marcos Jorge escribe (con la colaboración de Lusa Silvestre) y dirige esta dulce, picante y amarga comedia negra. Al igual que a los platos que prepara Raimundo, a la película no le faltan condimentos para dejarnos un delicioso sabor en la boca. Tiene el punto de sal justo y se nota el esmero y la profesionalidad puestos detrás de las cámaras.

Raimundo Nonato llega a la ciudad de Sao Paulo sin dinero en los bolsillos. Sus innatas dotes culinarias le harán progresar en la vida. Gracias a ellas conquista (a través del estómago) a una glotona y voluptuosa prostituta, Iria. Su destreza ante los fogones tampoco pasa inadvertida para Don Giovanni, el dueño de un prestigioso ristorante de la zona, quien le contrata para su negocio. Raimundo se libra así del mugriento local en el que preparaba “coxinhas” a destajo a cambio de comida y alojamiento. Su nueva vida se ve súbitamente interrumpida con su ingreso en prisión, dónde, otra vez, la cocina le hará escalar posiciones. Esta vez en el difícil orden social de la cárcel.

¿Cuál fue la causa que llevó a este ingenuo joven a prisión? La película narra en paralelo dos acontecimientos claves en la vida de Raimundo: Su llegada a Sao Paulo y su ingreso en la cárcel. La sorpresa, a los postres.

João Miguel, con su brillante interpretación de Raimundo, condimenta la historia añadiendo a su personaje la especia adecuada en cada momento. A lo largo de la película, se muestra tierno, ingenuo o frío, según el caso. Ganándose desde el principio la simpatía del espectador, independientemente de sus acciones. Es un ser humano y como tal no está hecho de una sola pieza sino que tiene varias capas que se irán descubriendo a medida que avance el metraje. La inocencia con la que Raimundo busca un apodo para impresionar a sus compañeros de celda, “Raimundo Navaja” (aunque éstos se lo tomen a guasa y acaben llamándolo “Romero”, por la costumbre del cocinero de añadir este condimento a casi todos sus platos), contrasta con la imagen que tendremos del protagonista al final del metraje. Esa hilaridad que provoca involuntariamente en las personas que le rodean se irá tornando, poco a poco, en “respeto”.

La película es un canto a la supervivencia y a la alegría de vivir. Raimundo es el ejemplo perfecto de la adaptación y superación del ser humano, (aunque esto implique sucumbir a la tentación y entregarse a las bajas pasiones). Una persona sencilla que proviene del campo, cuyo inocente carácter sufrirá un duro revés al contacto con el corrupto mundo de la ciudad; una babilónica Sau Paulo repleta de buena comida y apetecibles mujeres (¡un paraíso en realidad!). Las circunstancias adversas lejos de hacerle desfallecer le proporcionaran valiosas lecciones para aplicar en el futuro.

Los muros de la prisión no serán impedimento para que Raimundo de rienda suelta a su creatividad en la cocina. Esta habilidad, a través de la cual consigue la aprobación de sus compañeros de celda, le proporcionará la protección de Bujiu, un poderoso miembro de la mafia con gran poder e influencia sobre el resto de presos. Su oportunismo y su preocupante amoralidad le llevarán a mejorar considerablemente su situación.

Raimundo no es ningún santo, es un superviviente. Un canalla obligado por las circunstancias que explotará al máximo sus cualidades para llevarse la mayor parte posible del pastel.

No hay lugar para la bondad ni la generosidad en un mundo egoísta, cada uno debe hacerse cargo de si mismo. Este es el amargo mensaje que se desprende de la experiencia de Raimundo Nonato, quien como indica su apellido (como es tradición en Brasil) nació tras fallecer su madre en el parto. A pesar de lo trágico de la existencia siempre habrá motivos para mantenerse alegre. La buena comida, el buen vino y las mujeres son los de Raimundo (y los de casi cualquiera). La vida, al igual que el queso gorgonzola, que tanto gusta a nuestro protagonista, está podrida y huele mal, pero si nos atrevemos a hincarle el diente y la saboreamos nos daremos cuenta de que puede ser una auténtica delicia.

Pero estén tranquilos, no estamos ante un árido drama que pretende explicarnos el significado de la vida. La película está contada con un sentido del humor envidiable. Su ritmo favorece una rápida y plácida digestión. No son pocos los momentos duros a los que nos enfrentamos a lo largo de la historia (la paliza que propina Bujiu a Raimundo al descubrir que el ingrediente del plato que había preparado está compuesto a base de hormigas fritas; o ese gamberro “doble” final con detallito gore incluído). Sin embargo, al terminar la proyección el espectador sale con una sonrisa en su rostro. Una sonrisa fruto del desarrollo de la historia, de la coherencia y naturalidad con la que se describen los hechos. No como consecuencia de una edulcoración del tono para suavizar los segmentos más “incorrectos” u oscuros del film, recurso fácil utilizado por más de un realizador.

Una delicatessen que satisfará tanto a los consumidores de fast food como a los paladares más exigentes.

Los amantes del buen cine y la buena mesa estamos de enhorabuena. ““Estômago”, se estrenará este viernes, 19 de diciembre, en salas españolas distribuida por Alta Films.
Disfruten del tráiler para ir abriendo boca.


viernes, 29 de agosto de 2008

LA CHICA METRALLETA (RUMBERA)

"Kataude mashin gâru", "The machine girl"
Director: Noboru Iguchi
Guión: Noburu Iguchi
Intérpretes: Minase Yashiro, Asami, Kentaro Shimazu, Honoka, Nobuhiro Nishihara, Yûya Ishikawa, Suguru Sugihara, Ryôsuke Kawamura, Demo Tanaka, Nahana, Taro Suwa.
(Japón, 2008)

Sinopsis:
Ami Hyuga, es una joven estudiante que lleva una vida normal, juega a baloncesto y cuenta con el apoyo emocional de una compañera de clase y sobre todo de su hermano, Yu. El maltrato físico y psicológico que una banda de niños (liderados por Sho Kimura, el hijo de un importante Yakuza), ejercen sobre Yu y su amigo Takeshi, acaba con la vida de ambos. Ami transforma completamente su pacífica personalidad y se convierte en una asesina implacable. No parará de derramar sangre hasta que la muerte de su hermano quede vengada. Su cuerpo va sufriendo heridas y amputaciones a medida que se va midiendo con la yakuza, pero con la ayuda de los padres de Takeshi, (sobre todo su sufrida y temeraria madre,) logrará su objetivo.
La primera película sorpresa proyectada en Peor… ¡imposible! X, el pasado Jueves a las 22:15 h. No defraudó. Jesús Parrado, avisó: -¡Cuidado con ésta que salpica!, - no mentía.
Una bomba de relojería que explota a veinticuatro fotogramas por segundo, porque no debe haber ninguno que no esté lleno de sangre. Noboru Iguchi, así se llama el papá de la criatura, quien empezó a dirigir cine y televisión en 2003 y que cuenta ya con un puñado de películas en su haber, la gran mayoría sin distribución internacional, sorprende con 96 minutos de humor negro y sangre a raudales donde no queda títere, japonés, ni la madre que lo parió con cabeza. Una auténtica carnicería feroz, enloquecida y frenética que empieza arriba y sigue subiendo, una atracción de feria sin tiempos muertos ni lugar para el respiro, aquí tendrás que vomitar en marcha.

La película es made in Japan de principio a fin. Lleva al paroxismo la estética manga, incluso hentai (la protagonista luce traje de colegiala y no pocas veces se deja ver su ropa interior), y la tradición ultra-violenta del cine de acción nipón con un humor intransferible al resto del mundo. O no te hace gracia o estarás toda la película con esa risa histérica de puro vicio sádico. La influencia del cine norteamericano moderno es evidente, la película que más nos viene a la mente mirando la pantalla es "Kill bill", sobre todo por sus títulos de crédito, por sus brutales escenas de acción (esos chorros de sangre que no dejan de manar tras cada amputación) y por la banda sonora. Pero hay más películas homenajeadas. Ami, pierde su brazo izquierdo en una escena memorable que prefiero no desvelar; tras el "accidente" se calza una espectacular ametralladora que sustituirá a su desaparecida extremidad, claro homenaje al intrépido personaje que interpretó Rose McGowan en "Planet Terror". La madre de Takeshi sufrirá la amputación de uno de sus pies, pero ni corta ni perezosa le acoplará una motosierra para seguir despedazando a los malos, como hiciera Bruce Campbell con su brazo en "Army of the Darkness". La pérfida madre de Sho Kimura, Violet, intenta despedazar el pecho de Ami mediante un "drill bra", sujetador de metal provisto de un taladro en cada seno (la sombra de Sex Machine, recuerden "Abierto hasta el amanecer", es alargada) En cuanto al desparramiento de sangre de principio a fin podria equiparársele con "Braindead", ese monumento al humor gamberro y al gore que hizo Peter Jackson antes de volverse blandito rodeado de elfos y hobbits.

Uno de los mayores aciertos de la obra reside en la forma de enfocar los crímenes y las torturas, de manera totalmente cambiante. Tan pronto le entran a uno ganas de reír por el chiste malo que supone la resolución de algunas escenas, así como por la estética casposa del maquillaje (veáse la cabeza que aparece flotando dentro de una olla), como se le hiela la sangre al ver la brutalidad y la brillantez con que están resueltas otras (el asesinato de la joven compañera de Ami y su posterior violación). La cámara acompaña de forma efectiva las escenas de acción realzando la espectacularidad de las coreografías. A pesar de ser evidente lo modesto del presupuesto la acción resulta rápida y dinámica. Los movimientos de cámara son en ocasiones frenéticos, pero no se abusa de barridos molestos que impidan seguir el desarrollo de la escena (algo tan utilizado en las producciones mainstream americanas). El uso de primeros planos y de ralentís enfatiza con acierto el carácter enloquecido de los personajes, que, evidentemente, no se sostendría sin un gran trabajo actoral. Muy notable la presencia de Minase Yashiro, tan creíble de niña indefensa, con esa sonrisa angelical, como de demonio sanguinario. Kentaro Shimazu borda su papel de yakuza tiránico y Honoka en el papel de Violet Kimura parece una auténtica villana de cómic, más sexy cuanto más sádica y malvada (grandioso el momento en que asesina a la criada, empleada del hogar, perdón)

No faltan los fascinantes personajes estereotipados. El padre de Sho Kimura es un yakuza de la vieja escuela, perteneciente nada más y nada menos que a la estirpe de... agárrense: ¡¡ Hattori Hanzo!!, Yu, el hermano de Ami, es la víctima perfecta. Niño bueno y apocado. Ami es la heroina, la luchadora infatigable que no se rendirá ante la adversidad y Miki, la madre de Takeshi, es la madre coraje, dispuesta a bajar al infierno y vérselas con Belcebú con tal de vengar a su hijo. No hay diálogos brillantes, ningún sentido tendrían en la trama. Los personajes hablan por sus acciones, esto es, derramando sangre sin descanso. No vaya a ser que lleguen los créditos finales y nos quede algún malo por matar.
Una película imprescindible para los amantes del humor negro, el gore, las pelis de kung-fu, el humor cafre, las colegialas sexys y para todo aquel que se quiera divertir y descargar adrenalina "sanamente". Aunque quizá nunca vuelvan a probar la comida japonesa.
Atención a los créditos finales con el temazo "Rumbera"
Aquí os dejo el tráiler para ir abriendo boca.

martes, 26 de agosto de 2008

STRIKE COMMANDO

“Strike Commando”
Director: Bruno Mattei.
Guión: Claudio Fragasso, Bruno Mattei.
Intérpretes: Reb Brown, Christopher Connelly, Alex Vitale, Edison Navarro.
(Italia, Filipinas) 1987

Sinopsis:

Un comando del ejército americano lleva a cabo una misión suicida en Vietnam del Norte en la que supuestamente todos fallecen. Sin embargo, el sargento Michael Ransom, “el americano”, logra salir con vida y es rescatado río abajo por habitantes de la zona, los cuales requieren su ayuda para acabar con los soviéticos que intentan masacrarles.

Espectacular y alucinógeno exploit de “Rambo” rodado en Fillipinas que tiene además una continuación “Strike Commando 2” (Bruno Mattei, 1988). Sigue inocente y torpemente el esquema creado por la saga que popularizara Silvester Stallone: soldado valeroso sólo contra los malos en tierra enemiga y traicionado por su propio gobierno. No faltan tampoco las escenas de torturas, de matanza de civiles inocentes, ni las de casquería, pero todo rodado con un desenfado propio de la mejor caspa italiana. El hipermusculado rubiales Reb Brown da vida al sargento Michael Ransom, un héroe como los de antes, de una sola pieza: duro, noble, seductor e impresionantemente estúpido, una especie de Tarzán metido a voluntario de guerra (eso sí con un inquebrantable sentido del honor) que cambia las lianas por las metralletas. Siempre dispuesto a ayudar al prójimo hace rápidamente buenas migas con los habitantes de la aldea asediada, especialmente con una muchacha y con un niño que sueña con que su héroe americano lo salve del horror de la guerra y se lo lleve con él a Norteamérica a comer palomitas.

La película es un divertidísimo despropósito de principio a fin. Desde el prólogo inicial donde los soldados americanos pasan tranquilamente delante de un soldado enemigo mientras éste fuma un puro sin darse cuenta de su presencia hasta la psicotrónica parte final, que incluye dos peleas espectacularmente ridículas entre Ransom y su antagonista, el sargento Jakoda, un armario empotrado made in Moscú interpretado por Alex Vitale, cuya cabeza rasurada y su mirada perdida recuerdan al soldado patoso de “La chaqueta metálica”.

En la primera de ellas, Ransom, después de acabar el solito con todo el comando, formado por soldados soviéticos y por viet cong, se bate en duelo con Jakoda en una coreografía que hace que los luchadores de wrestling americano parezcan haberse preparado en el Actor’s Studio. Tras el intercambio de los habituales mamporros una secuencia a cámara lenta muestra como ambos contendientes toman carrera para chocar después, en un impagable plano, cabeza contra cabeza. La escena no se muy bien si es más propia de un cartoon o de una película de terror, de lo que no cabe duda es de que es inolvidable. No contento con este toque de estilo el realizador nos regala un plano general en el que Jakoda, tras un puñetazo del bueno de Mike, cae cascada abajo.

Tras finalizar la guerra Michael Ranson no ha terminado su cruzada personal y pretende acabar con la vida de su superior, quien estaba compinchado con los soviéticos. Con una cinta atada a su frente, su impresionante fúsil y cientos de balas encima irrumpe en el cuartel donde se encuentra el traidor, (donde sorprende que todo el personal, incluida la secretaria, va armado) en una ensalada de tiros que mataría de envidia a John Woo Ranson cobra su venganza despedazando, literalmente, a su ex-superior. Pero aún queda lo mejor. Cuando todo parecía terminado y el cartel de FIN parecía inminente aparece nuevamente nuestro amigo Jakoda, sí, el que se había caído por una cascada. Ahora lucía dentadura nueva, en reluciente acabado metálico (las risas de la sala me impidieron oír el diálogo pero el tipo se la señalaba orgulloso mientras farfullaba algo) Esta vez el combate sería mucho más breve, “el americano”, siempre con un as en la manga, le mete al soviético una granada en su nueva dentadura que lo hace volar en pedazos, de nuevo literalmente, la dentadura cae a los pies de Mike quien exclama: “Los dentistas rusos hacen unas bonitas dentaduras”

FIN



jueves, 12 de junio de 2008

SANTO EN EL TESORO DE DRÁCULA

Santo en el tesoro de Drácula
Director: René Cardona
Guión: Alfredo Salazar
Productor: Guillermo Calderón Stell
Música: Sergio Guerrero
Director de fotografía: Raúl Martínez Solares
Intérpretes: Santo el enmascarado de plata, Aldo Monti, Noelia Noel, Roberto G. Rivera, Carlos Agosti, Alberto Rojas, Pili González
(México) 1968

Icono de la cultura pop, héroe infantil, luchador infatigable, personaje de cómic primero e ídolo de la pantalla después. Rodolfo Guzmán Huerta, es decir, Santo el enmascarado de plata, deleitó a grandes y pequeños a lo largo de más de medio centenar de películas, mezclando risa, aventura y escalofrío a partes iguales. Demostrando que también hay sitio para el honor y los valores morales en el cine casposo.

Aunque no se encuentre entre lo más original ni brillante de su filmografía “Santo en el tesoro de Drácula” propone un interesante choque entre el luminoso mundo del luchador mexicano y la oscuridad propia del vampiro más célebre de la historia.

Sinopsis:

Santo ha desarrollado un sistema capaz de devolver a una persona a una vida anterior. Ante la falta de voluntarios para probar su invento, su “amiga”, Luisa, accede a realizar la prueba, regresando a su anterior existencia, en la que era vampirizada por el mismísimo Conde Drácula. Santo y sus colegas observan como se desarrollan los acontecimientos (¡A través de una televisión!), descubriendo que el Conde es dueño de un valioso tesoro; pero, ante el peligro que corre la vida de la joven voluntaria (que está a punto de ser atravesada por una estaca al igual que su aristocrático amante) se ven obligados a intervenir trayéndola de nuevo al presente. A su vuelta intentarán hacerse con el tesoro de Drácula (para repartir entre los más necesitados, ¿qué se pensaban?), pero un misterioso hombre enmascarado, acompañado por sus compinches, seguirá los pasos de Santo y los suyos para intentar arrebatarles el botín. ¡Que empiecen las hostilidades!

En el tono habitual de las producciones del Santo, a saber, una mezcla de aventura fantástica, terror, comedia (con voluntariedad o sin ella) y por supuesto lucha libre mexicana, “Santo en el tesoro de Drácula”, nos transporta a un México decimonónico que es la viva imagen de la Transilvania descrita por Bram Stocker en su novela “Drácula”. La primera parte del film, desde que Luisa (en lugar de Mina) conoce al Conde es un claro plagio-homenaje a la segunda parte de la célebre adaptación cinematográfica llevada a cabo por Tod Browning en 1931 (los planos detalle de los ojos de Drácula son idénticos). Aldo Monti (el actor italiano es, sin lugar a dudas, lo mejor de la película) en el papel que catapultara a la fama a Bela Lugosi, hace su majestuosa entrada elegantemente vestido (pajarita, capa y bastón) y envuelto en brumas. La banda sonora, a golpe de theremin, junto a los primeros planos del intimidante rostro de Aldo y su elegante prosa, crean la necesaria atmósfera desasosegante que debe tener todo relato vampírico que se precie.


Escenas como la de Drácula en su lóbrega cripta, rodeado de su harén particular sometiendo a nuevas doncellas, o la llegada del vampiro, convertido en murciélago, a la alcoba de Luisa (cargadas ambas de un delicioso erotismo gótico), sitúan la película en un punto intermedio entre las cintas de la Universal de los años 30 y 40 (por su escenografía) y las producciones de los 50 y 60 de la Hammer (la incorporación de colmillos al vampiro y la utilización de su mordedura como simil sexual) subiendo notablemente el nivel habitual de las producciones del Santo.

En cuanto Santo vuelve a aparecer en pantalla, el ambiente malsano desaparece de inmediato, dando paso a la sucesión de escenas delirantes que repetiría a lo largo de su dilatada filmografía: Santo pegándose con los malos (con todos a la vez), haciendo gala de su repertorio técnico en cuanto a llaves de lucha se refiere (en esta ocasión contaría además con la ayuda de gadgets bondianos, como su radio reloj, imprescindible en el desenlace de la trama) descifrando el misterio para encontrar el tesoro (el que vale, vale) y saliendo victorioso de su ineludible cita con el ring.

Personajes estereotípicos sustituyen en la segunda parte de la función al interesante Conde:

El Doctor Sepúlveda: intelectual y mano derecha del Santo, habla poco (no vaya a ser que el enmascarado de plata le suelte una tollina), pero cuando lo hace es con conocimiento, siendo de gran ayuda para la solución problemas.

Perico: Flaco, vestido de manera extravagante y con enormes gafas de pasta; propicia la mofa del resto del grupo, (se supone que también del espectador) por su actitud cobarde y ridícula, protagonizando todos los chistes de la película (especialmente marciano el incidente con el silbato). Santo lo tiene totalmente bajo su control y lo utiliza a su antojo, llegando a abofetearlo o a dedicarle lindezas del tipo “Eres muy listo, te felicito, ¡idiota!” (da gusto tener amigos así).

Luisa: La heroína, de carácter fuerte y decidido, supuestamente bella. Luce un cardado imposible y vestimenta futurista (atención al chándal plateado que se gasta la niña, modelito imprescindible para viajar en el tiempo), poco más (está claro el carácter eminentemente machista de las películas de Santo, dónde las mujeres son meros objetos decorativos).

La troupe de malvados: Liderados por un cerebro tan brillante como perverso, el hombre enmascarado (su identidad será desvelada en la parte final, permanezcan atentos), guiado siempre por la ambición, al que siguen sus esbirros que tiemblan con sólo oír el nombre del luchador enmascarado. Su mano derecha es su forzudo hijo, Atlas, quien se batirá sobre el ring contra el Santo (como si el pobre tuviera alguna opción)

En definitiva, una primera parte que prometía una película “diferente” del Santo, con regusto clásico al buen cine de vampiros, pero que desgraciada o afortunadamente, (dependiendo del gusto del respetable) acabó como siempre, hostias varias, malos atrapados, y Drácula (resucitado de manera más que forzada) junto con sus novias convertidos en ceniza. Happy end .

jueves, 5 de junio de 2008

DISTURBIOS EN EL CEMENTERIO



Brivido Giallo: Una Notte Al Cimitero
Director: Lamberto Bava
Guión: Dardano Sacchetti y Lamberto Bava (sobre una historia de Daradano Sacchetti)
Fotografía: Gianlorenzo Battaglia
Música: Simon Boswell
Intérpretes: Gregory Lech Thaddeus, Leo Martino, Beatrice Ring, Gianmarco Tognazzi, Karl Zinny, Lino Salemme, Gianpaolo Saccarola,
(Italia) 1987

El director romano Lamberto Bava, hijo del maestro del cine fantástico, Mario Bava, e injustamente comparado en innumerables ocasiones con su progenitor, ha sido siempre un estandarte, mas que pese a algunos, del cine de terror, sobre todo en su Italia natal. Compañero de generación de Dario Argento o Lucio Fulci, entre otros, su labor nunca estuvo tan reconocida como la de sus colegas, y mucho menos como la de su, ahora, admirado padre. A pesar de haber sido maltratado por la crítica, algunas de sus producciones han gozado del éxito de taquilla, como sus archiconocidas “Demons” y “Demons 2”.

“Una notte al cimitero” forma parte de una serie titulada “Brivido giallo” que Lamberto Bava realizó para la televisión italiana.

Sinopsis:

Un grupo de jóvenes descerebrados se van de fiesta en una furgoneta. Tras robar provisiones en una estación de servicio los carabinieri les persiguen. Consiguen escapar pisando a fondo el acelerador, llegando a una zona boscosa donde el vehículo queda varado en medio de una laguna. Continúan la senda a pie hasta que, ya de noche, arriban a una fantasmagórica edificación supuestamente abandonada. En la parte baja hay una taberna regentada por un tipo apestoso que les propone una curiosa apuesta: Aguantar una noche en la cripta situada en el sótano del edificio a cambio de un enorme tesoro. Los jóvenes bajan a la lúgubre estancia ignorando la cantidad de sorpresas que les aguardan hasta la llegada del alba.

El inicio condensa todos los elementos que se irán desarrollando a lo largo de la función: El carácter insensato e infantil de los jóvenes, la gratuita exhibición de elementos del imaginario fantástico por pura nostalgia cinéfila (La carreta tirada por dos caballos sin conductor alguno, al igual que en la novela “Drácula” de Bram Stoker, o las enormes huellas que encuentran en mitad del bosque. En ningún momento del metraje aparecerá ningún ser de esas proporciones), la utilización de efectos teatrales (forzado y excesivo uso de la niebla artificial) y de sonido (a golpe de sintetizador) para crear ambiente terrorífico, así como la utilización de frases truculentas inscritas en antiguas esculturas (“maldito sea el hombre que construya un templo de dios sobre el hogar de los muertos”) buscando dotar al relato de cierta trascendencia y el sinsentido de un guión que se mueve a marchas forzadas conduciendo la historia a ninguna parte, igual de perdido que los atribulados personajes. La unidad temporal es inexistente, se pasa del día a la noche de manera repentina.

Dicho esto, la peli es un divertimento de primera categoría para todos los integrantes del fandom fantaterrorífico. El film goza de un sentido del humor envidiable. Se parodia sin miramientos numerosos personajes clásicos del género. Se hacen chistes sobre hombres lobo; criaturas deformes y putrefactas vuelven despavoridas a sus tumbas al ver a los jóvenes protagonistas (¿Se inspirarían en esta película los responsables de “Monstruos S.A”), mientras que un vampiro se levanta bostezando de su tumba.

A pesar del desenfadado carácter de la propuesta, los decorados respetan la mejor tradición en lo que a imaginería gótica se refiere. Todas las estancias del edificio donde se desarrolla la acción están cuidadas al detalle: Lugares fríos y espaciosos construidos en piedra, pasillos laberínticos, escaleras, barrotes oxidados, polvo, telas de araña, tumbas, esqueletos, espejos, fauna roedora y arácnida, austeridad en el mobiliario, escasa iluminación (candelabros en interiores y la luz de la luna en exteriores, dónde, como ya he indicado antes, es profuso el uso de neblina). El tétrico lugar se encuentra coronado, como debe ser, por una cripta, la que pierde parte de su encanto al estar excesivamente iluminada. Destaca del conjunto el foso infernal en el cae uno de los atribulados protagonistas: Aguas turbias y estancadas pobladas de cadáveres putrefactos y un enorme ojo nervudo emergiendo con saña de las profundidades.

Por estos lares hay que andarse con ojo.

El maquillaje, obra de Fabrizio Sforza, al igual que en todas las películas de Lamberto Bava, y en general en la producción fantástica italiana de la época, presenta un barroquismo acentuado. En este sentido se podría hermanar con las recargadas caracterizaciones zombies del cine de Lucio Fulci, exceptuando la casquería, que no aparece por ningún lado en esta cinta.

El “look” es víctima de la estética de su época. La furgoneta de los protagonistas es muy ilustrativa al respecto. Rigurosamente pintada a base de graffitis de marcado carácter pop; merece especial atención su recargado interior: “Loro” como emisora del vehículo, escorpión de goma colgando del espejo delantero, televisión portátil y bandera confederada en el asiento trasero. El diseño de vestuario parece sacado del rastrillo de la esquina: chupa de aviador (con su característico cuello vuelto de borreguillo), pantalones vaqueros de pitillo, chalecos y cardados imposibles. ¡Lujo y glamour!

Nos encontramos ante una película cuya falta de seriedad no perjudica su disfrute, pues rebosa imaginación, situaciones cómicas y entretenidas. Altamente recomendable para los amantes de los comics de la E.C, los acólitos del tío Creepy, del terror del cine de barrio y de las sesiones golfas, de la familia monster, de la pandilla basura, en definitiva, de lo rancio. ¿A quien le importan las incongruencias del guión, con ese precipitado e incoherente final, si podemos ver a un grupo de vampiros del silgo XVIII comiendo gusanos y tarántula sobre gelatina?

viernes, 30 de mayo de 2008

EL ATAQUE DE LOS TOMATES ASESINOS

Attack of the killer tomatoes!
Director: John De Bello
Guión: John De Bello, Costa Dillon
Fotografía: John K. Culley
Intérpretes: David Miller, George Wilson, Sharon Taylor, J. Stephen Peace, Ernie Meyers, Eric Christmas, Ron Shapiro, Al Sklar
(EE.UU) 1978

Risas, delirio y hortalizas, en una de las producciones más casposas que se hayan rodado. Delicatessen cinéfaga para adictos a lo cutre.

Sinopsis:
Los tomates, debido a la acción de un pesticida han mutado en bestias devora-hombres de tamaño colosal, la ciudad de San Diego se encuentra cercada. El gobierno norteamericano ha perdido el control, la única esperanza está en el rollizo agente especial Mason Dixon, y su equipo, formado por una nadadora extranjera aficionada a los esteroides; un hombre especializado en el camuflaje, Sam Smith; y un teniente del ejército, Wilbur Finletter, paracaidista y espadachín. La intrépida reportera de sociedad del Times, Lois Fairchild, investigará el tema por su cuenta, utilizando todas las armas que estén a su alcance para encontrar el origen de este bizarro brote de violencia, que finalmente apunta al secretario de prensa del presidente de los EE.UU.

La película funciona como acumulación de sketchs sin mayor hilo argumental (ni falta que le hace) al modo de títulos imprescindibles del humor americano como “Aterriza como puedas”, “Agárralo como puedas” o “Hot shots” parodiando a clásicos del género del suspense como “Con la muerte en los talones” o “Tiburón” eso si, todo con un presupuesto casi inexistente y un exquisito gusto por lo rancio.

Se intercalan números musicales desternillantes, parodiando sin tapujos a uno de los géneros señeros del país, cuyo máximo exponente es Broadway. Los efectos especiales son inexistentes, los primeros tres cuartos de hora de película transcurren sin que aparezca en pantalla un sólo tomate gigante. Finalmente aparecen unos pocos de metro y medio de altura, aproximadamente, construidos en riguroso plástico y secundados por sus compañeros naturales de tamaño standard. Las pequeñas hortalizas atacan de forma torpona, produciendo la risa antes que el miedo en el espectador. La escasez presupuestaria obligó a que los ataques tomateros se produjeran fuera de plano; así, por ejemplo, vemos a dos personas dialogando en un coche. La acción cambia de escenario y de protagonistas; para, al cabo de un rato volver al coche, ahora con la luna delantera llena de tomates espachurrados.

La letra de la canción que acompaña a los títulos de crédito nos da una idea del estilo de humor sin complejos que se desarrollará a lo largo de la película.


Attack of the killer tomatoes…
Attack of the killer tomatoes…
They’ll beat you, bash you, squish you…
Mash you, chew you up for brunch!
And finish you off for dinner or lunch.

They’re marching down the halls.
They’re crawling up the walls!
They’re gooey, gushy, squishy, mushy…
Rotten to the core…
They’re standing outside your door!

Remember Herbert Farbage,
While taking out his garbage.
He turned around and he did see…
Tomatoes hiding in his tree,
Now he’s just a memory!

I know I’m going to miss her…
A tomato ate my sister!
Sacramento fell today
They’re marching into San Jose,
Tomatoes are on their way.
The mayor is on vacation…
The governor’s fled the nation!
The police have gone on strike today,
The nacional guard has run away,
Tomatoes will have their day!

Attack of the killer tomatoes…
Attack of the killer tomatoes…
They’ll beat you, bash you, squish you…
Mash you, chew you up for brunch!
And finish you off for dinner or lunch.
Munch munch, dinner or lunch!


¡El ataque de los tomates asesinos!
¡El ataque de los tomates asesinos!
Te golpearán, te pegarán, te machacarán…
Empezarán comiéndote en el almuerzo…
Y acabarán en la comida o en la cena.

Avanzan por los pasillos,
Trepan por las paredes.
Son pegajosos y chorreantes,
Están blandos y podridos.
Te esperan detrás de la puerta.

Recordad lo que le pasó a Herman Farbage…
…cuando sacaba la basura.
Se dio la vuelta y vio…
unos tomates escondidos.
Ahora ya sólo vive en el recuerdo.

Se que la echaré de menos.
Un tomate se comió a mi hermana.
Hoy cayó Sacramento
Se dirigen hacia San José.
Los tomates están en camino.

El ejército está de vacaciones.
La policía está hoy en huelga.
La Guardia Nacional ha huido.
Hoy va a ser el día de los tomates.

¡El ataque de los tomates asesinos!
¡El ataque de los tomates asesinos!
Te golpearán, te pegarán, te machacarán…
Empezarán comiéndote en el almuerzo…
Y acabarán en la comida o en la cena.


Humor sanote de brocha gorda, estética hortera y demodé y escenas de terror con la tensión de una partida de golf.

Entre la ingente cantidad de escenas delirantes destacaría la persecución en coche que el tenaz Mason Dixon acomete sobre un hombre enmascarado, posiblemente la más lenta que se haya filmado jamás. Otra instantánea imborrable es la barbacoa a la que asiste Sam Smith (camuflado con un disfraz de tomate) junto a dos hermosos y lozanos tomates gigantes.

el tomate inteligente. Protegiendo sus oídos contra "Puberty love"


La edición especial veinticinco aniversario, comercializada en España en DVD por Crest films y Avalon productions, incluye golosos extras, entre ellos: “La música del tomate”, donde podremos disfrutar de todos los temas de la película, incluida la infame canción “puberty love”, que provocaría finalmente la muerte de los agresivos tomates, (¡no me extraña!) por cierto, el tema fue interpretado por el niño Matt Cameron, que años después se convertiría en batería de la banda grunge Pearl Jam.

En “¿Qué pasó con…?” Nos enteraremos del paradero actual de los participantes en “Attack of the killer tomatoes”. J. Stephen Rock Peace que interpretaba al teniente Wilbur Finletter ocupó el cargo de senador de California desde 1993 hasta el 2002.
Una nueva muestra más de la estrecha relación entre cine y política, mundos perversos ambos.

En “Crah & burn” se desvela el secreto de una de las escenas más realistas de la historia del cine (con imágenes de un documental de la época que recoge el accidente). John deBello se sincera: el accidente de helicóptero parece tan real porque fue real (quizá eso les hiciera desistir de incluir más escenas de riesgo) El piloto Jack Riley salió ileso del choque y narra sus impresiones acerca de tan insólito suceso.

Si os atrevéis a ver esta peli podréis decir orgullosos, al igual que el intrépido Riley, “¡Yo sobreviví al ataque de los tomates asesinos!”
¡No!, la invasión de las hortalizas no terminó aquí, se rodarían tres secuelas más: “Return of the killer tomatoes” 1988; “Killer tomatoes strike back” 1990 y “Killer tomatoes eat France” 1991. Todas dirigidas por el amante de la ensalada movie John DeBello. Envidiable currículum.

viernes, 25 de abril de 2008

REBOBINE, POR FAVOR




Be Kind Rewind (Rebobine, por favor)
Director: Michel Gondry
Guión: Michel Gondry
Fotografía: Ellen Kuras
Música: Jean-Michel Bernard
Intérpretes: Jack Black, Mos Def, Danny Glover, Mia Farrow, Meloni Díaz, Chandler Parker, Irv Goodrich, Arjay Smith, Sigourney Weaver, Paul Dinello, Heather Lawless
(EE.UU) 2007

La última película del realizador francés Michel Gondry, lo aleja del personal mundo y de la imaginería visual mostrada en sus dos últimos largometrajes de ficción, la genial “Olvídate de mí” o la imaginativa “La ciencia del sueño” ambas obras aplaudidas mayoritariamente por la crítica más sesuda, la segunda sin embargo recibió una discreta acogida por parte del público.

Narra la desaparición de un mundo obsoleto y nostálgico simbolizado con la muerte del VHS (analógico) barrido por el DVD (digital). El cambio socio-generacional abarca sin embargo un espectro mucho mayor, el gigante inmobiliario acaba con todo, no respeta las antiguas e históricas construcciones, sólo se preocupa de sacar el máximo partido a sus explotaciones.

Sinopsis:

Mike queda temporalmente a cargo del videoclub del Sr. Fletcher. Su amigo Jerry, pretende sabotear la central eléctrica frente a la que vive en su caravana, pero es magnetizado en el intento. Cuando vuelve al videoclub magnetiza todas las cintas haciéndolas inservibles, la única manera de mantener a los clientes satisfechos y que el Sr. Fletcher no se enfade a su vuelta es recuperar todas las películas. ¿Cómo hacerlo?, muy fácil, grabando ellos mismos su propia versión. Los clientes comienzan a hacer grandes colas para alquilar estas peculiares producciones (películas suecadas), pero los propietarios de los derechos cinematográficos de la obras registradas no opinan lo mismo…


La película funciona en todo momento como comedia, los extravagantes personajes que parecen sacados del universo Jarmusch se relacionan verbalmente entre ellos con un impreciso y desternillante vocabulario. La realización de las películas suecadas, a la que podemos asistir en buena parte del metraje, despierta irremediablemente la carcajada del espectador, inolvidables Jack Black y Mos Def disfrazados con papel de plata haciendo de cazafantasmas en una biblioteca. La parte final recupera el espíritu nostálgico de Frank Kapra con la exhibición del documental suecado sobre la vida de Fats Waller, pianista de jazz que en los años veinte triunfó en los EE.UU para dar el salto a Europa en la década siguiente, en el film se reivindica que nació en el barrio de New Jersey donde viven los protagonistas, pero en realidad el artista es oriundo del newyorkino barrio de Harlem.

Los personajes secundarios funcionan perfectamente como complemento de los protagonistas, fantástica la caracterización de Mia Farrow en el personaje de la excéntrica Miss Falewicz, que siempre olvida devolver las películas y está obsesionada con “Paseando a Miss Daisy” o la dulce e ingenua Alma, interpretada por Meloni Díaz, que además de ayudar a los protagonistas en la realización de sus obras tiene una infructuosa historia de amor con el torpe Mike.



El videoclub del Sr. Fletcher (magistralmente interpretado por un siempre convincente Danny Glover) no es atractivo ni deslumbrante, al igual que su aliado (el VHS), está viejo y polvoriento, sin embargo está lleno de películas fascinantes, cine mudo, películas de culto, documentales sobre la vida de Fats Waller, un rico mundo lleno de matices y emociones. El público ha dado la espalda a todo ese saber, ahora sólo se interesa por las últimas novedades que alquilan en el Blockbuster más cercano en formato digital, menos variedad, y más copias para que nadie se quede sin ver la última e insulsa producción hollywoodiense. La magia del cine se ha acabado, la practicidad económica impone su ley. Aunque tampoco parece irle mucho mejor al nuevo videoclub, en la escena en la que Jack y Mike irrumpen en el local para robar el proyector, sorprenden al dueño del negocio durmiendo en él, las deudas han hecho que tuviera que empeñarlo todo, el mundo del vídeo está condenado al ostracismo, incluso en su formato digital, internet ha acabado con todo, se acabó ese alo romántico de estanterías interminables repletas de clásicos, exploits y vodrios, ya no hay lugar físico para la aventura, el romance ni la comedia, al menos no mayor del tamaño de un disco duro.

Reflexión nostálgico-cinéfila sobre la muerte del vídeo, las películas suecadas gustan a la gente porque es el propio público el que las realiza, personajes de carne y hueso y no estrellas intocables que están por encima del bien y del mal, “Los cazafantasmas”, “King kong”, “2001, una odisea del espacio” o “Robocop” son películas con un equipo técnico detrás, con numerosos efectos especiales, y con un abultado presupuesto, pero no serían ni la mitad de lo que son si las personas que trabajaron en ellas no hubieran puesto su corazón al servicio del proyecto, ese es el motivo del éxito, al igual que hace Michel Gondry con esta película, a pesar de ser la más convencional de su filmografía, la más comercial, (si es que un par de adultos disfrazados haciendo el ganso delante de una cámara puede denominarse como comercial), la más naif y sobre todo la que hace gala de un humor y trama más simple, pone todo su corazón al servicio del film como hacen sus protagonistas, seres marginales, out-siders, adorables marcianos, que con sus maravillosas quimeras se evaden del insoportable día a día, una vieja cámara, el compañerismo y la imaginación son suficientes para alegrar la vida a todo un barrio, gentes sencillas que se conforman con esbozar una sonrisa o soltar una lágrima de vez en cuando ante una pantalla, para hacer su vida un poco más feliz.

miércoles, 9 de abril de 2008

ROAD TRIP, por Sr. Salido



Road Trip (Viaje de pirados)
Director: Todd Philips
Guión: Todd Phillips & Scott Armstrong
Música: Mike Simpson
Fotografía: Mark Irwin
Intérpretes: Breckin Meyer, Seann William Scott, Tom Green, Fred Ward, Amy Smart, Paulo Costanzo, DJ Qualls, Rachel Blanchard, Andy Dick
(EE.UU) 2000

La historia:

Josh Parker se separa por primera vez de su novia Tiffany, a la que conoce desde niño, al entrar en la universidad de Ithaca. Por allí anda Beth, compañera guapa y divertida que está colgada por el chaval, a la ecuación se le añade el juerguista E.L y ya tenemos lío montado. A pesar de haber jurado fidelidad a su pareja Josh se acuesta con Beth grabándolo en vídeo. La copia de la cinta se envía por error a Tiffany. Para salvar su relación Josh se embarca en un loco viaje a Austin (donde se encuentra la Facultad de su novia) junto con E.L, el porreta Rubin y el pardillo con coche Kyle.

¡Empieza la juerga!

Viaje alucinante y alucinógeno (ver escena del porche con perro parlante incluído) al corazón de la inmadurez, la irresponsabilidad y la indecencia, es decir, al centro mismo del paraíso. Como nos recuerda sabiamente E.L (interpretado por un afortunadamente encasillado Seann William Scout) con su lúcida filosofía hedonista.

“Cada vez que pasas del sexo te engañas a ti mismo, recapacita, estás en la universidad, el número de oportunidades de beber, tomar drogas y acostarte con jovencitas disminuye día a día”

Esta frase debería estar sobre el marco de la puerta de la habitación de cualquier adolescente que se precie, o directamente tatuada en su trasero.

¿Qué importa que la película esté plagada de clichés (fiestas universitarias con sexo, alcohol y drogas, experimentación sexual adolescente…), los personajes sean estereotipos (guapo ligón, buen chico preocupado por su relación, “nerd-marciano”, padre colérico, fumeta-intelectual…) y el guión sea inexistente, si la diversión está asegurada? Todo aquel que sea humano y todavía le corra sangre por las venas desearía estar en la piel de los simpáticos protagonistas, ¿O es que a nadie le gustaría volver a tener dieciocho años, estar libre de preocupaciones maritales, fiscales y laborales y pasar el tiempo libre bebiendo con los “colegas” o acostándose con bellas y estupendas señoritas (me refiero sin pagar)? El que diga lo contrario es un mentiroso o un reprimido.

Si seguís leyendo todavía seguramente seréis de los míos, ¡unámonos salidos del mundo! Robemos el autobús escolar a una ciega, fumemos marihuana, forniquemos lo que podamos, y vayamos rumbo a Austin para ayudar a nuestro amigo Josh, que el pobrecito todavía tiene remordimientos por haber sido infiel… ya aprenderá y dejará de arrepentirse, y sino… ¡al tiempo!

Para el recuerdo cinéfago quedan varias escenas. El “desvirgue” de E.L. a manos de una eficiente enfermera (vía anal, of course), las ansias de violencia de Barry ante el terrario y su filia por la depredación animal, la escena “romántica” que supone el estreno de Rubin con una mujer de “peso”(XXL) y como no, el magnífico salto del puente al volante del coche del padre de Kyle y su espectacular (y gratuíta) explosión posterior.

Puede que ya lo hayamos visto antes, seguramente mejor hecho y con más gracia, pero la risa, la inconsciencia y la mala uva son siempre bien recibidas.




martes, 1 de abril de 2008

ANIMAL CRACKERS



Animal crackers (El conflicto de los hermanos Marx)
Director: Victor Heerman
Guión: Morrie Ryskind
Música: Bert Kalmar & Harry Ruby
Fotografía: George Folsey (B&W)
Intérpretes: Groucho Marx, Harpo Marx, Chico Marx, Zeppo Marx, Margaret Dumont, Lillian Roth, Louis Sorin, Hal Thompson, Margaret Irving
(EE.UU) 1930

Segunda película realizada en la genial carrera de los ingeniosos cómicos tras “Los cuatro cocos”. Aprovecha al máximo el uso del sonido con una banda sonora plagada de diálogos y números musicales (no en vano es una adaptación de un musical de Broadway que los propios hermanos Marx habían representado)


Sinopsis:

La señora Rittenhouse da una fiesta en su mansión para recibir al Capitán Spaulding que vuelve de un largo viaje por África. El señor Charles Roscoe acaba de adquirir un Beugarde, valioso cuadro que cede a la anfitriona para que sus invitados puedan admirar la pintura. En el transcurso de la velada en la que se suceden los enredos, propiciados en mayor medida por los músicos Emanuel Revelli y Horacio Jamison, el cuadro es cambiado por una imitación, su propietario se da cuenta y comienza la búsqueda del original, la confusa investigación llevará a descubrir al culpable, que no es otro que el músico Horacio Jamison que reconoce tener la pintura mientras de su bolsillo va cayendo pieza a pieza la cubertería de plata que también había sustraído.







Extravagante, como siempre, el personaje creado por el verborreico Groucho, en esta ocasión se trata del Capitán Spaulding. Su entrada en la casa es absolutamente delirante, aparece en un trono llevado por cuatro esclavos, que lo traen en brazos desde África, ante la atónita mirada de los invitados de la señora Rittenhouse. Nada más llegar comunica a la anfitriona que sólo venía ha decir que tiene que irse (desternillante número musical) los diálogos con los que adereza toda la película poseen la ironía y el humor surrealista que desarrollaría a lo largo de toda su carrera, algunas frases son realmente hilarantes:

-Este mundo sería mejor para los niños si fueran sus padres los que tuvieran que comer las espinacas.
-No diga a nadie nada de esto, ni siquiera a mí.
-No creo haber visto cuatro ojos más hermosos en mi vida (sin contar los míos). Ustedes dos lo tienen todo: son altas y bajas, delgadas y gordas, rubias y morenas, justo lo que me gusta en una mujer. ¡Qué feliz sería con cualquiera de las dos... si las dos se largaran de aquí!


La pareja de músicos está interpretada por Chico (Emmanuel Revelli) y Harpo (Horacio Jamison), son los responsables del constante revuelo que se produce en la mansión, Horacio hace su aparición disparando con un rifle sobre los invitados. Una de las mejores escenas de la película es la partida de bridge que ambos juegan contra la señora Rittenhouse y una acompañante, en la que no paran de hacer trampas, hasta que los cuatro ases de espadas acaban por colmar la paciencia de las damas, al levantarse, la invitada se da cuenta de que le han robado los zapatos, curiosamente Horacio los lleva puestos. Chico muestra su talento con el piano en un número humorístico dónde discute con el Capitán Spaulding y se enzarza en una acrobática y circense lucha contra Horacio. Harpo por su parte toca el arpa en el exterior de la mansión, esta vez el número musical no es aprovechado para crear una escena humorística.


El final de la película es puro surrealismo, tras ser descubierto por la policía, justo cuando va a ser detenido, rocía al policía con matamoscas, haciendo lo mismo con el resto de los invitados, acabando todos tendidos en el suelo antes de que el rótulo “the end” cierre la acción.

A pesar del escaso argumento, la falta de ritmo y la pobre planificación (la mayor parte de los planos son generales con la cámara fija) el film se sustenta por el inagotable ingenio de los hermanos Marx, con su improvisación, los chispeantes monólogos de Groucho y la química de la pareja Chico-Harpo, logran crear escenas divertidísimas que lejos de aburrir provocan la carcajada en el espectador