lunes, 24 de marzo de 2008

YAKUZA DEKA


Yakuza Deka
Director: Yukio Noda
Guión:, Fumio Konami
Intérpretes: Sonny Chiba, Ryohei Uchida, Tetsuro Tamba, Bin Amatsu, Giant Baba, Asao Uchida.
(Japón) 1970

Primera vez que tenemos el gusto de presentarles a uno de los más furiosos, histriónicos y carismáticos karatekas que haya parido el lejano oriente. El protagonista de la legendaria tetralogía de “Street Fighter” y que también participara recientemente en films como “Kill Bill vol.1” (hombre calvo con antifaz kato, integrante de los 88 maniacos) o “The fast and the furious: Tokio Drift”. Sonny Chiba se sumerge aquí en una historia noir llena de tipos duros, femmes fatales, policías infiltrados, guerras de clanes, traiciones en el fuero interno de la mafia y honorables adversarios, todo ello contado de una forma trepidante, aderezado con punzantes e ingeniosos diálogos.

La historia: El inspector Hayata (Sonny Chiba) pretende desmantelar los dos clanes que controlan el negocio de la droga en la ciudad, para ello se infiltra en uno de ellos, el cual recela de éste debido a su condición de “ex-policía”. Hayata deberá vérselas con los miembros de ambas bandas para poder sobrevivir y acabar con el tráfico de estupefacientes.

Las coreografías de acción dejan mucho que desear, no están ni de lejos al nivel de sus homónimas hongkonesas de la época, realizadas fundamentalmente en películas de kung-fu, (en los 70 coincidirían en las pantallas películas de la Shaw Brothers, Bruce Lee y John Woo) sin embargo, gozan vistas hoy de cierto encanto y simpatía, recuerdan más a las comedias bufa llenas de mamporros de Bud Spencer y Terence Hill. No importa que nos encontremos en un club privado en el centro de Tokio, en cuanto empiezan las hostilidades (como diría el gran Hector del Mar) parece que estemos en pleno desierto de Almería, disfrutando de un exquisito plato de spaghetti o paella western.

A pesar de la falta de autenticidad y estilismo en las mencionadas coreografías, la película resulta analizada en su conjunto sobria y compacta, Chiba con una actuación más contenida de lo que nos tiene acostumbrados, construye un personaje heroico y torturado, está dispuesto a todo con tal de que la misión finalice con éxito, sin dejar de ser humano. Es una máquina de matar cuando es necesario, pero tiene sentimientos, se agradece este pequeño matiz que aleja el personaje (a pesar de lo exagerado de algunas escenas) del estereotípico héroe norteamericano. El inspector puede con todos los malhechores pero usando siempre la astucia más que la fuerza.

Los diálogos son realmente adultos y acertados, llegando a rozar la brillantez en algunas escenas:

Club privado. Interior noche, el inspector dialoga con la amante de un gangster (Akutsu), que recela de sus intenciones en el seno de la organización.

- ¿Eres la amante de Akutsu?
- No, soy su gatita, pero no meneo la cola como los perros, sólo quiero dinero.
- Pues yo soy un perro callejero y meneo la cola a cualquiera.

Poco después en la pista de baile:

- Debo haber bebido mucho porque este perro callejero empieza a parecerme un lobo interesante

Más tarde en la habitación de un hotel tras el previsible coito…

- Además soy su gato olisqueando y robando para él, te advertí que hacía cualquier cosa por dinero.
- No me lo creo… hace un rato hiciste que me olvidara de Akutsu.

Bella escena en la que se demuestra que nuestro protagonista es capaz de encontrar el amor en los lugares más sórdidos, a pesar de que su enamorada haya sido enviada allí para matarle.

El final es de lo mejor del cine de acción, adrenalínica persecución con tiroteos al volante, helicóptero por arriba y precipicio a mano derecha, emoción, velocidad y sobresalto.

¡¡¡Sayonara freaks!!!