miércoles, 3 de junio de 2009

EL FANTASMA DEL PARAÍSO

“Phamtom of the paradise”
Director: Brian de Palma
Guión: Brian de Palma
Intérpretes: William Finley, Paul Williams, Jessica Harper, Gerrit Graham, George Memmoli, Archie Hahn, Jeffrey Comanor, Peter Elbling, Colin Cameron, David Garland, Gary Mallaber, Art Munson, Mary Margaret Amato, Rand Bridges, James Bohan
(EE.UU, 1974)

Sinopsis:

William Finley es un brillante e ingenuo compositor que sueña con poder interpretar sus obras ante el gran público. Swan, dirigente de un importante sello discográfico, le ofrece comprar su obra maestra para la apertura de una lujosa sala de New York, “El paraíso”. Una vez se hace con la partitura, el avaricioso productor no tiene ninguna intención de reconocer la autoría original del libreto, anunciando su estreno a los medios como si se tratara de una obra suya. William se presenta en los ensayos reclamando su reconocimiento pero es expulsado del estudio. Lo único positivo de la experiencia es que conoce a Phoenix, una cándida joven que aspira interpretar el papel protagonista. William se enamora inmediatamente. Swan consigue meter al músico en la cárcel para que no siga reclamando los derechos de su obra. William consigue escapar de prisión pero tras un desgraciado accidente su rostro queda desfigurado y pierde la voz. Oculto tras una máscara vive en las sombras del “Paraíso”. Comienza un maquiavélico plan para hacer de Phoenix su voz en la representación. Swan le descubre y vuelve a engañar al músico, ofreciéndole un contrato para trabajar en la composición del musical si quiere que Phoenix sea su intérprete principal. La segunda traición del magnate hará que William busque su venganza definitiva.

Estamos ante la primera opera rock de la historia del cine pues “Phantom of the paradise” se anticipa en un año al estreno de “Rocky Horror Picture Show”, la película convencionalmente considerada como pionera del particular género.


Nadie duda a estas alturas, de hecho pocos lo hacían ya por aquel año 74, de la pericia tras las cámaras de Brian de Palma. El director norteamericano cuenta en su haber con un puñado de obras que se encuentran entre lo más destacado en la historia del Hollywood moderno. Comenzó fuerte como sus bárbaros compañeros de generación. Al igual que pasara con Coppola, Lucas, Spielberg o Arthur Penn, las películas de Brian de Palma contribuyeron a modificar radicalmente la manera de hacer y entender el cine en EE.UU. Se hizo un hueco en la industria con sus impactantes thrillers, en los que combinaba la tradición del suspense del maestro Hitchcock con el impúdico vouyerismo del giallo italiano. La clara influencia del cine de género europeo, el clasicismo heredado-plagiado del maestro del suspense, la reformulación genérica tanto en el terreno del thriller (“Sisters”. Hermanas, 1973), (“Obsesión”. Fascinación, 1976), (“Dressed to killer”. Vestida para matar, 1980), (“Body double”. Doble cuerpo, 1984), como en el cine de terror (“Carrie”, 1976) e incluso en la comedia, no exenta de crítica social (“Greetings”, 1968), (“Hi, mom!, 1970) o el musical (caso que nos ocupa con la revisión de este título), unido a su personal manera de entender la narrativa del cinematógrafo hacen de Brian de Palma un director post-moderno años antes de que surgiera el término para definir el cine de directores como Quentin Tarantino o Takashi Miike, por citar dos de los casos más conocidos y referenciados.


El “Fantasma del paraíso” es una ópera rock, sí, pero también es una tragedia, un folletín, un cuento de terror, una ácida sátira del poder de la industria discográfica. Las referencias del guión parten de la mejor literatura clásica. No estamos únicamente ante una (per)versión del “Fantasma de la Ópera” bajo el lisérgico prisma de los setenta. Desde el Fausto de Goethe hasta el Retrato de Dorian Gray están presentes en el libreto elaborado por De Palma. Sin olvidar, evidentemente, la obra de Gaston Leroux, sobretodo, la versión cinematográfica dirigida por Rupert Julian, en la que el icónico Lon Chaney encarnaba al desfigurado “fantasma”.

La idea desarrollada en el film del abuso de las discográficas y la utilización de los artistas como meras marionetas, no puede estar más de actualidad en un momento en el que el bombardeo de productos “musicales” de ínfima calidad, a través del (ab)uso del marketing (vía radio, prensa o televisión) taladra nuestros oídos e intenta lavar nuestros cerebros de todo atisbo de frescura u originalidad. Por no hablar de los pingües beneficios que obtienen las sociedades de autores a través de impuestos indirectos. Es lógico que a estos “señores” les interese prohibir las descargas gratuitas de música, pues Internet es la única ventana abierta en la que podemos escoger libremente que queremos escuchar. Si acudimos en masa a comprar los discos distribuidos en las grandes superficies serán ellos los que se lleven todos los beneficios. Swan es un mero aprendiz mucho más romántico y menos sibilino que las carroñeras discográficas actuales.





La historia de amor entre el protagonista, Phoenix y sobretodo, su propia música, huye de los convencionalismos hollywoodienses como el “happy end” utilizando un tono cínico e incluso sórdido (la escena en la que William espía desde el acristalado tejado a Swan y Phoenix en la cama) Sátiramente se retrata en la película la erótica del poder encarnada en el repulsivo pero influyente Swan (las multitudinarias orgías que el hedonista productor se daba con sus coristas tras cada prueba) y las primeras tomas de contacto de algunas jóvenes con el mundo del espectáculo (las curiosas audiciones en las que Swan somete sexualmente a cada aspirante sin ni siquiera escuchar su voz) Sorprendente es también la original utilización de la idea del doppelgänger en una antológica escena (de capital importancia en el desarrollo de la trama) en la que al malvado productor se le aparece su doble, aún más malvado, si cabe.

El trío protagonista está compuesto por Paul Williams quien gracias a su aniñado cuerpo y a través de su hieratismo realiza una magistral interpretación encarnando al prototípico villano. Una Jessica Harper pre-Suspiria está convincentemente cándida en la piel de la inocente y soñadora Phoenix. William Finley despliega el histrionismo necesario para desarrollar el papel del brillante anti-héroe, logrando transmitir su tristeza al espectador a pesar de la máscara y el maquillaje. Secundando a este gran elenco Gerrit Graham, desternillante en el papel de Beef. Provocativo y ambiguo solista de un grupo de hard-rock (primera opción para interpretar la ópera-pop de William). Su vestuario ajustado y sus provocativos movimientos en el escenario parodian la actitud del Glam rock.

Además de apuntar ideas interesantes en el contenido de la historia, lo hace a través de una forma impecable. Técnicamente el trabajo de producción es brillante, la fotografía luce especialmente en los lujosos decorados interiores (las monumentales oficinas de “Death records”, el dormitorio de Swan, o las diferentes estancias de “El paraíso”) El trabajo en la sala de montaje es preciso como en la práctica totalidad de los trabajos de De Palma, desarrollándose la acción de manera dinámica pero sin atropellos. Los encuadres gozan siempre de una amplitud que enriquece cada fotograma. Mención aparte merece la exquisita banda sonora compuesta por Paul Williams (sí, el mismísimo Swan), quien no conforme con realizar su inquietante interpretación del pérfido magnate ameniza la función con temas tan deliciosos como “Old souls” interpretado por la propia Jessica Harper.

La original estética responde a la época de su producción y a la naturaleza excesiva del film. El Glam rock se encontraba en pleno apogeo. Marc Bolan había dado el pistoletazo de salida a la estética del tacón, la boa de plumas y el maquillaje. David Bowie era una divinidad tanto por su música como por su vestuario, inspirado en las travestis de la troupe de Andy Warhol. El hedonismo y el exceso estaban a la orden del día. En este aspecto el genial resultado de la película de Brian de Palma se podría ajustar a la célebre cita del poeta William Blake “El camino el exceso conduce al palacio de la sabiduría”. Psicodelia, colorido pop y rock and roll al servicio de una delirante trama que encuentra en su genial extravagancia su mejor arma para convertir un clásico de la literatura universal en una cult movie instantánea.

miércoles, 27 de mayo de 2009

VIII CERTAMEN NACIONAL DE CORTOS VILLA DE AVILES (Cuaderno de bitácora. Día 3.1)

Tras la resaca producida por la ingesta indiscriminada de gore la noche anterior y aún con agujetas en el abdomen de tanto reír, partí rumbo al Auditorio de la Casa de Cultura una vez más.

Dos largometrajes, por el razonable precio de un euro la sesión, me esperaban.

A las 19:00h. dio comienzo la función.
“Chining me”
Director: Enrich Folch
Guión: Enrich Folch, Sergi Vicente, Stephanie Von
Intérpretes: Roger Vicente y unos cuantos millones de chinos
(España, 2008)

La proyección correspondía al mediometraje del director catalán Enrich Folch, “Chining me” ("Tempus Fugit" y "Presumptes implicats", el resto de su filmografía fueron proyectados en años anteriores). T.V. movie producida por Factotum Barcelona, Televisió de Catalunya, Television Network International y Luki Media. Un docu-ficción que narra las peripecias de Roger, un joven que viaja a China enviado por su empresa para crear un nuevo centro de producción. Tras descubrir el engaño de la compañía china su jefe lo despide. Pero a Roger aún le quedan dos semanas de vacaciones pagadas y decide aprovecharlas conociendo el país. Este punto de partida, inesperado, cómico y absurdo a un tiempo, así como el carácter tranquilo a la vez que aventurero de su protagonista es una constante en los trabajos de Enrich Folch. Personajes soñadores, románticos, que a menudo se dejan arrastrar por sus emociones dejando de lado la razón. A través de Roger, nuestro singular anti-héroe, descubriremos diferentes puntos del gran continente asiático. Los enormes contrastes existentes entre las grandes ciudades (Pekín y Shangai) y el mundo rural con sus incomparables paisajes que parecen sacados de una postal.

Sin caer en los tópicos habituales conoceremos las peculiaridades de sus tradiciones, tan diferentes a las nuestras. Como el entierro al que asiste en una aldea del Sur, (que se prolonga durante tres días y en el que la gente no para de beber y cantar junto al difunto) o la ceremonia nupcial, en la que los trajes de boda nada tienen que ver con los que utilizamos en occidente. No faltará el ineludible paso por el mercado (indispensable en cualquier viaje exótico que se precie) con su consabida cata de productos autóctonos. Sobre este particular, Roger, pasará uno de sus peores momentos cuando el grupo de chinos con el que se encuentra decide realizar una cena de celebración con carne de perro como único plato.

Uno de los aciertos de la propuesta reside en su mezcla de tono documental con ficción claramente planificada. De este modo, cuando la cámara y el actor principal comienzan a improvisar demasiado, el guión obliga a cambiar de escenario. Otra ciudad, otros personajes y otras situaciones nos van ofreciendo una visión más completa del país.

Si ha de ponérsele alguna pega al producto, ésta podría recaer en su tono excesivamente desenfadado, sin claroscuros. La comedia predomina durante los sesenta minutos de metraje, lo que no deja de ser lógico, teniendo en cuenta que no deja de ser un retrato de China, visto, además, por ojos de turistas. Es un falso documental. Como tal imita el modo de producción de los auténticos documentales sobre viajes, donde suelen destacarse los aspectos más positivos del país en cuestión.
En este enlace puede verse el mediometraje al completo en V.O. (catalán) http://www.tv3.cat/videos/535829



20:30h. (se cierra y se abre el telón)

Finalizada la primera sesión dejamos a un lado el humor adetrándonos de lleno en el horror. Un cuento de fantasmas que irrumpen en nuestra sociedad salidos de las páginas más negras de la España profunda.
Director: Elio Quiroga
Guión: Elio Quiroga
Fotografía: Juan Carlos Gómez
Música: Alfons Conde
Intérpretes: Ana Torrent, Francisco Boira, Héctor Colomé, Alfonsa Rosso
(España, 2008)
Tercer largometraje del canario Elio Quiroga tras “Fotos” y la “Hora fría”. Trece años han pasado ya desde su primer largo.

Francesca, una joven pediatra se muda junto a su marido Pedro y su hijo recién nacido a un gran caserón situado a las afueras. La pareja no pasa por su mejor momento, un trágico acontecimiento pasado pesa sobre ellos. Francesca comienza a tener visiones en el viejo caserón. Pedro cree que se está volviendo loca. El padre Azpeitia es el único capaz de desentrañar el misterio que encierra la casa.

El título de la película no deja lugar a la duda, No-Do. En uno de estos documentos cinematográficos que durante el régimen franquista mantenían (des)informados a los españolitos de a pie se encuentra encerrado el misterio de la trama.

Según cuenta la película (y las malas lenguas) entre 1943 y 1954 los equipos de filmación de No-Do recogieron con sus cámaras todo tipo de fenómenos para-normarles a lo largo y ancho de la geografía española. Se trata de los denominados “No-Do secretos”. Estos sucesos (apariciones marianas, posesiones, estigmatizados, avistamientos de OVNIS) eran filmados por trabajadores anónimos bajo pena de excomunión, su visionado era exclusivamente para la curia romana obligada igualmente a guardar secreto bajo la misma pena. El film se basa en uno de estos supuestos casos, aún hoy por resolver. Se dice que en el Vaticano se guardan los negativos originales de estos trabajos. ¿Realidad o leyenda urbana?

Desgraciadamente, a pesar de la interesante temática la película naufraga desde el primer minuto. Al margen de la original y sugestiva idea introducida estamos ante un producto convencional. Una película de fantasmas al uso que contiene todos los clichés del género y que lejos de parodiarlos o buscar un giro argumental sorprendente sigue al pie de la letra el manual tomándose, además, demasiado en serio a si misma.

Excesivos momentos muertos, apariciones espectrales previsibles, insuficiente desarrollo de algunas ideas interesantes del guión (el personaje de la prostituta), abuso del diálogo en detrimento de la imagen.

Cualquiera que haya visto “Al final de la escalera” o cualquiera de sus cientos de imitadoras posteriores (incluidas la mayoría de fotocopias kwaidan post “The ring”) sabrá con lo que se va a encontrar al final de la película.

En el lado positivo habría que destacar el tono de denuncia al estamento clerical y al régimen franquista, así como su labor documental a la hora de recuperar auténticos “No-Do” integrándolos en la trama (Atentos al audio del último “No-Do”)

La película goza por lo demás de una estimable corrección formal. Una fotografía de tonos apagados, acorde con la historia relatada, efectos visuales creíbles e inspirados en más de una ocasión y un casting solvente. Ana Torrent sale airosa teniendo en cuenta el cansino papel de protagonista torturada con el don de ver “más allá” que le toca interpretar, Héctor Colomé saca provecho al personaje del padre Azpeitia, con bastante más miga que el resto y Alfonsa Rosso está soberbia en el rol de una anciana que despierta tras sesenta años de coma y que tendrá una capital importancia en la resolución de la trama.

martes, 26 de mayo de 2009

VIII CERTAMEN NACIONAL DE CORTOS VILLA DE AVILES (Cuaderno de bitácora. Día 2.2)

22:30 h. de la noche. La sala de conferencias prácticamente llena. La expectación era máxima para la cita anual con cortometrajes delirantes, monstruos gigantes, risa floja, sangre, vísceras, escatología y caspa, mucha caspa (aunque este año la calidad de algunos trabajos fue más que notable). Como sabiamente dijo el maestro de ceremonias, Borja Crespo. No teníamos otra cosa mejor que hacer (y jamás la tendremos).

La sesión estaba maquiavélicamente estructurada para que el escalofrío fuera en aumento.

Un poco de humor, por supuesto poco convencional, nos abría el apetito.

“Canguros” de Borja González Santaolalla.

Un viaje en coche el fin de semana es el momento que aprovecha Johnny, calzonazos de manual, para decirle a su novia lo que piensa realmente de su relación. Una divertida visión de las jóvenes parejas contemporáneas españolas. La actuación de Gorka Otxoa (master en calzonazos con su personaje en la serie “Cuestión de sexo”), como siempre, impagable.

Aquí os dejo el teaser.




“Made in Japan” de Ciro Altabás

Hay que ver lo que nos inventamos los hombres para justificar nuestra ausencia a una cita. Historia rocambolesca y exótica la que se monta el protagonista… ¡Con viaje a Japón incluido!, para conocer… Bueno, eso mejor no se lo cuento.

Exteriores en el lejano oriente, mucha imaginación y poco sentido del ridículo (lo cual se agradece enormemente). Una comedia para gente sin complejos.

Fíjense que el logo de la productora, ya promete mucho.




“Maquetas” de Carlos Vermut (Gran premio del jurado a la mejor película de Notodofilmfest).

Una propuesta tan simple como poco explotada. Falso documental que juega con las emociones del espectador. Una demostración de lo fácil que puede llegar a resultar conseguir la lágrima fácil del espectador. Algo que en España gusta bastante, Amenabar es un claro exponente. El final del corto nos da a todos una lección, se ríe de nosotros y con nosotros… ¡No nos dejemos engañar por el dramón fácil y lacrimógeno!



“Mi mejor amigo” de Max Calavera

Blanco y negro, pocas palabras y un gamberro sentido del humor. Un nerd a la española no se da por vencido en su conversación con “su mejor amigo”.



“Las bromas que gasto a mis amigos”

Representación ficticia (o eso espero) de una broma al más puro estilo Jackass. Blanco y negro, acción ralentizada y música clásica. Pura caspa estilizada.



Tras esta sucesión de variopintas comedias se dio paso a los cortometrajes puramente gore, momento esperado por la troupe de fanáticos del higadillo que nos dábamos cita.

Antes, un trabajo de ciencia ficción más propio del arte y ensayo que nos dejó boquiabierto a más de uno.

“Die Schneider Krankheit” de Javier Chillón.

La acción se sitúa en 1958 en la Alemania occidental. Una cápsula espacial soviética aparece en mitad del campo. Su único tripulante es un simio portador de un virus que rápidamente comienza a extenderse entre la población.

Rodado como si se tratase de un documento real para informar, prevenir y animar a la población de la época. El equivalente al NO-DO en Alemania.

Efectiva utilización del blanco y negro, impecables actuaciones, música misteriosa característica de la sci-fi norteamericana de los 50, acertado uso del maquillaje en la creación de criaturas. Todo ello, unido al tremendista argumento, crean una pieza desasosegante y bizarra a partes iguales.

Aquí os dejo el trailer




“The Werepig” de Samuel Ortí Martí

¡Qué grande es el gore! Relato de animación Stop-motion que caricaturiza a los turistas norteamericanos. Dos nerds que podrían haber sido sacados de “Road trip” no dejan de incordiar al resto de pasajeros en un autobús que va de Levante a Galicia. Expulsados del vehículo se refugian del sol en una casa cercana a la carretera, donde dos lugareños aparentemente amables les dan cobijo, agua y comida.

Relato que parodia películas como “La matanza de Texas”, “Hostel”, “Turistas”, “Ovejas asesinas” o “Un hombre lobo americano en Londres”. Fast food frente a gastronomía galega. Luna llena, cerdos, mutaciones, sangre y mucha mala leche, en esta desternillante comedia gore.



“Zombies & cigarretes” de Iñaki San Román y Rafa Martínez

Un centro comercial se ve asediado repentinamente por una horda de muertos vivientes. La premisa del “Zombie” de Romero pero con un apocado dependiente como protagonista. Xavi, que así se llama el chico, tiene dos misiones: Acabar con los zombies y conquistar a su compañera Carol.


“Awakening Zombies” de Sr. Guijarro

Un joven queda con dos amigos en la puerta de un pub de la ciudad. La espera le obliga a entrar en el baño sin prestar mucha atención a la fauna que frecuenta el local. Una vez sale del excusado se da cuenta que está en medio de una refriega a muerte entre zombies y cazadores. Al día siguiente, aún conmocionado se lo cuenta a sus amigos, que en un principio no parecen creerle.

Una variación de “Abierto hasta el amanecer” versión zombie. Los diálogos no poseen la calidad de los del guión de Tarantino ni los FX los creó Tom Savini, pero se pasa un buen rato con su visionado.


“Treevenge” de Jason Eisener

Lo mejor de la noche. Un relato demencial que no deja títere con cabeza (cuando lo vean verán que la frase le viene al pelo) Los abetos, hartos de sufrir el martirio de la tala año tras año por una estúpida tradición deciden rebelarse. La clase media norteamericana ha metido en sus hogares su enemigo más encarnizado. Sadismo, gore y ultra-violencia. Un homenaje al mal gusto. ¡Green revenge!

Os cuelgo uno de los mejores momentos del cortometraje



“Los psychokillers de Dios” de Mikel Usoz

¿Qué pasaría si Bud Spencer y Terence Hill se hubieran dedicado a aleccionar a nuestros jóvenes predicando la palabra del señor? Eso es lo que van a vivir en sus carnes tres jóvenes que pasan el rato en un banco mientras beben, fuman porros y utilizan un lenguaje que a algunos individuos puede parecer blasfemo.

Ostias como panes para calmar los ánimos juveniles.


“Videoclub” de R. Domínguez, J. Manzaneque, Mc Gregor

Todos alguna vez hemos sufrido la mirada de ira del dueño del videoclub cuando devolvíamos una película alquilada el día anterior pasadas las 24horas pertinentes. Esta situación es llevada al extremo en este cortometraje protagonizado por Julián López (Vicentín), que interpreta al atemorizado cliente y Mauro Muñiz (Don Mauro), en el rol de “Dimitri” el dueño con malas pulgas que incluso trafica con mafias coreanas.

A medida que la tensión aumenta entre los personajes, el videoclub funciona como un banco en una película de atracos. Nadie puede salir del recinto, al menos si quiere salir con vida. Unos personajes secundarios convincentes, diálogos ingeniosos que recuerdan a los primeros Tarantino y Guy Ritchie y unos efectos especiales más que convincentes construyen este relato de acción acelerado y canalla.

¡Disfrútenlo!






“La maldición de los hombre triángulo” de Pablo Llorens

Excelente trailer falso que mira con nostalgia la ciencia ficción de la serie b de los años 50. Unos efectos especiales alucinantes y alucinógenos para una trama extraterrestre con “triángulo” amoroso incluido. Pura delicia kistch.



“Mandarinas” de Mikel Usoz

Nunca te comas las mandarinas de un compañero de trabajo sino quieres acabar acribillado a preguntas. Mala leche y malos modales en este cortometraje de big.fat.disgusting.

lunes, 25 de mayo de 2009

VIII CERTAMEN NACIONAL DE CORTOS VILLA DE AVILES (Cuaderno de bitácora. Día 2.1)

JUEVES 21 (Primera sesión)
La dosis de celuloide (o más bien de dvd, dado el carácter digital de todos los cortometrajes) comenzó pronto.

17:00h. Sala de Conferencias de la Casa de Cultura.

Programación: UN VISTAZO ATRÁS (Obras premiadas en el concurso jóvenes realizadores en ediciones anteriores) El nexo común de estos trabajos es que todos están rodados íntegramente en Avilés, utilizando las calles de la ciudad como localizaciones. ¿Imposiciones artísticas?, sí. También les subvencionan el corto. Además, ¿Dónde van a encontrar lugares más bonitos que la calle Galiana o el Parque Ferrera?, que se lo pregunten a Woody Allen (Sino miramos nosotros por la tierra… jejeje)

Cuatro cortos, quizá demasiado largos, fueron proyectados.


“El útimo tren a Tahití”, de Carlos Navarro (Ganador del I concurso de jóvenes realizadores)

Dos jóvenes, dos líneas paralelas en el tiempo. 1995, año del romance. Él, soñador empedernido, cinéfilo incurable. Ella, ilusionada y llena de vida. Una pareja ideal, la rutina no forma parte de su día a día. Diez años después se reencuentran en la estación. Ese tren, el que ella cogió y él no. Ese tren, posiblemente fuera el último.

Bonita historia (a pesar de algún momento postal romántica demasiado adulterado) sobre el paso de la juventud y la ¿inevitable? entrada en la madurez con su ¿consecuente? carga de responsabilidades. Quizá Truffaut (hijo) tuviera razón (como en tantas otras cosas) y aunque la pareja no sea la solución, hoy por hoy es la más acertada.


“RSU” de Pepe Carrasco y César González (Ganador del II concurso de jóvenes realizadores)

Historia de amor (en el sentido más amplio de la palabra) en diferentes generaciones. Desde el flirteo adolescente hasta el tierno cariño de nuestros mayores. Un hogar basta para representar los diferentes grados de amor que todos necesitamos. Se integra en el relato la tradición de las Fiestas del Puchero. Ancestral celebración en la que la novia tiraba una maceta al suelo haciéndola añicos, su novio debía besarla (a la novia, se entiende) y si el número de añicos y besos coincidía esa pareja se casaría en menos de un año.

El tono fluctúa entre el relato amable y algún que otro momento de sordidez. La entrañable tradición hace que el final nos deje un sabor de boca más dulce que amargo.


“KILLER” de Nacho Carballo (Ganador del III concurso de jóvenes realizadores)

Distopía futurista influenciada posiblemente por novelas gráficas como “V de vendetta”, “Transmetropolitan” o “Watchmen” Estética y tono “noir” plagiada de la película “Sin city”, por extensión del cómic homónimo. Trama de manga o peli setentera de venganza. Elenco de actores españoles más que conocidos: Carlos Bardem, Pilar Bardem, Fernando Guillem Cuervo, Beatriz Rico y Sancho Gracia.

Tras la III Guerra Mundial la ciudad de Avilein (en efecto, el nuevo nombre de Avilés) se encuentra divida. Dos clanes mafiosos se disputan el poder. Los killer son asesinos profesionales (mercenarios, vamos) que matan paran poder sobrevivir (o eso dice la voz en off). El protagonista de la historia es uno de ellos. ¡Uff!, Tanta originalidad no puede ser asimilada por mi cerebro.

Cortometraje preseleccionado para la próxima edición del Festival de Sitges. Huelga decir que a mi no me gustó, pero siempre se agradece (o al menos, yo así lo hago) que directores españoles apuesten por el cine de acción al más puro estilo U.S.A. (independientemente del resultado final) sólo por eso mereció la pena su visionado.

“Quid Pro Quo” de Manuel Burque y Francisco Araujo (Ganador del IV concurso de jóvenes realizadores)

Comedia gamberra plagada de diálogos ingeniosos sustentada por la frescura de sus dos protagonistas. La chica perdida (y coja) Natalia Mateo y Luis Callejo (haciendo de geta busca chicas afterhours) Saca partido de las localizaciones, la acción transcurre rápida y fluida. Entretiene, divierte y sorprende. No se puede pedir más.
Véanla y disfruten.








domingo, 24 de mayo de 2009

VIII CERTAMEN NACIONAL DE CORTOS VILLA DE AVILES (Cuaderno de bitácora. Día 1)

Cuatro intensos días de cinefilia y cinefagia se han vivido en Avilés. Tres estupendos largometrajes, infinidad de cortos, sesiones golfas de pelis (y cortos) de terror, monólogos de humor, rifas de libros, comics y dvd`s. Pero, sobre todo, risas, muchas risas nos ha dejado esta edición.

MIÉRCOLES 20

Todo comenzó en el Auditorio de la Casa de Cultura a eso de las 19:00h.
Iñaki Urrutia, con puntualidad británica, nos partía el pecho de tanta carcajada con sus parodias de “El señor de los anillos”, la pelis de Bud Spencer y Terence Hill (en especial “... y sino nos enfadamos”), y las preferencias cinéfilas de su padre. Ya se sabe, las películas las dan (cuando a su padre le gustan. Ej: “Ben -Hur”), las echan (cuando no le gustan, ej: “Ghost”, en Telecinco... otra vez) o las ponen (una porno. - ¿La ponen? - Sí, la ponen a cuatro patas y se la tiran) Humor tan grueso como efectivo.

La gran actuación de Iñaki Urrutia, (a pesar de que cualquier aficionado al canal televisivo “Paramount Comedy” conoce el monólogo al dedillo) no fue secundada por los cortometrajes proyectados posteriormente.

Cuatro cortometrajes sobresalieron del resto del conjunto.


“Berbaoc” de “Taller de Animación de Arteleku”

Realizado por los artistas José Belmonte, Izibeñe Oñederra, Mercedes Sánchez, Agustino, Gustavo Fernández e Iratí Fernández, basándose en una pieza sonora de Xavier Erkizia, creada a partir de una entrevista realizada al músico Santiago Irigoyen.

Estimulante propuesta visual, que juega con las formas y las texturas creando paisajes oníricos partiendo de las formas más cotidianas. Las diferentes técnicas plásticas utilizadas y la abstracción de algunas de sus composiciones, le confieren a esta pieza una factura original.



“Cabaret Kadne” de Marc Riba y Anna Solanas

Stop-motion al servicio de un relato triste, emotivo y estilizado. Con la fuerza de un tango, esta historia de Cabaret deslumbra por su perfección técnica y emociona por la humanidad de sus personajes, Otto y Lola. La pasión por el escenario les hará continuar con su arte. El mundo es bello tras las cortinas del teatro, poco importa lo que ocurra fuera de este lugar mágico.


“Rascal´s street” de Marcos Valín, María Monescillo y David Priego

Cortometraje finalista a la última edición de los premios Goya.
Una historia de pillos en el Londres de 1812. Mr. Webnicker llega tarde a una importante cita. Un músico callejero y su hijo salen en su camino y harán todo lo posible para distraerle mientras le roban. Música clásica y una anécdota universal.


“El cuento más antiguo del mundo” de Jaime Rofes.

Animación flash con trazos simples y colores chillones para narrar con sentido del humor y fina ironía la historia de dos tribus enfrentadas en su lucha por la caza de reses. Utilizando bocadillos en lugar de diálogos y con una dinámica banda sonora, el relato describe situaciones tan duras como el hambre y la guerra sin apelar a la sensibilidad del espectador. Atención al hilarante y refrescante final.

El resto de la programación la completaron los siguientes trabajos:


“El príncipe de las basuras” de Francisco A. Peinado.

Animación tradicional para contar la historia de un niño que vive en un mundo paralelo repleto de ruinas y escombros. Relato post-apocalíptico con ausencia de diálogos, momentos de acción y una mirada excesivamente contemplativa que no llegó a engancharme en ningún momento.

“Daniel´s Journey” de Luis Zamora Pueyo

Una interesante estética, trazos negros sobre fondo blanco para narrar un drama familiar. Un niño que odia a su padre, pues lo considera el culpable de que su madre y su hermana ya no estén junto a ellos. Cortometraje rodado en inglés y subtitulado en castellano que quizá se vea lastrado por su excesivo metraje (14 min.) teniendo en cuento la simplicidad de la historia.


“Despierta, Cachito” de Giovanni Maccelli

Cachito, un niño perezoso, no se levanta para ir al colegio y desobedece a su padre saliendo de casa en su ausencia.

La maravillosa estética lograda a partir de animación Stop-motion contrasta con el acartonamiento argumental de la propuesta. Un relato cargado de tópicos, (vieja bruja, peligro fuera de casa) tan aburrido como innecesario. Para colmo el papá de la criatura salva al atolondrado niño de ¡ser cocinado! (al parecer las paupérrimas pensiones hacen que las pobres ancianas tengan que cocinar niños para llegar a fin de mes).

Teniendo en cuenta el parecido, más que razonable, del papá-héroe con el ex-presidente José María Aznar (más de una risa se pudo oír en el teatro) y la insoportable voz en off que nos tortura durante todo el relato podríamos catalogar el cortometraje como obra de culto del terror más sádico.

Bromas aparte, la animación infantil no tiene por que ser un medio de asustar a los niños. Propuestas como ésta hacen que Disney parezca una fabrica de perversión.


“La princesa alegría” de Daniel Utilla

Imagen real complementada con animación que sirve para describir los mundos fantásticos en los que vive atrapada su protagonista, Eva. Una escritora con esquizofrenia paranoide acompañada siempre por su amigo imaginario Pedro.

A las 22:00h. Se proyectó, dentro del programa cine a un euro, el largometraje de animación “Balsh con Vashir”, de Ari Folman. Película que ya reseñé durante la pasada edición del Festival de Cine de Gijón.

domingo, 14 de diciembre de 2008

ESTÓMAGO

“Estômago”
Director: Marcos Jorge
Guión: Lusa Silvestre, Marcos Jorge
Intérpretes: João Miguel, Fabiula Nacimiento, Carlo Briani, Babu Santana, Zeca Cenovicz, Paulo Miklos, Jean Pierre Noher, Alexander Sil.
(Brasil, Italia, 2007)

Presentada en la sección “Esbilla”, la segunda película del brasileño Marcos Jorge llegaba a Gijón tras haber arrasado en la última edición de la Seminci de Valladolid, donde se alzó nada menos que con cuatro premios: Espiga de oro a la mejor película, Premio al Mejor Nuevo Director, Mejor Actor para João Miguel y el Premio de la Juventud.

Marcos Jorge escribe (con la colaboración de Lusa Silvestre) y dirige esta dulce, picante y amarga comedia negra. Al igual que a los platos que prepara Raimundo, a la película no le faltan condimentos para dejarnos un delicioso sabor en la boca. Tiene el punto de sal justo y se nota el esmero y la profesionalidad puestos detrás de las cámaras.

Raimundo Nonato llega a la ciudad de Sao Paulo sin dinero en los bolsillos. Sus innatas dotes culinarias le harán progresar en la vida. Gracias a ellas conquista (a través del estómago) a una glotona y voluptuosa prostituta, Iria. Su destreza ante los fogones tampoco pasa inadvertida para Don Giovanni, el dueño de un prestigioso ristorante de la zona, quien le contrata para su negocio. Raimundo se libra así del mugriento local en el que preparaba “coxinhas” a destajo a cambio de comida y alojamiento. Su nueva vida se ve súbitamente interrumpida con su ingreso en prisión, dónde, otra vez, la cocina le hará escalar posiciones. Esta vez en el difícil orden social de la cárcel.

¿Cuál fue la causa que llevó a este ingenuo joven a prisión? La película narra en paralelo dos acontecimientos claves en la vida de Raimundo: Su llegada a Sao Paulo y su ingreso en la cárcel. La sorpresa, a los postres.

João Miguel, con su brillante interpretación de Raimundo, condimenta la historia añadiendo a su personaje la especia adecuada en cada momento. A lo largo de la película, se muestra tierno, ingenuo o frío, según el caso. Ganándose desde el principio la simpatía del espectador, independientemente de sus acciones. Es un ser humano y como tal no está hecho de una sola pieza sino que tiene varias capas que se irán descubriendo a medida que avance el metraje. La inocencia con la que Raimundo busca un apodo para impresionar a sus compañeros de celda, “Raimundo Navaja” (aunque éstos se lo tomen a guasa y acaben llamándolo “Romero”, por la costumbre del cocinero de añadir este condimento a casi todos sus platos), contrasta con la imagen que tendremos del protagonista al final del metraje. Esa hilaridad que provoca involuntariamente en las personas que le rodean se irá tornando, poco a poco, en “respeto”.

La película es un canto a la supervivencia y a la alegría de vivir. Raimundo es el ejemplo perfecto de la adaptación y superación del ser humano, (aunque esto implique sucumbir a la tentación y entregarse a las bajas pasiones). Una persona sencilla que proviene del campo, cuyo inocente carácter sufrirá un duro revés al contacto con el corrupto mundo de la ciudad; una babilónica Sau Paulo repleta de buena comida y apetecibles mujeres (¡un paraíso en realidad!). Las circunstancias adversas lejos de hacerle desfallecer le proporcionaran valiosas lecciones para aplicar en el futuro.

Los muros de la prisión no serán impedimento para que Raimundo de rienda suelta a su creatividad en la cocina. Esta habilidad, a través de la cual consigue la aprobación de sus compañeros de celda, le proporcionará la protección de Bujiu, un poderoso miembro de la mafia con gran poder e influencia sobre el resto de presos. Su oportunismo y su preocupante amoralidad le llevarán a mejorar considerablemente su situación.

Raimundo no es ningún santo, es un superviviente. Un canalla obligado por las circunstancias que explotará al máximo sus cualidades para llevarse la mayor parte posible del pastel.

No hay lugar para la bondad ni la generosidad en un mundo egoísta, cada uno debe hacerse cargo de si mismo. Este es el amargo mensaje que se desprende de la experiencia de Raimundo Nonato, quien como indica su apellido (como es tradición en Brasil) nació tras fallecer su madre en el parto. A pesar de lo trágico de la existencia siempre habrá motivos para mantenerse alegre. La buena comida, el buen vino y las mujeres son los de Raimundo (y los de casi cualquiera). La vida, al igual que el queso gorgonzola, que tanto gusta a nuestro protagonista, está podrida y huele mal, pero si nos atrevemos a hincarle el diente y la saboreamos nos daremos cuenta de que puede ser una auténtica delicia.

Pero estén tranquilos, no estamos ante un árido drama que pretende explicarnos el significado de la vida. La película está contada con un sentido del humor envidiable. Su ritmo favorece una rápida y plácida digestión. No son pocos los momentos duros a los que nos enfrentamos a lo largo de la historia (la paliza que propina Bujiu a Raimundo al descubrir que el ingrediente del plato que había preparado está compuesto a base de hormigas fritas; o ese gamberro “doble” final con detallito gore incluído). Sin embargo, al terminar la proyección el espectador sale con una sonrisa en su rostro. Una sonrisa fruto del desarrollo de la historia, de la coherencia y naturalidad con la que se describen los hechos. No como consecuencia de una edulcoración del tono para suavizar los segmentos más “incorrectos” u oscuros del film, recurso fácil utilizado por más de un realizador.

Una delicatessen que satisfará tanto a los consumidores de fast food como a los paladares más exigentes.

Los amantes del buen cine y la buena mesa estamos de enhorabuena. ““Estômago”, se estrenará este viernes, 19 de diciembre, en salas españolas distribuida por Alta Films.
Disfruten del tráiler para ir abriendo boca.


martes, 9 de diciembre de 2008

LET THE RIGHT ONE IN

“Låt den rätte komma in”

Director: Tomas Alfredson
Guión: John Ajvide Lindqvist
Intérpretes: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar, Henrik Dahl, Karin Bergquist, Peter Carlberg, Ika Nord, Mikael Rahm, Karl-Robert Lindgren Karl Robert, Anders T. Peedu, Pale Olofsson, Cayetano Ruiz, Patrik Rydmark, Johan Sömnes, Mikael Erhardsson.
(Suecia, 2008)

El joven director sueco Tomas Alfredson adapta al cine con maestría la novela homónima de su compatriota John Ajvide Lindqvist, quien se ha encargado además de la elaboración del guión. Un relato inteligente que la gran pantalla ha “dejado entrar” en las vidas de numerosos espectadores.

La película venía a Gijón respaldada por el éxito en todos los festivales en los que se había presentado. Compitió en la Sección oficial del Festival de Sundance, obtuvo el premio al mejor largometraje en el Festival de Tribeca, Mélies de oro en Sitges y premio del público en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia. Parecía difícil, teniendo en cuenta esta unanimidad de criterio, que este romántico relato vampírico pudiera defraudar. La expectación era máxima, no es de extrañar debido al escaso número de obras de corte fantaterrorífico que suele programar el FIC y la sed de nuevas propuestas que tenemos los aficionados al fantástico. En ediciones anteriores la película programada el primer sábado de madrugada (sesión dedicada al cine fantástico eliminada este año) llenaba siempre la sala. Tal es el caso de “Reeker”, “The Host” o “Dai-Nipponjin”. Una calurosa sala repleta de gente se preparaba para recibir un gélido relato procedente de tierras nórdicas.

Año 1982. Blackeberg, Estocolmo. Oskar, un joven e introvertido muchacho de pelo rubio y tez pálida vive prácticamente al margen de la sociedad. Su triste existencia se reparte entre la soledad de su hogar y los maltratos y humillaciones sufridos en el colegio a manos de tres de sus compañeros. En medio de ese depresivo panorama, a la mortecina luz del atardecer en ese inhóspito paraje en el que Oskar “juega” con una navaja (imaginando una hipotética venganza de sus compañeros de pupitre), aparece la esperanza. Eli, un rayo de luz en forma de niña de cabello oscuro. Un ángel, en la vida de Oskar, que no viene precisamente del cielo. La sed de sangre ha llegado. Lo que para la mayoría será una pesadilla para Oskar será un cuento de hadas con princesa incluida.

Un cuento de hadas, eso es la película de Tomas Alfredson. Un cuento de hadas con los roles invertidos. Eli es el valeroso príncipe que se enfrentará a los malvados caballeros (compañeros de clase) que tienen secuestrada a la indefensa princesa, Oskar.


Un cuento hipnótico, cruel y retorcido en un contexto realista. Y es que en ocasiones no hay mayor realidad que el absurdo de la existencia en un mundo plagado de violencia, parece decirnos Alfredson a través de su imperturbable objetivo. Su heroína es una vampiresa maloliente que no pierde la esperanza vital a pesar de los largos años de sufrimiento encerrada en su aniñado cuerpo, que lucha por ser aceptada por un niño tan marginal como ella. "¿Me querrías aunque no fuese una chica?", le pregunta Eli. El amor surge entre dos criaturas heridas que viven una realidad ajena al resto de los mortales.

La obra se encuentra a caballo entre el cine de autor y el cine de género. Esta personal historia toma los mejores elementos de estas dos formas de entender el cine. Es indudable la fuerte personalidad que el realizador imprime al relato. El tempo es pausado, se utilizan sabiamente los silencios y las miradas, la fotografía tiene un tono suave, huye de los fuertes contrastes, la iluminación es natural, en absoluto artificiosa, no encontraremos aquí la tan manida estética gótica ni neo-gótica tan común al género, el guión tiene un desarrollo original y sus personajes huyen del estereotipo.

Pero además de ser audaz la propuesta también es respetuosa con la mejor tradición del cine de vampiros. No faltan los cruentos y sangrientos sacrificios para alimentar a la bestia (perpetrados por el supuesto padre de Eli, cambiando castillos transilvanos por parques y bosques suecos), saciando así su trágica y eterna dependencia de sangre.

Se describe en dos brillantes escenas la vulnerabilidad del vampiro. La primera cuando Eli, vacilante en el umbral, pide permiso para entrar en el domicilio de Oskar (haciendo gala de sus impecables y necesarios modales al igual que sus clásicos antepasados transilvanos), cuya burla tendrá desagradables consecuencias (a destacar los brillantes efectos especiales que plasman la resolución de la escena) La segunda cuando un habitante preso de la ira intenta emular a Van Helsing dando caza a Eli mientras ésta duerme en la bañera y la luz del sol apunto está de acabar con su vida.

La película también posee un acentuado aire grandguiñolesco, incluso gore, en puntuales y gratificantes escenas que harán las delicias del aficionado al gamberro cine de terror setentero (el fiero ataque de los gatos a una mujer vampirizada y su posterior combustión espontánea en la cama de un hospital).

La interpretación que llevan a cabo los jóvenes protagonistas es de una madurez impresionante. Lina Leandersson, construye un personaje tan atractivo como ambiguo, la ternura y el sadismo se reflejan a la perfección en su rostro. El trabajo del maquillaje es inmejorable y sin el no hubiera sido posible dotar de tanto realismo al personaje. Esa mirada de Samuel Beckett en la cara de Audrey Hepburn que describe la novela está magníficamente plasmada mediante unos primeros planos aterradores. Al igual que las escenas en que su rostro envejece de forma repentina.

Kåre Hedebrant está inconmensurable en la piel de ese inocente (en apariencia), introvertido y desequilibrado (hay algo en su mirada que asusta) niño que no duda en entregarse a Eli a pesar de su condición de vampiresa. El horror ya lo conoce y lo ejercen personas de carne y hueso.

Una subyugante y desgarradora historia de amor entre niños, independientemente de su naturaleza, que está por encima de las restricciones morales. Un relato íntimo, tierno, oscuro, clásico e innovador al tiempo. Huyendo de los tópicos y de los lugares comunes pero respetando la tradición del género, el director sueco, construye la película sobre vampiros más interesante y personal de los últimos años.