sábado, 15 de marzo de 2008

BLUE COLLAR, Por Gorka Gastizabal

Director: Paul Schrader
Guión: Paul Schrader, Leonard Schrader, Sydney A. Glass
Intérpretes: Borah Silver, Cliff De Young, Ed Begley Jr., George Memmoli, Harry Bellaver, Harry Northup, Harvey Keitel, Lane Smith, Lucy Saroyan, Milton Selzer, Richard Pryor, Tracey Walter, Yaphet Kotto
(EE.UU) 1981


Oscura y desesperanzadora película sobre las mafias sindicales en las grandes empresas norteamericanas.
Narra la difícil vida de tres trabajadores en la fábrica de Ford en Detroit, Jerry, Feke, y Smokie, y su dura lucha diaria para sacar adelante a su familia con su pequeño salario.

Muestra desde el inicio detalladamente la dureza del trabajo diario en la nave, el agobiante sistema en cadena agota a los hombres que sólo encuentran evasión en la taberna situada en medio del polígono industrial, un oasis en medio de un desierto de fábricas con sus humeantes chimeneas, allí, rodeados de botellas de cerveza vacías que van poblando la mesa con el pasar de las horas, intentan pasar el rato hablando de mujeres. Más tarde se quejan de sus pésimas condiciones de trabajo en las reuniones sindicales, las cuales nunca sirven para dar una solución a los problemas de los trabajadores. Pero son hombres de honor, miembros del sindicato, nunca lo traicionarán.

La vuelta a casa es aún más dura que la jornada laboral, las facturas se amontonan y los hijos requieren alimento, abrigo y atenciones, las cuentas no salen, los problemas se multiplican con el paso de los días y finalmente llega la desesperación, algo hay que hacer, la familia está por encima de todo, no pueden quedarse cruzados de brazos viendo como sus hijos pasan necesidades mientras se endeudan más y más. El sindicato les ha dado la espalda, en realidad nunca les ha apoyado, tan sólo es una marioneta en manos de la dirección, no, la dirección es una marioneta manejada por el sindicato, ellos pagan su contribución y no reciben nada a cambio. La decisión es precipitada, pero su familia no puede esperar más, no hay marcha atrás, van a robar la caja fuerte del sindicato, se lo deben, tantos años de sacrificio no han servido de nada, se tomarán su recompensa.

Después de todo el esfuerzo las cosas no salen como esperaban, en la caja fuerte tan sólo hay seiscientos dólares, y unos cuantos documentos que comprometen a la empresa, negocios con mafias de otros estados, sólo les acarreará problemas, no saben con quien están jugando. Así las cosas su contacto les delata, provocando con ello el asesinato de Smokie, nadie puede traicionar al sindicato, el mensaje queda claro.

Feke es un chico listo y no cantará, acepta el puesto de enlace sindical, ahora podrá mantener a su familia. Por el contrario, Jerry está contra las cuerdas, quiere vengar a su amigo muerto y no encontrará precisamente un apoyo en Feke… Acude a los federales y denuncia al sindicato, ahora está sin trabajo y sus ex-compañeros quieren verle muerto. Al final el sistema ha vuelto a ganar, dos compañeros y amigos enfrentados, mientras los peces gordos respiran aliviados, la situación vuelve a estar controlada, el “accidente” de Smokie, servirá como ejemplo y la próxima vez se lo pensarán muy mucho antes de intentar atacar al sindicato.

Lo que comenzó siendo un acto de rebelión contra la maquina manipuladora, acabó convirtiéndose en un frío ajusticiamiento del individuo y de sus libertades más preciadas, la vida entre ellas.
Si no estás alienado, estás fuera del sistema, por ello eres sospechoso, si sabes algo, eres peligroso, el sindicato no puede correr riesgos, vela por tu seguridad y por la del resto de los trabajadores, “hay que hacer la vista gorda con ciertas cosas y saber cuando hay que protestar” le espeta el líder sindical a Feke tras la muerte de Smokie. No se puede resumir su política de manera más certera, fría y demoledora.