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miércoles, 2 de diciembre de 2009

PAUL NASCHY Y SERGEI BODROV, JR.


Aunque no me gustan nada las necrológicas no podía dejar pasar por alto la desaparición de uno de los grandes del fantaterror patrio.

Dejando a un lado la mayor o menor calidad de su trabajo como actor, guionista o director, no cabe duda de que la vida del gran Jacinto Molina fue dedicada prácticamente por entero al cine fantástico, con el permiso de su otra gran pasión, la halterofilia, donde cosechó éxitos desde los años cincuenta hasta los noventa. Con casi cien películas interpretadas y cuarenta guiones escritos para otros tantos largometrajes, estaba apunto de finalizar su quinceavo film como director, bajo el título de “Empusa”. Murió con las botas puestas. Un final a la altura de su leyenda.

El hombre lobo español nos regaló decenas de interpretaciones en películas, muchas de ellas inolvidables (para bien o para mal), que resultan curiosas a los ojos del aficionado de hoy en día pero que, desde finales de los sesenta hasta bien entrados los ochenta, tenían el valor de ser prácticamente las únicas producciones (normalmente co-producidas con otros países) españolas en atreverse a apostar por un cine de evasión, eminentemente fantástico y que sólo buscaba, comedias aparte, la diversión del espectador.

Los aficionados españoles, y los del resto del mundo, nunca olvidaremos a nuestro eterno Waldemar Daninsky.


El otro tristemente protagonista de este post, Sergei Bodrov, Jr., nos abandonó años atrás, concretamente el 20 de septiembre de 2002.

No es que su recuerdo llegue tarde, de hecho, por aquel entonces este rincón aún no existía. Simplemente desconocía su existencia hasta la pasada edición del Festival de Cine de Gijón. En el se dedicó una retrospectiva al director ruso Alexei Balabanov, donde, entre otras, se proyectaron dos magníficas películas, “Brother” y “Brother 2” a las que tuve el placer de asistir. Allí, deambulando por las calles de una decadente San Petersburgo, acribillando a matones en un caótico Moscú o masacrando redes de prostitución en un babilónico Chicago, descubrí la carismática figura de su protagonista, Danila, encarnado por un actor de eterna e inocente sonrisa, Sergei Bodrov, Jr.

La emoción tras descubrir a aquel talentoso joven me hacía frotarme las manos ante la posibilidad de seguirle la pista en sus próximos proyectos. Lamentablemente me iba a ser imposible. Jesús Palacios, antes de la proyección de la película “Morphia”, de Alexei Balabanov, (cuyo guión firmó el propio Bodrov) nos revelaba el fatal accidente que acabó con la vida del actor, guionista y director y la del resto del equipo que se encontraba rodando en Osetia del Norte aquel trágico 20 de septiembre. Aquí pueden leer la noticia completa.

La revelación me dejó extrañamente triste, era como si alguien al que siempre hubiera admirado desapareciese repentinamente.

Sergei Bodrov era hijo del conocido director ruso de mismo nombre y, desde ahora, gracias a la inmortalidad del celuloide, a José Luis Cienfuegos y a Jesús Palacios, formará parte de mi memoria y de la vida de este blog.

Les dejo con un videoclip con imágenes de la película "Brother", con la presencia del actor e interpretado musicalmente por Nautilus Pompilius, uno de los grupos preferidos de Alexei Balabanov y del propio Sergei.

Hasta siempre Valdemar.
Hasta siempre Danila.



lunes, 8 de junio de 2009

DAVID CARRADINE. EL ADIÓS DE UN KUNG-FU STAR.

El pasado jueves perdía la vida David Carradine, uno de los nuestros. Hijo del mismísimo Conde Drácula, camuflado bajo el anglosajón y mortal nombre de John Carradine, este carismático intérprete demostró a lo largo de su dilatada carrera su pasión por el séptimo arte.

Su heterogénea filmografía no se limita sólo a producciones exploitation a raíz del éxito de su personaje del monje shaolin Kwai Chang Caine en la celebérrima serie televisa “Kung-fu”, tales como “El círculo de hierro”, (R. Moore 1978) o “McQuade Lobo solitario”, 1983. Además de participar en títulos de culto de la serie b usamericana como “La carrera de la muerte del año 2000” de Paul Bartel, trabajó con directores nobeles que ya apuntaban maneras en la década de los setenta, Martin Scorsese en “Boxcar Bertha” (1972), Walter Hill en “Forajidos de leyenda” (1980), llegando incluso a trabajar a los órdenes del maestro sueco Ingmar Bergman en “El huevo de la serpiente” (1977), junto a la actriz fetiche del director, Liv Ullman.

Quentin Tarantino, siempre atento a las leyendas olvidadas del firmamento hollywoodiense, supo aprovechar la indudable experiencia y la mística presencia del veterano actor para interpretar el personaje de Bill a lo largo de los dos volúmenes de la película “Kill Bill”. Todo un acierto por parte del director de Knoxville que el actor californiano supo aprovechar, añadiendo otro personaje inolvidable a su larga lista.

Una habitación de un hotel de Bangkok ha sido el mudo testigo de su despedida. David se encontraba en la capital tailandesa rodando su última película “Strech” a las órdenes de Charles de Meaux.

Su cadáver fue encontrado colgando de la barra de un armario horas después de su muerte. Según medios tailandeses un cordón de nailon rodeaba su cuello y otro sus genitales. Los últimos análisis forenses en Tailandia y las declaraciones de su ex-mujer, acerca de sus extremas prácticas sexuales, apuntan la auto-asfixia erótica y no el suicidio como posible causa de la muerte.

No sería la primera celebridad que termina sus días tras intentar obtener un orgasmo mediante esta técnica masturbatoria. El 22 de noviembre de 1997 Michael Hutchence, el cantante del grupo INXS aparecía ahorcado y desnudo en un hotel de Sydney. Los medios de comunicación del momento señalaron que Michael se había suicidado, sería su mujer Paula Yates quien hiciera referencia a una práctica sexual extrema en busca del máximo placer, pues en palabras de la viuda: “Era un chico peligroso al que le gustaba experimentar, pero nunca se suicidaría”.

Lo mismo opina Quentin Tarantino con respecto a su amigo David Carradine. El director de Pulp Fiction declaró en el programa de Larry King: “No había ningún camino que indique que él se habría matado, porque tenía una bonita familia. Él era una leyenda viva y realmente la gente lo apreciaba”. No faltan tampoco las especulaciones conspiranoicas que apuntan al asesinato del actor por parte de una banda clandestina de asiduos a las artes marciales que temían que David, interesado en investigar y desenmascarar sociedades secretas, les delatara.

Esta nueva especulación nos remite a las páginas más negras de la historia del celuloide y nos hace pensar en la misteriosa muerte de Bruce Lee, actor que, curiosamente, hubiera encarnado a Kwai Chang Caine en “Kung Fu” de no ser porque sus rasgos eran demasiado asiáticos.

La muerte de David Carradine y las nuevas hipótesis sobre su causa que surgen minuto a minuto servirán probablemente para llenar páginas de libros y revistas, realizar documentales e incluso como base a películas de ficción.

Sea como fuere, para todos los aficionados al cine que no entendemos de etiquetas y que apreciamos el espíritu libre en una industria cada vez más cerrada y menos fresca, David Carradine es una baja insustituible, pero estará siempre con nosotros. A través de Frankenstein, Kwai Chang Caine o Bill podremos seguir disfrutando de su legado.

Hasta siempre, David.