"Kataude mashin gâru", "The machine girl"Director: Noboru Iguchi
Guión: Noburu Iguchi
Intérpretes: Minase Yashiro, Asami, Kentaro Shimazu, Honoka, Nobuhiro Nishihara, Yûya Ishikawa, Suguru Sugihara, Ryôsuke Kawamura, Demo Tanaka, Nahana, Taro Suwa.
(Japón, 2008)
Sinopsis:
La película es made in Japan de principio a fin. Lleva al paroxismo la estética manga, incluso hentai (la protagonista luce traje de colegiala y no pocas veces se deja ver su ropa interior), y la tradición ultra-violenta del cine de acción nipón con un humor intransferible al resto del mundo. O no te hace gracia o estarás toda la película con esa risa histérica de puro vicio sádico. La influencia del cine norteamericano moderno es evidente, la película que más nos viene a la mente mirando la pantalla es "Kill bill", sobre todo por sus títulos de crédito, por sus brutales escenas de acción (esos chorros de sangre que no dejan de manar tras cada amputación) y por la banda sonora. Pero hay más películas homenajeadas. Ami, pierde su brazo izquierdo en una escena memorable que prefiero no desvelar; tras el "accidente" se calza una espectacular ametralladora que sustituirá a su desaparecida extremidad, claro homenaje al intrépido personaje que interpretó Rose McGowan en "Planet Terror". La madre de Takeshi sufrirá la amputación de uno de sus pies, pero ni corta ni perezosa le acoplará una motosierra para seguir despedazando a los malos, como hiciera Bruce Campbell con su brazo en "Army of the Darkness". La pérfida madre de Sho Kimura, Violet, intenta despedazar el pecho de Ami mediante un "drill bra", sujetador de metal provisto de un taladro en cada seno (la sombra de Sex Machine, recuerden "Abierto hasta el amanecer", es alargada) En cuanto al desparramiento de sangre de principio a fin podria equiparársele con "Braindead", ese monumento al humor gamberro y al gore que hizo Peter Jackson antes de volverse blandito rodeado de elfos y hobbits.
Uno de los mayores aciertos de la obra reside en la forma de enfocar los crímenes y las torturas, de manera totalmente cambiante. Tan pronto le entran a uno ganas de reír por el chiste malo que supone la resolución de algunas escenas, así como por la estética casposa del maquillaje (veáse la cabeza que aparece flotando dentro de una olla), como se le hiela la sangre al ver la brutalidad y la brillantez con que están resueltas otras (el asesinato de la joven compañera de Ami y su posterior violación). La cámara acompaña de forma efectiva las escenas de acción realzando la espectacularidad de las coreografías. A pesar de ser evidente lo modesto del presupuesto la acción resulta rápida y dinámica. Los movimientos de cámara son en ocasiones frenéticos, pero no se abusa de barridos molestos que impidan seguir el desarrollo de la escena (algo tan utilizado en las producciones mainstream americanas). El uso de primeros planos y de ralentís enfatiza con acierto el carácter enloquecido de los personajes, que, evidentemente, no se sostendría sin un gran trabajo actoral. Muy notable la presencia de Minase Yashiro, tan creíble de niña indefensa, con esa sonrisa angelical, como de demonio sanguinario. Kentaro Shimazu borda su papel de yakuza tiránico y Honoka en el papel de Violet Kimura parece una auténtica villana de cómic, más sexy cuanto más sádica y malvada (grandioso el momento en que asesina a la criada, empleada del hogar, perdón)

