miércoles, 26 de marzo de 2008

TANGO (o como se tituló absurdamente en España "La maté porque era mía"), por Jean-Pierre Olarte



Tango (La maté porque era mía)
Director: Patrice Leconte
Guión: Patrice Leconte
Música: Angélique Nachon & Jean-Claude Nachon
Fotografía: Eduardo Serra
Intérpretes: Philippe Noiret, Richard Bohringer, Thierry Lhermitte, Carole Bouquet, Jean Rochefort, Miou-Miou, Elodie Bouchez, Judith Godrèche
(Francia) 1992


El realizador galo Patrice Leconte, ex-miembro de la revista Cahiers du Cinéma y responsable entre otros largometrajes de “Monsier Hire”, “El marido de la peluquera” o “La viuda de Saint-Pierre” nos regala en esta película una deliciosa comedia llena de deseo, celos y asesinato.

Hemos de agradecer la libre traducción del título al castellano, ¡Enhorabuena por destripar parte del argumento!, ¿Quién coj.... es el encargado de traducir los títulos?, además, en España (y en el resto del globo terráqueo) todo el mundo sabe lo que es un tango, pieza musical que suena a lo largo de toda la película (la preferida de uno de los protagonistas), la cual se caracteriza por su fuerza pasional y su temática amorosa, muy acorde con la ideología del film y con el desarrollo de la historia.

Sinopsis:

Un piloto de aeroplanos descubre que su mujer le engaña mientras éste vuela. Persigue al amante en su avioneta hasta hacerle estrellarse a bordo de su coche, más tarde sube en el vehículo aéreo a su esposa a la cual deja caer al vacío desde las alturas. Misteriosamente es declarado inocente del doble cargo de asesinato.
Años después un hombre casado engaña constantemente a su esposa hasta que ésta, cansada, le abandona, el hombre sufre de una manera que nunca hubiera imaginado, la echa de menos y lo peor (para él) es que ya no tiene ganas de acostarse con otras, para acabar con su dolor y siguiendo el consejo de su tío, decide acabar con la vida de ésta, para así olvidarse de ella. Para acometer tal trabajo recurren al piloto que se había deshecho de su mujer y amante seis años atrás, amenazándole con reabrir el caso, (el tío del hombre abandonado por su esposa es el juez que había dictado la sentencia de inocente). Comienza así un viaje en busca de la mujer para darle muerte.


Exquisita comedia negra llena de sarcasmo e ingenio. El trío que conforman los tres personajes masculinos, es sencillamente, memorable. Tres hombres, un viudo, un soltero y un separado, en un viaje iniciático que les llevará a comprender un poco mejor la naturaleza femenina y la suya propia, diálogos plagados de frases inolvidables y cargadas de irritante misoginia.

En referencia al matrimonio:

- Como decía mi abuelo, más vale una buena paja que un mal matrimonio

Sobre la satisfacción de la mujer al descubrir una infidelidad:

- Ahí están, sonrientes, como un árbitro de fútbol dispuesto a sacarte la tarjeta amarilla

Los títulos de crédito son toda una declaración de intenciones: una serie de estadísticas nos explican que la mayoría de hombres casados han pensado alguna vez en matar a su esposa, del mismo modo la mayoría de ellos quisieran seguir solteros. Por contra los solteros entrevistados en su mayoría preferirían estar casados, ¡Esto no hay quien lo entienda! (rezan asimismo los créditos) Ésta es la idea que planea a lo largo de todo el metraje, (nunca mejor dicho) la insatisfacción personal, independientemente de la situación personal en la que nos encontremos. Cuando estamos en pareja deseamos relacionarnos con otras personas, sin embargo cuando nos quedamos solos echamos de menos a nuestra pareja y nos damos cuenta de lo que sentíamos por ella. La solución parece tenerla el maduro juez, el cual nunca ha estado casado y lleva una vida solitaria, tranquila, acompañado tan sólo de su gato, a pesar de ello su curiosa idea de que hay que matar a todas las mujeres que nos hacen daño personalmente, denota que ha sufrido por amor en el pasado. La frialdad con que plantea ésta idea es desternillante de puro surrealista.

El humor negro está presente a lo largo de todo el metraje, llama la atención la escena realizada en el interior de una cafetería, en la que una mujer, cuyo rostro refleja el desprecio que siente por su pareja, acaba por dispararle a quemarropa, huyendo finalmente con el trío protagonista. Más tarde en otra secuencia no menos inverosímil la misma mujer propone a los tres hombres dejarla embarazada, pues está ovulando, uno de ellos ni corto ni perezoso accede, copulando con ella tras unos matorrales.

Al principio del metraje asistimos a otra escena no menos curiosa, la mujer de uno de los protagonistas fornica en su lecho conyugal por despecho con el taxista que le ha traído a casa, tras pillar a su marido conversando acarameladamente con una joven señorita, el marido totalmente calmado replica a la mujer que no puede hacer eso, a lo que su esposa contesta: ¿Cómo que no puedo?, lo estoy haciendo.

Desternillante.

No obstante mi escena preferida es aquella en la que el hombre abandonado apuesta en el restaurante de un hotel con sus compañeros de viaje, que es capaz de seducir a una mujer en tres minutos, convenciéndola de que suba con él a su suite. El hombre narra a la atractiva señorita la apuesta y le pide que por favor le acompañe, pues hay en juego mucho dinero, ésta accede y durante el trayecto hasta la habitación elucubran como habría sido el encuentro amoroso de haber sido real, la sorpresa se produce cuando al llegar a la habitación la mujer introduce realmente al atribulado protagonista en su habitación. A la mañana siguiente cuando el feliz triunfador se va de la suite, un hombre mayor sentado en las escaleras le pregunta como le ha ido la noche, pues la mujer con la que se ha acostado es su esposa, éste no se encuentra ofendido, es algo que hace con frecuencia, pues él no es capaz de satisfacerla, (todo un ejemplo de tolerancia llevado al extremo) además el disfruta limpiando la habitación posteriormente, oliendo el aroma que ha dejado el transcurso de la noche y escuchando el agua de la ducha chocar contra la piel de su mujer (el que no se conforma es porque no quiere).

Como se puede observar después de haber leído la descripción de algunas escenas de la película, en ella tienen cabida todo tipo de comportamientos sexuales, la monotonía mata, parece decirnos Patrice Leconte, incluso literalmente, pero la ausencia de pareja destroza nuestros nervios.

¡Sí!, una sátira inteligente sobre las complicadas relaciones de la pareja heterosexual en el mundo moderno, ¿Qué pasa? En fagiafilia también se comenta cine de auter.